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Riesgo eléctrico
Dpto. de Prevención de CEN
La energía eléctrica, necesaria para el desarrollo del trabajo, tanto para la alimentación de los equipos de trabajo como para la iluminación, no es inofensiva por lo que su uso puede producir, si no se realiza de forma correcta, un accidente eléctrico, el cual puede acarrear graves daños sobre la salud de las personas y sobre los materiales.

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Radiaciones ionizantes
Departamento de Prevención de CEN
La radiación se encuentra presente en cualquier ambiente de forma natural (tanto en interior como al aire libre), pero también puede estar generada por actividades específicas y artificiales. Aunque el organismo se ha habituado a convivir bajo este tipo de influencia, las características diferenciales de cada persona pueden influir en el desarrollo de afecciones producidas por exceso de radiaciones.

Las radiaciones ionizantes al interactuar con la materia en la que penetran debido a la gran energía que le aporta su pequeña longitud de onda, transfieren una energía suficiente para desligar electrones del átomo al que pertenecen. En el instante en que el electrón se desliga del átomo se produce el proceso de ionización.

Precisamente por las ventajas que representa el proceso de ionización para determinados usos, las radiaciones ionizantes tienen multitud de aplicaciones en la industria y en la medicina: producción de energía, esterilización de elementos, detección de errores de fabricación, análisis químico mineral, investigación con isótopos radioactivos, realización de diagnósticos y tratamientos médicos...

Las radiaciones, sean o no ionizantes, pueden tener una procedencia natural (ej.: rayos cósmicos); en este sentido, más del 70% de la exposición a radiaciones ionizantes a la que está sometida la población, proviene en general de fuentes naturales, que no pueden ser evitadas. Alternativamente, las radiaciones pueden tener origen artificial, son las producidas por medio de aparatos e instalaciones utilizados en procesos industriales o de prestación de servicios (radioterapia, radiología, centrales nucleares...)

Factores que definen las radiaciones ionizantes

Las características biológicas de cada individuo suponen un factor esencial en el desarrollo de cualquier patología, pero los efectos biológicos de las radiaciones en general, y de las ionizantes en particular, dependerán sobre todo de otros factores llamados radiobiológicos, que son:

- Naturaleza de la radiación: para una misma cantidad de energía liberada, cada radiación tendrá sus características físicas y, por tanto, efectos biológicos muy diferentes. También dependerán de la fuente de la radiación.

- Naturaleza de los tejidos: a los que afecta la radiación ionizante. Los tejidos del organismo, por su naturaleza diferenciada, no tienen la misma sensibilidad a la radiación.

- Distribución topográfica: se refiere a la parte y proporción del cuerpo que recibe la radiación, ya que no es lo mismo radiar un parte del cuerpo que su totalidad.

- Tiempo: el efecto de la radiación depende de forma sustancial de la acumulación, que viene mediada por el tiempo de exposición, por lo que se ha de tener en cuenta si son radiaciones instantáneas (radiografía) o irradiaciones (tratamientos de radioterapia).

Exposición a radiaciones ionizantes

Sobre los efectos nocivos de las radiaciones en general, y más concretamente de las más peligrosas, las ionizantes, es necesario subrayar que se pueden producir debido a su poder de penetración o a su capacidad de reacción, y, a su vez, en los ambientes radiactivos la contaminación se desarrollará a través de dos mecanismos: irradiación y contaminación radiactiva.

- Irradiación: es un tipo de exposición fundada en la penetración y en la ausencia de contacto físico directo. Se trata de una exposición de carácter externo y se dice que hay riesgo de irradiación externa cuando, por la naturaleza de la radiación y el tipo de práctica, la persona sólo está expuesta mientras la fuente de radiación está activa y no puede existir contacto directo con un material radiactivo. Es el caso de los generadores de rayos X, los aceleradores de partículas y la utilización o manipulación de fuentes encapsuladas.

- Contaminación radiactiva: en este caso la fuente radiactiva se encuentra dispersa en el ambiente o depositada en la superficie, por lo que penetra de forma pasiva en el organismo por diferentes vías, tales como la ingestión, la respiración, la absorción cutánea, la inoculación... Esta situación es mucho más grave que la simple irradiación, ya que la persona sigue estando expuesta a la radiación hasta que se eliminen los radionucleidos por metabolismo o decaiga su actividad radiactiva.

