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Habilidades directivas
"Los directivos dedican menos tiempo del necesario a reflexionar antes y después de hacer las cosas"
La Confederación de Empresarios de Navarra continuó, el pasado 23 de mayo, con el curso: "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta sesión se centró en "la dirección de personas: errores a evitar", y corrió a cargo de Luis Urcola, Consultor y formador de Urcola Formación y Consultoría.

 
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Ciclo las 7 habilidades profesionales y directivas
"El estilo de dirección de un jefe marca el estilo de sus colaboradores-empleados"
 
José Luis Urcola, Consultor y formador de Urcola Formación y Consultoría
 
La Confederación de Empresarios de Navarra continuó, el pasado 30 de mayo, con el curso: "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta sesión se centró en "los estilos de dirección", y corrió a cargo de José Luis Urcola, Consultor y formador de Urcola Formación y Consultoría.

Urcola comenzó la sesión advirtiendo de que “dependiendo de como sea nuestro estilo como jefes, marcaremos el estilo de los demás. Tenemos transcendencia en los demás. Por ello, cada uno tiene los colaboradores-empleados que se merece”. En la misma línea, el formador insistió en que “los buenos trabajadores se pueden contagiar de los malos y estropearse porque nos parece que lo normal es lo que hacen los demás, trabajamos por contagio”. Para evitar que esto pase Urcola dio la receta: “A los buenos trabajadores hay que motivarlos para que sigan siendo buenos. Por el contrario, a los malos trabajadores hay que presionarlos, aunque seamos conscientes de que no vale para nada porque no van a cambiar, para motivar a los buenos que verán las consecuencias de hacer las cosas mal”.

Para el ponente existen dos tipos de dirección: estilo directivo y estilo participativo. “En el estilo directivo, el jefe dice a sus empleados lo que tiene que hacer y está encima de ellos hasta que lo realizan. En este estilo de dirección los empleados no hacen nada que no se les pida, ni hacen nada hasta que no se les pide expresamente. En este estilo de dirección, la productividad sube y baja en función de la vigilancia del jefe. “Si eres el gato, cuando no estás, los ratones se divierten”. Por el contrario, en el estilo participativo o delegador el jefe dice a sus trabajadores lo que tienen que hacer, les pone un plazo y les da libertad (siempre y necesariamente ligada a la responsabilidad) para que lo hagan. En este estilo de dirección, el jefe deja hacer hasta el final, que es cuando revisa el trabajo realizado. Normalmente la productividad es más baja al principio porque la gente no sabe trabajar de manera participativa, hay que educar a la gente en el uso de la libertad. A largo plazo la productividad se irá incrementando”.

El consultor matizó que “no hay un estilo mejor que otro. Son dos estilos diferentes pero complementarios. Dependiendo de las situaciones y de las personas (necesariamente en este orden) emplearemos un estilo u otro. Normalmente, en una empresa se usarán los dos estilos de manera flexible según convenga, aunque siempre uno primará sobre el otro en los quehaceres cotidianos de la empresa marcando el estilo de dirección de la misma”. Urcola recordó que, pese a todo, “ante la misma situación y la misma persona todos los jefes, independientemente del estilo de dirección que prefieran, deben reaccionar de la misma manera (empleando el mismo estilo de dirección)”.

Urcola recordó que “estos dos estilos, en extremo, son malos. Así, si un estilo es 100% directivo estaremos ante un estilo dictador en el que los jefes no dejan ninguna libertad a sus empleados, todo está controlado, los empleados son herramientas, recursos, al servicio de la productividad. La productividad a corto plazo es mayor. Si un estilo es 100% participativo estaremos ante un estilo desertor o abdicador en el que los jefes delegarán todo y pasarán tanto de las personas como de la productividad, la cual será baja”. Vemos, pues, la gran relación que hay entre los estilos de dirección y la productividad de la empresa.

Urcola explicó que “la mayor parte de las empresas tienen una dirección jerarquizada (de arriba a abajo). Es un modelo que se basa en un jefe que manda y unos trabajadores que obedecen, acatan y esperan órdenes. Los de ‘arriba’ son el capital explotador y los de ‘abajo’ son los trabajadores. Son ‘archienemigos’ explotados. Los trabajadores no se sienten parte de la empresa y tratan de pasar las horas de la mejor manera posible. Cobrar lo máximo posible trabajando lo menos posible. Los trabajadores venden su tiempo, no su implicación ni su compromiso. Es un sistema obsoleto basado en la inmadurez de las personas. Es un modelo que no sirve para el futuro. La producción masiva sin valor añadido tiene las horas contadas. Cada vez más somos sociedades terciarias en las que priman más los servicios y menos la industria”.

Sin embargo, existe una alternativa: la dirección participativa. El ponente explicó que “en este estilo hay un concepto de corresponsabilidad aunque siga habiendo una persona que dirija, un jefe. Pasamos de un sistema de obediencia a un sistema de libertad, responsabilidad, participación e información. Pasamos del control al autocontrol. Los trabajadores saben lo que tienen que hacer y para cuándo. No es fácil saltar de un estilo al otro. Debemos ser capaces de sacar lo mejor de nuestra gente o se echaran a perder. Debemos intentar que se sientan parte de la empresa”.

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