PORTADA  /  DESTACADOS  /  APERTURA  /  ACTUALIDAD CEN  /  REVISTA DE PRENSA  /  PREVENCIĶN  /  OBSERVATORIO  /  ESTADÍSTICAS   
 Relacionada
Plan de comunicación escrita en la empresa
Dpto. de Prevención de CEN
Ante un problema planteado por escrito y del que se puede derivar un accidente grave el responsable de su resolución raramente va a dejar de actuar.

 
Prevención
 
 RSS PREVENCION

Trastornos musculoesqueléticos: un problema muy actual
 
Departamento de Prevención de CEN
 
Los trastornos musculoesqueléticos son una de las principales causas de absentismo laboral y entrañan un elevado coste humano, social y económico.

Cada vez es mayor la presencia de los trastornos músculo esqueléticos entre la población trabajadora. A pesar de que, en su declaración en los partes de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales son calificados generalmente como leves, por su elevado número, su coste humano, social y económico, obligan a tenerlos siempre presentes, con carácter prioritario, en los diferentes programas preventivos.

El término trastornos musculoesqueléticos comprende un conjunto de lesiones inflamatorias o degenerativas de músculos, tendones, articulaciones, ligamentos, nervios, huesos y vasos sanguíneos y abarcan una extensa gama de problemas de salud y suelen dividirse en dos grupos principales: dolor y lesiones dorsolumbares y lesiones causadas por esfuerzos repetitivos. Aunque se considera que estos trastornos son causados o intensificados por el trabajo, a menudo están también asociados a las actividades domesticas o la práctica de algún deporte.

Factores de riesgo de trastornos musculoesqueléticos

• En el levantamiento de cargas

­- Peso excesivo: el exceso de peso es un importante factor de riesgo que, si es lo bastante acusado en relación con la capacidad del que levanta, puede producir un daño agudo como resultado de un solo levantamiento. Los excesos más moderados, pero repetidos, aparecen con frecuencia asociados al dolor de la espalda baja.

­- Objetos voluminosos: una carga demasiado ancha obliga a posturas forzadas de los brazos, dificulta el agarre y, si se ha de levantar desde el suelo, al no poder introducirla entre las piernas impide mantener la espalda derecha, aumentando el riesgo de lesión.

­- Altura desfavorable: si la carga es muy alta dificulta la visibilidad necesaria para su traslado o depósito, implicando que tanto la recogida como el depósito se hagan entre la altura de los codos y la de los nudillos.

­- Espalda inclinada: el levantamiento de carga con la espalda inclinada eleva extraordinariamente la compresión en la zona lumbar de la espalda y genera esfuerzos cortantes, incrementando el riesgo de lesión en ella.

­- Espalda girada: cuando se levanta una carga con la espalda girada, además de fuerzas compresivas se generan fuerzas de torsión, que tienden a producir la rotación de una vértebra respecto a la adyacente.

­- Agarre desfavorable: también el agarre posible, y consiguientemente la postura de la mano que haya que adoptar, condiciona el esfuerzo necesario para levantar un peso dado.

­- Levantamiento frecuente: el riesgo a largo plazo que comportan las tareas de levantamiento depende tanto de su duración total en la jornada y de las pausas que puedan intercalarse entre ellas, como de la frecuencia de levantamiento en cada periodo de trabajo.

• En el empuje y arrastre de cargas

­- Fuerza excesiva: en las condiciones más favorables, no se deberían empujar o arrastrar cargas que exigieran para ponerlas en marcha o pararlas fuerzas superiores a 25 Kg, ni mayores de 10 Kg para mantenerlas en movimiento.

­- Altura desfavorable de aplicación de la fuerza: la zona favorable para aplicar las fuerzas de empuje o tracción es con las manos a una altura comprendida entre la de los hombros y la de las caderas.

­- Distancia recorrida en cada trayecto: es evidente que este factor de riesgo es tanto más desfavorable cuanto mayor es la distancia. Aunque no hay ningún límite absoluto establecido, los métodos de evaluación más utilizados no contemplan recorridos mayores de 60 m.

­- Frecuencia del desplazamiento: esta condición de trabajo también constituye un factor de riesgo cuantificable que, cuando aumenta, incrementa el esfuerzo y con él la probabilidad de fatiga y lesión.