Patologías producidas por radiaciones ionizantes

Resulta evidente que las exposiciones a radiaciones ionizantes pueden ocasionar daños muy graves e irreversibles para la salud, en relación directa y proporcional con la dosis recibida, como el cáncer y las malformaciones genéticas.

En relación con el estudio de las consecuencias de las radiaciones, es interesante hacer una reflexión sobre un aspecto que afecta tanto a las radiaciones ionizantes como a las no ionizantes. Se trata de la diferenciación siguiente:

- Exposiciones accidentales: accidentes radiológicos en los que el material radioactivo puede penetrar en el organismo por inhalación, ingestión y/o vía parenteral, o bien por contacto con cualquier superficie. En todo caso, una nota diferenciadora de esta exposición es la falta de control.

- Exposiciones planificadas: en general, tienen fines de diagnóstico o tratamiento clínico. Las radiaciones se administran por vía externa, oral, parenteral o inhalatoria. En todos los casos la dosis de irradiación recibida por el sujeto debe ser inferior a unos límites previstos.

Aunque la radiación, sobre todo intencionada y medida, se suele relacionar con efectos no nocivos, su acción sobre la célula siempre es de tipo lesivo; así pues, cuando un individuo se encuentra expuesto a una radiación ionizante puede ver alterada su salud de formas muy diferentes. A corto plazo, los síntomas de afección negativa o lesión son: vómitos, infecciones, quemaduras y hemorragias. A largo plazo: alteraciones en el aparato digestivo, reproductor, cardiovascular, nervioso, urinario...

Los efectos de la radiación pueden ser, con carácter general, genéticos (hereditarios), si afectan a las células germinales con consecuencias sobre la descendencia de los individuos expuestos o irradiados; y somáticos, si se manifiestan sólo en los individuos expuestos, pueden aparecer de forma aguda mucho tiempo después de la exposición. En cualquier caso, el daño dependerá de la dosis de radiación recibida y la dosis por unidad de tiempo.

Al tratar los efectos de las radiaciones, se diferencia entre efectos agudos y crónicos:

- Efectos agudos: se deben a la acción sobre las células de los tejidos afectados, y aparecen con dosis suficientemente grandes para producir la necrosis de gran cantidad de esas células. Entre los principales efectos agudos se señalan los siguientes:

  • Efectos medulares y sobre el sistema óseo y el tejido linfático: se pueden señalar entre este tipo de efectos la osteonecrosis y la generación de tumores malignos. Por otra parte, los linfocitos son también muy radiosensibles, por lo que cierta dosis irradiada en poco tiempo a la totalidad del cuerpo puede destruir un número suficientemente importante para inhabilitar la respuesta inmune del individuo. Las células productoras de sangre ubicadas en la médula ósea tienen una sensibilidad similar a los linfocitos, por lo que se puede originar una disminución significativa de la proporción de plaquetas y otros componentes de la sangre, produciendo hemorragias e infecciones.

  • Efectos sobre el aparato digestivo: el intestino está revestido por un epitelio cuyas células son sensibles a las radiaciones, una exposición aguda puede alterar su naturaleza y provocar, entre otras afecciones, disentería.

- Efectos crónicos: se presentan generalmente cuando los individuos reciben dosis de radiaciones ionizantes pequeñas pero repetidas, por lo que los síntomas pueden pasar desapercibidos al inicio, lo que propicia o favorece que se continúe con la exposición al no asociarse con ningún síntoma. Las manifestaciones más comunes son: acortamiento de la vida, mayor susceptibilidad para enfermar, disminución de la fertilidad y pérdida de cabello. Los efectos crónicos se manifestarán a lo largo del tiempo, y son fundamentalmente hereditarios o cancerígenos.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es

- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es

- REAL DECRETO 815/2001, de 13 de julio, sobre justificación del uso de las radiaciones ionizantes para la protección radiológica de las personas con ocasión de exposiciones médicas.

- NTP 614: Radiaciones ionizantes: normas de protección


Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN

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