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Dpto. de Prevención de CEN
La información, rara vez, tiene por sí sola el impacto suficiente para permanecer largo tiempo en la memoria y, menos aún, para producir cambios duraderos en el comportamiento. Para ello, es necesario cuidar la estructura de la información que se proporciona y su contenido, favoreciendo la brevedad, su adaptación al conocimiento previo de los destinatarios, y la claridad y simplicidad del lenguaje.

 
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La formación: un pilar fundamental
 
Departamento de Prevención de CEN
 
Con la formación se pretende producir un cambio duradero en la conducta, de modo que, tras el aprendizaje, la persona sea capaz de hacer lo que antes no podía y, además, sienta la motivación de hacerlo.

La formación en prevención constituye uno de los pilares fundamentales en los que se basa la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Sin una formación adecuada de todos los actores implicados en la prevención de riesgos (directivos, delegados de prevención y trabajadores) que apoyen, potencien y lleven a cabo el conjunto de las actividades y acciones preventivas en la empresa, difícilmente podrá abordarse de forma eficaz el control de los riesgos y la prevención de los daños a la salud de los trabajadores.

La LPRL, en su artículo 19, contempla la formación como un derecho de los trabajadores a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo y como una de las medidas que tendrá que adoptar el empresario en cumplimiento de su deber de protección.

Con la formación en prevención se pretende capacitar al trabajador para desempeñar su puesto o función sin riesgos, cuando sea posible, o con riesgos aceptablemente controlados, siguiendo para ello las instrucciones de la empresa y empleando los medios puestos a su disposición.

No solo se trata de que los trabajadores conozcan lo que tienen que hacer y por qué, sino, por un lado, que aprendan a hacerlo. De ahí la importancia del adiestramiento, es decir, la fase del aprendizaje en la que se aprende a hacer algo, haciéndolo, y, por otro lado, que se entienda la relación entre los riesgos y las medidas para controlarlos, porque así se justifica la adopción de éstas y aumenta, por tanto, la motivación para aplicarlas.

A diferencia de la información que, como mucho, produce conocimiento, con la formación se pretende producir un cambio duradero en la conducta. De modo que, tras el aprendizaje, la persona sea capaz de hacer lo que antes no podía y, además, sienta la motivación de hacerlo.

Sobre qué formar

• Formación preventiva general:

­- Conceptos generales en prevención.

­- El marco de la prevención en España (normativa básica, organismos y entidades).

­- El Plan de Prevención de la empresa (política preventiva, modalidad técnica de prevención, responsabilidades y funciones de la estructura jerárquica…).

­- Panorámica general de los riesgos de la empresa.

• Formación preventiva del puesto de trabajo:

­- Fuentes de daños existentes.

­- Riesgos asociados a ellas, con una valoración de su gravedad.

­- Medidas previstas para el control de los riesgos, haciendo hincapié en las que necesitan el trabajador, por acción o por omisión, para resultar eficaces.

• Adiestramiento: el trabajador debe entrenarse, principalmente en su puesto de trabajo, en el manejo apropiado de los medios y equipos de trabajo y de los de protección colectiva e individual disponibles en su puesto para el control de los riesgos.

Los contenidos concretos de toda esta formación han de estar adaptados a la evaluación de riesgos y a la aparición de otros nuevos.
 
A quién formar

En principio todos los trabajadores de la empresa, desde el primero hasta el último, son tributarios de formación preventiva, aunque sus necesidades en este aspecto pueden variar mucho de unos a otros en función, sobre todo, de la entidad de las fuentes de daños involucrados en sus funciones o tareas, de la gravedad de los riesgos a ellas asociados, de la dificultad y grado de participación que requiera el funcionamiento de las medidas de control previstas y de la formación profesional previa de quienes han de aplicarlas.

Para establecer la formación adecuada a cada trabajador, será preciso realizar un estudio de necesidades que evalúe la diferencia entre la competencia de que dispone y la necesaria para llevar a cabo la supervisión tomando también en consideración los requisitos de seguridad y salud.

Cuándo formar

El objetivo que hay que garantizar es que cada persona reciba una formación suficiente y adecuada en el momento de su contratación, cualquiera que sea su modalidad o duración, y que esa formación se mantenga actualizada a lo largo del tiempo.

La formación preventiva de un trabajador debe realizarse cuando:

• Sea de nueva incorporación.

• Se produzca cualquier cambio de puesto de trabajo.

• Se produzcan cambios en el puesto de trabajo.

• Tras realizar un análisis de necesidades en función de la gravedad de los riesgos se perciba la dificultad de su control por parte del trabajador.

• Haya cambios producidos como consecuencia de la evolución de los riesgos, de la investigación de daños para la salud, o de la introducción de nuevos métodos de trabajo, equipos o productos.

Cómo formar

En la formación preventiva, una base fundamental es generar una motivación positiva, es decir, que los trabajadores adopten las conductas que la empresa les enseña tras convencerse de su eficacia para preservar su salud y de lo valioso de este objetivo.

Los superiores jerárquicos inmediatos representan una parte importante para conseguir una buena motivación, ya que, por su proximidad al trabajador, van a ocuparse del seguimiento de su actividad y va a ser el primer juez de ella y sus resultados. Por ello, es más que conveniente vincular a los mandos directos al proceso formativo de los trabajadores. En particular a la parte que se refiere a los riesgos del puesto de trabajo, que constituye el núcleo duro de la formación necesaria y que sería mejor impartir en el propio puesto y con los equipos reales de trabajo.

La citada vinculación puede adoptar varias formas. Probablemente, la más adecuada sería la participación, previamente coordinada, del mando intermedio en las sesiones formativas de los trabajadores a su cargo, dirigidas por el especialista en prevención. Este modo de actuación presenta las siguientes importantes ventajas:

• Permite el cumplimiento del requisito legal de formación del formador, externalizando la responsabilidad del proceso formativo si es necesario.

• Exige el acercamiento del formador a las características y necesidades de la empresa, soslayando así la principal desventaja de la externalización.

• Facilita la participación del mando directo en la elección de las medidas de control, dentro del marco de los principios preventivos que el especialista, con quien ha de acordarlas, le transmite.

• Esto favorece, además, la implicación del mando en la demanda de su cumplimiento.

• El trabajador percibe que el mismo mando que le transmite las exigencias de calidad y producción le traslada las de seguridad y salud, con lo que tiende a concederles el mismo nivel de importancia.

• La supervisión continua del mismo mando que ha participado en la transmisión de las instrucciones preventivas y la corrección de las desviaciones, si las hubiera, estimula la fijación de las conductas aprendidas, asegurando su permanencia en el tiempo.

Cómo planificar

• La participación de los trabajadores en el diseño de los programas formativos.

• El diseño de programas formativos sencillos, específicos y de corta duración, seguidos de acciones también breves de recuerdo y profundización, en un planteamiento próximo a la formación continuada.

• La utilización de técnicas de enseñanza que fomenten la actividad y participación de los alumnos.

• La presentación de la información combinando formas verbales y visuales para aumentar la retención.

• La utilización de elementos audiovisuales extraídos de la propia empresa.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.

- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.

El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN de prevención de riesgos laborales.

Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN

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