En un plan de actuación ante emergencias buscamos dar una respuesta ante posibles situaciones que en algún momento pudieran llegar a producirse, ¿Qué hacer? ¿Quién lo hace? ¿De qué forma? ¿Cómo? ¿En qué lugar?
Cuando se tiene la posibilidad de atender o brindar los primeros auxilios a uno o varios accidentados, es necesario a veces definir qué es lo primero o cuál es el primer paso a seguir, de ahí que de la rapidez y la eficacia con que se apliquen los primeros auxilios a una persona accidentada puede depender que su vida se salve o no.
La historia está marcada por sucesos en los que una multitud de personas, ante una situación crítica de emergencia (incendio, explosión, derrumbe, actuaciones masivas desordenadas de individuos en las que no había aparentes motivos que las justificasen...), ha provocado con su comportamiento que dicha emergencia se resolviera con desgracias mucho mayores de las razonablemente esperadas.
Cuando se tiene la posibilidad de atender o brindar los primeros auxilios a uno o varios accidentados, es necesario a veces definir qué es lo primero o cuál es el primer paso a seguir, de ahí que de la rapidez y la eficacia con que se apliquen los primeros auxilios a una persona accidentada puede depender que su vida se salve o no.
Lamentablemente, es un hecho el gran número de accidentes que se producen a diario en el trabajo, por lo que las empresas deben considerar como objetivo prioritario el disponer de una organización de primeros auxilios adecuada al número de personas empleadas y al tipo de actividad que realicen.
Eslabones de la cadena de socorro
Entre las víctimas y la atención médica especializada existen una serie de eslabones que deben ser informados, formados y entrenados para asegurar la rapidez y eficacia de las actuaciones frente a emergencias: testigos del accidente, responsables de dar el aviso y socorristas.
- Testigos del accidente
Debido a la importancia de esta figura dentro de la organización de los primeros auxilios, sería conveniente que todos los trabajadores estuvieran informados (carteles informativos, charlas informales, folletos explicativos, etc.) sobre lo que en primeros auxilios se conoce como PAS: Proteger, Alertar, Socorrer.
Proteger: antes de actuar, hay que tener la seguridad de que tanto el accidentado como quien auxilia están fuera de todo peligro. Por ejemplo, no atenderemos a un electrocutado sin antes desconectar la corriente causante del accidente.
Avisar: siempre que sea posible, se debe avisar a los servicios sanitarios (médico, ambulancia...) de la existencia del accidente, y así activar el sistema de emergencia para inmediatamente empezar a socorrer mientras llega la ayuda.
Socorrer: una vez que se ha protegido y avisado, es necesario actuar sobre el accidentado reconociendo sus signos vitales: consciencia, respiración y pulso. Siempre por este orden.
- Responsables de dar aviso
Es la persona que se ocupa en la empresa de atender las llamadas de teléfono o con acceso al mismo. De ella depende la transmisión rápida, correcta y eficaz de la solicitud de ayuda.
Para facilitar la alerta, los responsables de dar aviso deberían tener en un sitio bien visible y de fácil acceso información con los distintos teléfonos de emergencia:
Asistencia médica: si este servicio no se presta en la empresa, es conveniente concertarlo con una empresa cercana o que pueda prestarlo en escasos minutos. Si nuestra empresa u obra se encuentran en un lugar mal señalizado, debemos facilitar un mapa con indicaciones precisas sobre su localización.
Ambulancias: si es una empresa diferente al centro de asistencia médica, también deben estar en posesión de un mapa con indicaciones precisas.
Hospital, policía, bomberos y otros.
- Socorristas
El número de socorristas que se han de formar en la empresa dependerá: del número de trabajadores, la estructura de la empresa, la distribución de los trabajadores en la empresa, el tipo de trabajo, los riesgos existentes, los turnos de trabajo, la distancia que hay desde la empresa a los servicios médicos externos, etc.
Formación en primeros auxilios
Para conseguir el objetivo básico de los primeros auxilios es preciso disponer de personal adecuadamente formado en socorrismo laboral.
Formación básica: el socorrista debe estar capacitado para atender situaciones de emergencia médica, como: pérdida de conocimiento, paros cardio-respiratorios, obstrucción de vías respiratorias, hemorragias y shocks.
Formación complementaria: además de esta formación básica, el socorrista debería tener una formación complementaria que le permitiera atender situaciones consideradas como urgencia médica: quemaduras, contusiones, fracturas, luxaciones, esguinces, heridas, urgencias abdominales, torácicas, neurológicas y ginecológicas e intoxicaciones en general.
Formación especifica: aparte de la formación básica y complementaria, y atendiendo a los riesgos existentes en la empresa, es conveniente tener una formación muy específica. Por ejemplo el socorrista que trabaja en una empresa química debería dominar con soltura las siguientes técnicas: rescate en ambiente tóxico, oxigenoterapia, quemaduras químicas, intoxicaciones por productos químicos específicos y accidentes debidos a incendios y explosiones.
Pautas de actuación en caso de emergencia
Para asegurar una correcta actuación, debemos tener en cuenta no agravar las lesiones de los accidentados, para lo que es necesario seguir las siguientes pautas de actuación:
Actuar con tranquilidad, conservar la calma.
Hacer sólo lo que verdaderamente se sepa y sea necesario.
Estudiar el lugar del accidente.
Hacerse cargo de la situación evitando aglomeraciones.
No mover al accidentado salvo en ocasiones que exista un peligro inmediato y previa valoración de las lesiones del accidentado.
Examinar al herido y valorar su estado.
Animar y tranquilizar a la persona accidentada.
Mantener al herido caliente, debido a que cuando hay pérdida de sangre, se produce pérdida de temperatura del cuerpo.
Colocar al herido en posición de seguridad.
Avisar al personal emergencia, tanto personal interno de la empresa como externo.
Traslado en un vehículo adecuado.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN