La satisfacción en el trabajo es la medida en que son cubiertas determinadas necesidades del trabajador y el grado en que éste ve realizadas las diferentes aspiraciones que puede tener en su trabajo, ya sean de tipo social, personal, económico o higiénico.
La mayoría de los accidentes laborales son debidos a actos arriesgados o comportamientos inseguros durante la realización del trabajo, muchas veces de manera sistemática e inconsciente; por este motivo, la promoción y la consolidación de comportamientos seguros entre los trabajadores constituye uno de los elementos clave de todo sistema de prevención avanzado.
Sería un error pensar que un trabajador por el simple hecho de recibir una adecuada formación teórico y práctica adecuada en función al puesto de trabajo que desempeña, sea condición suficiente para conseguir una actitud segura que derive en un comportamiento seguro y por tanto en una reducción de los índices de siniestralidad laboral.
La conducta que adopta un trabajador está relacionada directamente con la forma que tiene una persona de comportarse en diversos ámbitos de su vida cotidiana, por ello, es decisivo incidir cognitivamente en la persona, para aumentar las posibilidades de éxito en la minimización de accidentes, consiguiendo comportamientos más seguros frente a las situaciones de peligro y acercamiento hacia el respeto y cumplimiento de las medias de seguridad.
Contradicciones existentes en seguridad
• El trabajador puede tener una idea de falsa seguridad: es necesario sentirse amenazado para que surja el sentimiento de inseguridad y, en general, lo primero no ocurre o se ve lejano, llevando a una falsa seguridad.
• El trabajador conoce el riesgo, pero piensa que no puede hacer nada: es necesario convencer de poder actuar contra el riesgo y persuadir de poner en marcha de forma constante una determinada medida de seguridad, de lo contrario, el trabajador minimiza el peligro para reducir el malestar que le genera conocer el mismo sin concienciarse de la solución.
• Un método seguro de trabajo entra en conflicto, a menudo, con otras necesidades: no se experimenta sólo la necesidad de mantenerse indemne, sino que también se quieren obtener otras fuentes de satisfacción como: cumplir con el trabajo, ser valorado por los superiores, sentirse bien en su entorno, etc. Antes de actuar se valoran, en general, las consecuencias posibles y se elige la actitud que proporciona más efectos positivos que negativos, en este momento, otras necesidades pesan quizás más sobre la decisión que una actitud de acuerdo a la prevención, ya que los accidentes son acontecimientos raros y se piensa que es improbable que sucedan.
• La experiencia, a veces, conduce a una pista falsa: las buenas y malas experiencias influyen en el comportamiento humano. Formas de comportamiento que han sido ventajosas una vez se repetirán en situaciones similares, con el tiempo se transforman en hábitos. En el trabajo no se puede uno fiar apenas de este proceso natural de aprendizaje, por regla general aprovechamos muy poco las ventajas de un modo de trabajo seguro pues, puesto que en general, no pasa nada, sin embargo, a menudo genera inconvenientes, gastos suplementarios y limitaciones personales.
Acciones para impulsar un comportamiento seguro
• Informar sobre los peligros y las medidas de protección: cuanto mejor se comprenda el peligro, mayor será la disposición a adoptar medidas de seguridad, por ello se debe:
- Transmitir la información sobre los riesgos de forma concreta y competente e ilustrar, si es posible, lo que se puede producir con experiencias prácticas o ejemplos de accidentes. Los ejemplos deberían enfrentar al trabajador con la realidad para que la idea de “eso me puede suceder a mí” y le ayude a reflexionar sobre las posibles consecuencias a corto, medio y largo plazo para sí mismo y para el entorno.
- Integrar de forma regular la prevención en todas las acciones para ser coherente con la política de la empresa.
• Asociar siempre las informaciones sobre peligros a las actuaciones preventivas: es importante reaccionar a las cuestiones y objeciones que planteen los trabajadores sobre los riesgos potenciales, siendo necesario trabajar a fondo los temas para que se asocie siempre el riesgo con la prevención y/o protección y convenzan a las personas de que la medida es necesaria, les protege y es realizable.
• Inducir a la participación: para lograr armonizar el comportamiento seguro con las necesidades personales y las exigencias de la empresa conviene integrar a las personas afectadas, tanto en la elaboración de las medidas, como en la elección de los EPI o de nuevos instrumentos o máquinas. La participación aumenta el nivel de aplicación de las medidas y favorece su aceptación, siempre que la empresa “se interese por las respuestas” a las preguntas planteadas “o por las sugerencias” presentadas por los trabajadores, “actuando en consecuencia”. Unos ejemplos claros pueden ser:
- Pedir a las personas afectadas qué exigencias debe tener una nueva protección para que sea eficaz.
- Discutir las ventajas e inconvenientes de una nueva medida de prevención de riesgos.
- Hacer un llamamiento a los trabajadores para evaluar las medidas adoptadas, etc.
• Incorporar en la empresa una cultura de seguridad creíble: cuanto más integrada esté una buena cultura de seguridad, más sencillo será impulsar el comportamiento seguro.
• Motivación y recompensa: dado que el beneficio de un comportamiento seguro no es evidente a primera vista, es necesario mirar más a fondo, por ello, puede ser motivador relacionar un comportamiento conforme a la seguridad con efectos positivos bien en forma de elogios y felicitaciones, o bien en forma de recompensa, con posibilidades de mejora o de promoción.
• Expresar rechazo hacia los comportamientos contrarios a la seguridad: cuando se han agotado todos los medios y alguien no quiere comprender la importancia de la prevención, es importante actuar con firmeza y de forma sistemática, así como reflexionar sobre las medidas apropiadas y realizables. Los comportamientos contrarios a la seguridad son reprochables por lo que:
- Se deben retirar las ventajas, reduciendo bonificaciones o destronando “falsos héroes”.
- Se integrará el parámetro “comportamiento contrario a la seguridad”.
- Se debe advertir de forma oral o escrita al trabajador que desarrolle ese comportamiento contrario a la seguridad.
- Y, en último extremo, se debería ser consecuente dando el último paso si no cambia la situación y, sin vacilar, prescindir de ese trabajador ya que, si no, la cultura de la seguridad en la empresa corre el riesgo de perder su credibilidad.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN