La entrevista cómo técnica de investigación es sin duda uno de los procedimientos más utilizados para la recogida de datos o información durante la investigación ergonómica.
Actualmente, el progresivo desarrollo de las tecnologías y la profesionalización del trabajo implican que las profesiones no sólo exigen un esfuerzo físico y emocional, sino también mental. La interacción entre el trabajador y la tarea tiene importantes implicaciones en su salud y también repercusiones a largo plazo.
Cada tarea implica un nivel de carga mental condicionado por la relación entre las exigencias de esa tarea y la capacidad de respuesta del individuo. Las exigencias de la tarea dependen de la información que se recibe en el puesto de trabajo y de la respuesta que exige. Pero también están determinadas por diversos aspectos del entorno de trabajo: ambiente físico, diseño del puesto, factores psicosociales, organización del trabajo, etc
En tareas en las que predomina la actividad mental, la capacidad de respuesta del trabajador está en función de algunas características individuales y de factores extralaborales que pueden afectarle en un momento determinado.
Factores determinantes de la carga mental de trabajo
• Exigencias de la tarea
En trabajos eminentemente mentales o intelectuales, las exigencias que plantea la tarea vienen determinadas por los siguientes factores:
- Contenido del trabajo: se refiere a las propias exigencias de la tarea, que se someten a la información que el trabajador utiliza en su puesto. Es necesario responder a esta información una vez recibida. Esto significa que durante el proceso de un trabajo intelectual se desarrolla una actividad cognitiva, es decir, que el cerebro recibe unas señales o estímulos a los que debe dar respuesta. Esto se conoce como procesamiento de la información, y se compone de las siguientes fases:
• Detección de la información.
• Identificación, decodificación e interpretación de dicha información.
• Elaboración de las posibles respuestas y elección de la más adecuada.
• Emisión de la respuesta.
En el puesto de trabajo se reciben señales como órdenes de trabajo, indicadores, documentos, etc. La realización de una determinada acción u operación exige percibirlas e interpretarlas de forma correcta. Estas señales se perciben principalmente a través de los sentidos, y pueden ser múltiples y diversas en función del trabajo. A continuación, el cerebro interpreta la información y elige la respuesta, es decir, la acción más adecuada. Finalmente se lleva a cabo esa acción.
Para analizar las exigencias mentales derivadas del contenido de la tarea en un puesto de trabajo, y en función del proceso al que el cerebro somete la información con la que trabaja, es necesario tener en cuenta distintos tipos de exigencias relacionadas con:
• La información recibida: cantidad y calidad de las señales que llegan, dispersión, diversidad de fuentes de las que proceden esas señales, variabilidad de los canales sensoriales a través de los cuales se perciben, etc.
• El análisis de la información: profundidad de elaboración de la información, complejidad de los razonamientos, grado en que hay que recurrir a la memoria para realizar la tarea, etc.
• La respuesta: rapidez de respuesta exigida, complejidad, libertad para la toma de decisiones, número de alternativas entre las que seleccionar la respuesta, etc.
El contenido del trabajo también depende del factor tiempo, cuya incidencia sobre la carga mental hay que considerar desde dos puntos de vista:
• La cantidad de tiempo de que se dispone para elaborar la respuesta.
• La cantidad de tiempo durante el cual debe mantenerse la atención.
El tiempo de elaboración de la respuesta está relacionado con el ritmo de trabajo. Cuando es necesario trabajar deprisa (porque lo exige el ritmo de una máquina, para atender a una gran afluencia de público, para alcanzar unos determinados objetivos, etc.), el esfuerzo para dar la respuesta adecuada es mayor que cuando puede ser considerada con más detenimiento.
El periodo de tiempo que requiere mantener la atención está relacionado con la posibilidad de hacer pausas o de alternar con otros puestos para que sea posible recuperar la fatiga cuando el trabajo exige una atención constante.
- Condiciones ambientales: las exigencias de la tarea están determinadas por una serie de factores relacionados con las condiciones ambientales, es decir, por factores del entorno de trabajo como ruido, vibraciones, iluminación, temperatura, etc.
Son factores que determinan la carga mental de trabajo, pero fundamentalmente desde un punto de vista ergonómico. Por consiguiente, las condiciones ambientales no interesan tanto por su posible contribución a la producción de accidentes o enfermedades profesionales como por la incomodidad y la interferencia que originan en las actividades de los trabajadores.
El ruido (nivel y registro sonoro...), las vibraciones, la iluminación (luminancia, contraste, deslumbramientos...), la temperatura, las condiciones climáticas (calor, humedad, circulación de aire...), el clima, etc., incluso presentados en niveles bajos que no producen enfermedades o accidentes profesionales, pueden generar cierto grado de incomodidad en los trabajadores expuestos, y producir distracciones, dificultades de concentración, etc. Con respecto a la carga mental, en algunas ocasiones estos factores ambientales se convierten en factores importantes.
- Factores psicosociales y de organización: determinados factores psicosociales relacionados con la organización del trabajo influyen de forma considerable sobre la carga mental de un puesto de trabajo.
Ejercen una influencia fundamental sobre la carga mental de trabajo los factores relativos a la organización del tiempo como el ritmo de trabajo, la duración de la jornada, o el número, la duración y la distribución de las pausas. Asimismo, resultan determinantes las relaciones laborales, el clima/ambiente de la empresa (aceptación personal, relaciones entre los compañeros...), las posibilidades de comunicación, los factores de grupo (estructura, cohesión...), la jerarquía de mando, el tipo de liderazgo, los contactos sociales (trabajo aislado, relaciones con clientes...), el tipo de empresa (estructura de control y de comunicación), etc.
- Acondicionamiento físico del puesto: el esfuerzo que desde el punto de vista mental plantea una determinada tarea se ve condicionado también por factores relacionados con el acondicionamiento físico del puesto de trabajo, es decir, ciertos aspectos de diseño del puesto. Factores como la adaptación del mobiliario y del espacio físico, y el grado de comodidad o incomodidad que suponen para el trabajador, influyen sobre las exigencias mentales. Pero los factores de diseño del puesto más influyentes sobre la carga mental tienen que ver con las formas y los soportes de presentación de la información que el trabajador tiene que manejar en su puesto de trabajo. La forma de presentar la información (por ejemplo, legibilidad de los documentos, definición de las pantallas) determina los procesos de detección, discriminación e interpretación de los datos y, por lo tanto, las exigencias de la tarea.
• Capacidad de respuesta individual
Con las mismas exigencias, la carga depende de determinadas características del trabajador. Esto significa que para valorar la carga mental es necesario considerar también al trabajador y, en concreto, su capacidad de respuesta, que depende de sus condiciones extralaborales y de ciertas características individuales.
Todos tenemos una capacidad de respuesta limitada que está en función de factores como la edad, el estado de salud y fatiga, el aprendizaje, la experiencia, la motivación, el interés por la tarea, etc. Algunas condiciones extralaborales como los problemas familiares o sociales, enfermedades no relacionadas con el trabajo, tensiones, etc., influyen también en un momento dado sobre la capacidad de respuesta de la persona.
La interacción de estos factores, es decir, las relaciones recíprocas que se establecen entre las exigencias mentales que plantea una tarea (en función del contenido de trabajo, de las condiciones ambientales, de los factores psicosociales y de organización, y de los aspectos del diseño del puesto) y la capacidad de respuesta del trabajador en cada momento (determinada por sus características individuales y por sus condiciones extralaborales), va a repercutir tanto en el propio individuo como en el rendimiento del trabajador.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN