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Se afianza la recuperación de la economía española y del empleo
El último Observatorio del Mercado Laboral de CEOE destaca que el número de desempleados en abril descendió en 118.923 personas, lo que representa el mayor descenso en la cifra de parados registrados en este mes de toda la serie histórica. Además, en términos desestacionalizados el paro ha disminuido en 50.160 personas, el mejor dato también de toda la serie histórica.

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La Comisión Europea mejora sus previsiones para la economía española
Tal y como señala CEOE en su último informe socioeconómico, la Comisión Europea ha mejorado las previsiones para la economía española, en línea con las de la propia patronal, con un crecimiento del 2,8% en 2015 y una ligera desaceleración en 2016 hasta el 2,6%.

Según analiza CEOE, la Comisión Europea, en su Informe de Perspectivas de Primavera publicado el pasado 5 de mayo, ha mejorado sus previsiones de crecimiento y empleo para la Eurozona, con un aumento del PIB en 2015 del 1,5%, al tiempo que el desempleo se sigue reduciendo hasta una tasa del 11% este año. Para 2016, el ciclo de recuperación sigue ganando impulso, con un crecimiento del 1,9% y una tasa de paro que se reduce hasta el 10,5%. La inflación se mantendrá por debajo del objetivo del Banco Central Europeo tanto en 2015 como en 2016.
 
Esta institución reconoce que la recuperación de la economía europea está impulsada por el consumo privado y se extiende a numerosos sectores. Los bajos precios del petróleo, la debilidad del euro y las medidas de política monetaria expansiva del Banco Central Europeo están detrás de este fortalecimiento de la actividad en el corto plazo. No obstante, los riesgos a la baja siguen estando latentes, como son las tensiones geopolíticas con Rusia y la continuidad de las altas tasas de desempleo en algunos Estados miembros.
 
La Comisión Europea también ha mejorado las previsiones para la economía española, en línea con las de CEOE, con un crecimiento del 2,8% en 2015 y una ligera desaceleración en 2016 hasta el 2,6%. Este escenario es algo más moderado que el del Gobierno español, cuyo cuadro macroeconómico recoge un aumento del PIB del 2,9% en 2015 y en 2016. Para 2017-2018, el ejecutivo prevé que el PIB se estabilice en un crecimiento del 3%, bajo los supuestos de mantener sin apenas variaciones el precio del petróleo, los tipos de interés o el tipo de cambio a lo largo del horizonte de previsión, algo que a priori, no parece muy realista, aunque sería un escenario muy apropiado para la economía española.
 
Por lo tanto, según el Gobierno, se consolida la recuperación económica en España, con un patrón de crecimiento más equilibrado y en donde se mantiene la capacidad de financiación en el entorno del 1,5% del PIB hasta 2018. Con esta composición, sería la primera vez que la economía española crece en actividad y empleo durante cinco años consecutivos sin generar déficit corriente. Además, no se contemplan tensiones inflacionistas en la economía española en todo el horizonte de previsión.
 
Respecto a las finanzas públicas, en la actualización del Programa de Estabilidad 2015-2018 se mantiene el proceso de reducción del déficit público en 2015 hasta un -4,2% del PIB, frente al -5,7% de 2014 (sin ayudas al sistema financiero). El proceso de consolidación fiscal finalizaría en 2018 con un equilibrio presupuestario (-0,3% del PIB) gracias al mayor esfuerzo por la vía del gasto, que desciende su peso en el PIB en todos los capítulos, inclusive el de gastos financieros. Sólo el peso de la inversión permanece estable en el 1,9% del PIB. En cambio, el porcentaje de ingresos sobre el PIB aumenta de manera leve en todo el horizonte de previsión. Uno de los puntos más débiles de las finanzas públicas siguen siendo los elevados niveles de endeudamiento del sector público y su consiguiente carga financiera, si bien el Ejecutivo prevé que alcancen su máximo nivel sobre PIB en 2015.
 
Las favorables perspectivas para la economía española en 2015 se sustentan en unos indicadores de actividad y empleo que siguen sorprendiendo al alza. El INE, en su estimación preliminar del PIB del primer trimestre, apunta a un crecimiento del 0,9%, dos décimas superior al del trimestre precedente y el mayor desde 2006. La tasa interanual alcanzaría el 2,6%, en donde la demanda interna consolidaría su dinamismo y el sector exterior tendría una contribución nula o ligeramente negativa al avance del PIB. Los escasos datos conocidos para el mes de abril apoyan un ritmo de crecimiento similar para el segundo trimestre.
 
Por su parte, los datos de afiliados a la Seguridad Social siguen sorprendiendo al alza. En abril, el empleo aumentó en 175,5 mil personas, el mayor incremento en dicho mes en toda la serie histórica. Este avance mensual sitúa la tasa interanual en el 3,5% y en donde cabe destacar el impulso de la afiliación en todos los sectores productivos, en especial en la construcción (5,6% interanual) y los servicios (3,8%). Con este dato, la Seguridad Social recupera los 17 millones de afiliados, cifra no vista desde mediados de 2012.
 
En cuanto a la contratación indefinida, ésta ha mostrado una fuerte desaceleración en su ritmo de crecimiento en abril, al pasar de tasas interanuales superiores al 20% en el primer trimestre a registrar un 0,7% en dicho mes. Sin embargo, a la hora de valorar este cambio de tendencia, hay que tener en cuenta que las cifras de contratación indefinida a partir de marzo de 2014 fueron muy elevadas, con tasas interanuales superiores al 20% en muchos meses, como consecuencia de la entrada en vigor de la “tarifa plana” de las cotizaciones a finales de febrero de 2014. Esta evolución de la contratación indefinida en 2014 puede haber provocado este brusco cambio en el ritmo de crecimiento en abril de 2015.
 
Así como en términos de costes laborales unitarios va a ser difícil que la economía española siga mejorando su competitividad (al agotarse las ganancias de productividad del factor trabajo), el diferencial negativo de inflación que mantiene con la Eurozona puede seguir aumentando su competitividad vía precios. En concreto, el IPC preliminar de abril apunta a una tasa del -0,6%, una décima más que el registrado en marzo, pero por debajo del 0% de la Eurozona. El efecto bajista de la energía persiste, dados los bajos niveles en los que todavía se encuentra el petróleo en relación al mismo periodo de 2014. En concreto, la cotización del Brent se encuentra en el entorno de los 67 dólares/barril en los primeros días de mayo de 2015, frente a los 108 dólares/barril de 2014. No obstante, esta materia prima mantiene una evolución alcista pero suave desde los mínimos alcanzados en el mes de enero (48 dólares/barril). Las perspectivas para la inflación no han registrado grandes cambios, anticipándose tasas negativas en el IPC en la mayor parte del año, pudiendo volver a crecimientos positivos a finales de 2015, aunque moderados.
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