La financiación, el segundo mayor problema para las pymes
La falta de financiación sigue siendo uno de los principales problemas a los que se enfrentan las pymes españolas, debido al mantenimiento de la restricción del crédito por parte del sector bancario y al moderado impacto que tienen hasta el momento las vías de financiación alternativas (ICO, capital-riesgo, sociedades de garantías recíprocas, crowdfunding, etcétera).
Según informa el último número del Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial de CEPYME la financiación es el segundo problema más importante al que se enfrentan las pymes españolas, después de la preocupación por el incremento de la cartera de clientes y, en concreto, es el primer problema para el 23,4% de las pymes, porcentaje que en el escenario europeo es superado solamente por Grecia.
Según los datos que aporta el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial de CEPYME, publicado en colaboración con la Dirección General de Industria y de la Pyme, el crédito financiero a empresas ha continuado deteriorándose en el segundo trimestre de 2014, aunque el ritmo de caída se modera progresivamente, hasta situarse en el -10%. A pesar de la tendencia general, la tasa de variación se mantiene aún muy alta para las pymes de determinados sectores, como es el caso del inmobiliario (-17%).
Aumenta el crédito nuevo
Si ha aumentado, sin embargo, el flujo financiero destinado por los bancos a créditos nuevos de un millón de euros o menos, que acumula un incremento del 14,1% en los diez primeros meses de este año.
En todo caso, del volumen total dispuesto de operaciones de crédito nuevas destinadas a financiar a las sociedades no financieras, más de la mitad (54,7%) corresponde a las grandes empresas, mientras que las pymes han percibido solamente el 32,5% del total.
De acuerdo con el análisis realizado, además de la diferencia entre las grandes empresas y las pymes, también entre éstas se advierten discriminaciones en función del tamaño: las microempresas concentran el 13,4% del crédito otorgado al conjunto de las pymes; las pequeñas empresas, el 10,2%; y las medianas, el 8,8%.
Créditos dudosos
En términos de calidad crediticia, la ratio de créditos dudosos de las sociedades no financieras alcanzó en junio de 2014 el 22,5%, si bien también se producen grandes diferencias (de hasta 10 puntos) en función del tamaño de la empresa.
La ratio de créditos dudosos se sitúa en el 18,2% entre las grandes empresas, mientras que esta tasa se eleva hasta el 28% en las pymes. Y dentro de este amplio segmento, varía igualmente en función del tamaño de la empresa: las microempresas ofrecen una ratio de créditos dudosos del 31,7%, en las pequeñas es del 27,5%, y en las medianas, del 25,7%.
La morosidad comercial sigue a la baja
En cuanto a la evolución de la morosidad entre las empresas, durante el tercer trimestre de 2014 mantuvo la moderada tendencia a la baja de los últimos dos años.
El Indicador Sintético de Morosidad Empresarial (ISME) que ofrece trimestralmente el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial de CEPYME, se situó en el tercer trimestre en 94,3 puntos, tres décimas menos que el trimestre anterior.
Este descenso se debe fundamentalmente al recorte del periodo medio de pago hasta los 81,6 días (un día menos que en el segundo trimestre), un dato que compensa el ligero incremento porcentual del crédito comercial entre empresas en situación de mora, que sube hasta representar el 70,5% del total de las ventas a crédito (1,7 puntos más que en el segundo trimestre).
Cae el volumen de los efectos impagados
Según el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial de CEPYME, en el tercer trimestre de 2014 se ha producido un descenso del importe de los efectos comerciales impagados a su vencimiento, pasando a representar el 2% del total, dos décimas menos que trimestre anterior.
Un comportamiento que refleja la relación inversa existente entre la tasa de crecimiento del PIB y el porcentaje del valor de los efectos comerciales impagados sobre el total los efectos vencidos en el periodo.
De hecho la caída registrada en el tercer trimestre es coherente con la mejora del entorno económico y la ligera recuperación (ligera) de la actividad, además de la elevación de las exigencias para el descuento de efectos comerciales.
El periodo medio de impago de los efectos denunciados se ha ido reduciendo de manera continuada e intensa entre mayo y octubre (cinco meses consecutivos), pasando de 1.046 días a 689,7 días en octubre de 2014.
El 70% del crédito comercial entre empresas, en situación de mora
A pesar de su paulatino descenso, la morosidad entre empresas tiene un impacto muy negativo en su situación financiera, especialmente para las pymes.
Según el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial de CEPYME, el crédito entre empresas en situación de mora se situó en el tercer trimestre de 2014 en el 70,5% del crédito comercial total (287.300 millones de euros), 1,7 puntos más que en el segundo trimestre, aunque entre cinco y seis puntos por debajo de la mora registrada en 2011 y 2012.
Con estos datos, el coste de la morosidad para el conjunto de las empresas se mantiene por encima de los mil millones de euros en el tercer trimestre de 2014, ligeramente inferior a la cifra del segundo trimestre, pero lejos del coste que representaba la morosidad empresarial en 2011 (por encima de los 1.860 millones).
La construcción deja de ser el sector más moroso
Por sectores de actividad, el mayor periodo medio de cobro corresponde a las pymes del textil (96,2 días), que desbancan por primera vez desde el inicio de la crisis a las empresas de la construcción y promoción inmobiliaria (95 días).
Por el contrario, los periodos medios de cobro más reducidos se mantienen en los sectores de la distribución alimenticia (69,3 días) y agroalimentario (69,6 días).
A mayor tamaño, más plazo de pago
El comportamiento del pago de las empresas a sus proveedores, que arroja un plazo medio de 81,6 días en el tercer trimestre de 2014, se sitúa por debajo o por encima de la media en función del tamaño de las empresas.
Así, el menor poder de negociación obliga a las microempresas a afrontar sus pagos en un periodo medio de 77 días (17 por encima del plazo legal establecido), mientras que las empresas medianas amplían sus periodos medios de pago hasta los 84 días (24 por encima del plazo legal máximo) y las pequeñas, cuyo tamaño es intermedio entre las anteriores, también afrontan sus pagos en un plazo intermedio (casi 82 días).