• Factores de riesgo comunes a las tareas de manipulación manual de cargas

­- Vibraciones: las vibraciones, por sí solas, pueden producir molestias, dolores o lesiones en la columna vertebral y otras articulaciones. Si las cargas se manipulan en superficies sometidas a vibraciones, el riesgo para la zona dorso lumbar se verá aumentado.

­- Temperaturas extremas: si la temperatura es demasiado alta durante la manipulación manual de carga, el esfuerzo fisiológico del trabajador será mucho mayor y, por consiguiente, también el riesgo de fatiga y de lesión. Si la temperatura es muy fría, se entumecerán los músculos, se perderá destreza manual y se dificultarán los movimientos, aumentando el riesgo de lesión.

• En los movimientos repetitivos

­- Aplicación de fuerza: significa que mientras mayor sea la fuerza que hay que aplicar en cada repetición del movimiento mayor será la probabilidad de daño asociada a la tarea.

­- Amplitud del movimiento: implica la separación de algún segmento corporal, por ello, el ángulo que mide esta separación constituye también un factor de riesgo cuantificable.

­- Velocidad del movimiento: aunque esta velocidad tiene relación con el número de repeticiones del movimiento por unidad de tiempo, puede ser considerada con independencia de él, sobre todo cuando ese número es bajo. Esta velocidad, por la inercia que genera, tiende a amplificar el movimiento y a castigar más las articulaciones implicadas.

­- Ausencia de pausas: las pausas que no han de suponer reposo absoluto sino descanso de los segmentos corporales comprometidos, constituyen medidas preventivas de primer orden y su ausencia, por tanto, un factor de riesgo más que significativo.

­- Número de repeticiones por unidad de tiempo: el número de repeticiones será también un factor de riesgo cuantificable, es decir que al aumentar incrementará la probabilidad de daño asociada a la tarea.

• En las posturas inconfortables

- Incomodidad de la postura: se trata aquí de posturas de trabajo forzadas por la insuficiencia de espacio o las dificultades de acceso o alcance de la tarea, que se refieren a grandes segmentos corporales y que no tienen por qué tener carácter repetitivo ni cíclico.

- Tiempo de mantenimiento de la postura: lo que otorga a una postura inconfortable su capacidad para producir daño es su mantenimiento temporal excesivo, ya que estas posturas exigen un esfuerzo muscular estático, que tiende a producir fatiga rápidamente y, por consiguiente, hacen más probable la lesión.

- Ejercicio de fuerza: si además de tener que adoptar una postura inconfortable la tarea requiere el ejercicio de fuerza, la limitación del tiempo de dedicación y la posibilidad de intercalar pausas entre periodos de trabajo se harán más necesarias.

Medidas preventivas de trastornos musculoesqueléticos

• Eliminar la manipulación manual de cargas, los movimientos repetidos y las posturas forzadas y estáticas.

• Si no se puede evitar, evaluar con métodos específicos los riesgos y tomar las medidas necesarias para reducirlos y controlarlos.

• Formar e informar a los trabajadores sobre los riesgos por exposición a manipulación manual de cargas, movimientos repetidos y a posturas forzadas y estáticas y de las medidas preventivas adoptadas.

• Investigar todas las lesiones producidas, incluidos los Accidentes de Trabajo por sobresfuerzos y las Enfermedades Profesionales musculoesqueléticos, y aplicar las medidas correctoras necesarias.

• Realizar una vigilancia específica de la salud de los trabajadores expuestos a manipulación manual de cargas, a movimientos repetidos y a posturas forzadas y estáticas para prevenir la aparición de lesiones.

• Adecuar las condiciones de trabajo a las limitaciones de los trabajadores afectados por musculoesqueléticos.

• Utilizar ayudas mecánicas cintas transportadoras, equipos neumáticos, polipastos, mesas hidráulicas, carretillas, carros, etc.

• Control de la tarea por parte del trabajador.

• Diseño de nuevos métodos de trabajo.

• Alargar los ciclos de trabajo y diversificar las tareas del puesto.

• Establecer un sistema de pausas adecuadas.

• Promover la rotación de puestos.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.

- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.

El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN de prevención de riesgos laborales.

Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN

Imprimir noticia