El curso "Cómo facilitar la participación e implicación del directivo en la gestión de la prevención de riesgos laborales", organizado por la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), Prevención Navarra y Mutua Navarra, dio comienzo el pasado lunes, 7 de noviembre.
Gerardo González, gestor de PRL en Prevención Navarra
"El directivo debe garantizar el cumplimiento del procedimiento por parte de su personal". Éste fue uno de los mensajes que transmitió el gestor de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) en Prevención Navarra, Gerardo González, en la segunda sesión del seminario "Cómo facilitar la participación e implicación del directivo en la gestión de la PRL".
En esta ocasión, se analizó la implantación de procedimientos de prevención. En concreto, se abordaron cuestiones como la de cómo ha de intervenir en la fase de Ejecución del Plan de Prevención y cómo se puede guiar esa participación. También, la sesión se centró en cuestiones como la formación en PRL a la plantilla y la participación en el Comité de Seguridad y Salud o las reuniones con los delegados de Prevención.
Según González, “si en la fase de planificación de la prevención, los directivos han colaborado en la elaboración de procedimientos, se facilitará la implantación”. Entre otros motivos, porque “se les ha hecho partícipes en la definición de cómo han de hacerse las cosas, por lo que moralmente estarán de acuerdo”. Asimismo, los directivos “habrán mostrado sus reticencias de implantación por problemas de tiempo, medios, etc., por lo que, o se habrán puesto soluciones o se habrán tenido en cuenta, haciéndose las modificaciones pertinentes”. Además, “serán conocedores de lo que se ha de exigir a todos sus trabajadores y a todas las áreas o departamentos”.
En esta fase de implantación de la prevención es cuando se llevan a cabo acciones como el diseño de los registros que permitan verificar el cumplimiento de los procedimientos; las auditorías periódicas para ello; así como mostrar los incumplimientos con posibles responsabilidades, como forma de sensibilizar sobre la necesidad de cumplir con los procedimientos.
El gestor de PRL en Prevención Navarra se refirió a cómo llevar a cabo esta implantación en procesos concretos, como, por ejemplo, en la gestión y entrega de los EPI’s (Equipos de Protección Individual). “El papel del directivo es garantizar la entrega de los EPI de los trabajadores de su cargo, además de asegurar su uso”. Para ello, González puso como ejemplo algunas “buenas prácticas” a aplicar, como la de hablar con aquellos trabajadores que persistentemente incumplen con su obligación de usar los equipos, con el objetivo de convencerles de la necesidad y obligatoriedad de ello.
Otra fase analizada en el curso fue la referente a la implantación del procedimiento de acogida y adiestramiento. Aquí, el directivo deberá participar en la parte que le corresponda, así como facilitar la ejecución del Plan de Acogida y Adiestramiento de aquellos trabajadores de su equipo a los que les corresponda participar. Como buena práctica, se puede disponer de un guión de aquellas cosas que se quieren transmitir al trabajador, así como preparar previamente la actuación, “especialmente si la parte que nos corresponde se va a hacer a través de una reunión, charla o similar”, detalló González.