Jorge Palacios, consultor especialista en habilidades directivas
"Negociar es buscar consensos y cesiones adecuadas en busca de puntos comunes entre las distintas partes". Es decir, entre los intereses de una parte y otra, deben contemplarse los intereses comunes y en los que cabe el acuerdo. Éste es uno de los mensajes que transmitió el consultor, y doctor en Emotional Intelligence por la Bircham International University (USA), Jorge Palacios, que impartió el taller de técnicas de negociación, organizado por la Confederación de Empresarios de Navarra, el pasado martes, 25 de octubre.
Juan José Beunza, médico especialista en Medicina Interna y Tropical, profesor Titular de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra, y co-investigador Estudio PaCT (Harvard School of Public Health).
Juan José Beunza, Médico especialista en Medicina Interna y Tropical, impartió el pasado 2 de noviembre, la primera de las tres sesiones sobre el "Curso práctico de prevención de conflictos: comunicación inter-personal en el trabajo en equipo", organizado por la Confederación de Empresarios de Navarra y la Universidad de Navarra.
Prevenciķn de conflictos Los conflictos nacen por no ponerse en la situaciķn de la otra persona Juan José Beunza
El primer paso para resolver un conflicto es escuchar Juan José Beunza
Beunza abrió el seminario indicando que “cada uno debe ser consciente de lo que hace, dice, siente o piensa”. Además, desterró la idea de que para resolver un conflicto las emociones deben quedar fuera: “Las emociones son parte del problema”.
“Las emociones son difíciles de explicar con palabras”, dijo el ponente, así que “con palabras es difícil manejar emociones tanto ajenas como propias. Las emociones nos pueden desviar del problema o incluso destrozar una relación”. En la misma línea, Beunza prosiguió diciendo que “las emociones pueden ser un obstáculo” ya que se pueden usar contra nosotros, o un “aliado” ya que nos pueden ayudar a conseguir unos intereses. “Las emociones no se pueden ignorar o evitar. Tampoco vale enfrentarse directamente a ellas”.
“Las emociones afectan, sino en las palabras, sí en nuestro lenguaje no verbal, y la gente sabe leer el lenguaje no verbal”. Así pues, “debemos ser conscientes sobre lo que provocamos en la gente que nos rodea ya que la influenciamos constantemente. Todos tenemos y provocamos emociones y manejarlas es muy complicado. Las emociones las provocan los intereses”.
Beunza explicó que hay cinco intereses básicos en toda persona que cuando se ven amenazados genera emociones negativas que pueden desembocar en violencia. Los cinco intereses básicos son: “valorar (encontrar valor en lo que los demás hacen), respetar autonomía (autoestima), confianza (de enemigos a colegas), Status y Rol”.
En el momento en que una persona ve amenazado uno o más de estos intereses básicos surge el conflicto. Aquí está el problema pero también el origen y, por ende, la solución: “Para solucionar un conflicto debemos ir a la raíz, debemos buscar dónde está el interés que se ha dañado. Pero cuidado, cada persona es un mundo así que lo primero que hay que hacer es conocer a la otra persona y para ello es necesario hablar y, sobre todo, escuchar”. Además, una vez que conocemos los cinco intereses básicos podemos prevenir muchos conflictos evitando amenazar cualquiera de ellos.
Beunza recordó que “somos responsables de la autoestima de la gente que nos rodea”. Así, es fundamental una buena comunicación. “Es importante decir cuando algo está bien hecho, inyectar cargas positivas, expresar lo positivo de la gente. Esto, además genera confianza y hace que los demás se sientan valorados”. Para valorar hay que “escuchar, entender, encontrar valor y expresarlo”. De esta manera, conseguimos que su “bolsa de autoestima” esté en alza. Beunza incidió en estas ideas: “Para escuchar es fundamental el silencio externo y la actitud de escucha. Hacer buenas preguntas es clave para una buena escucha activa. Para entender hay que silenciar nuestros prejuicios”. Beunza quiso subrayar la importancia de expresar: “Hay que expresar, pero no sólo con las palabras sino también con el metalenguaje. No es lo mismo ser valorado que sentirse valorado. Puedo valorar mucho a alguien, pero si no se lo expreso puede que no se dé cuenta”.
Un conflicto puede surgir cuando nos “atrincheramos” en una posición. Beunza expuso la diferencia entre “negociación por posiciones” y “negociación por intereses”: “La negociación por posiciones se da cuando dos personas se atrincheran en posiciones evidentemente opuestas. Es una negociación dura, en la que nadie cede y que generalmente no acaba bien. Sólo uno puede ganar.” Es evidente que este tipo de negociación no es la más idónea por lo que hay que intentar pasar a una “negociación por intereses”: “Saber qué quiero yo, qué quiere la otra persona y ofrecer soluciones que resuelvan tanto sus intereses como los míos. Hay que ser duro, inflexible con los intereses pero blando con las personas”. Para que se dé este tipo de negociación hace falta un cierto nivel de confianza. Es una negociación en la que “no hay nada que esconder”, es “transparente” y, sobre todo, es una negociación en la que “ganan las dos partes”.