La herramienta primordial que todo ser humano necesita para realizar su trabajo son las manos y frecuentemente están expuestas a muy diversos riesgos laborales y a veces no pensamos que con ciertas labores o actividades podemos sufrir consecuencias graves.
Las radiaciones ópticas artificiales están presentes en muchas actividades laborales, pero no representan un riesgo para la salud en todos los casos, sin embargo, una exposición prolongada puede presentar un riesgo potencial no tolerable.
Resulta difícil imaginar una ocupación que no implique la exposición en algún momento a radiaciones ópticas generadas de modo artificial; todas las personas que trabajan en interiores pueden quedar expuestas a emisiones ópticas procedentes de la iluminación y las pantallas de los ordenadores, los empleados que trabajan en el exterior pueden necesitar algún tipo de alumbrado cuando la luz natural no es suficiente para realizar sus tareas y las personas que se desplazan durante su jornada laborar tienen muchas probabilidades de quedar expuestas a la iluminación artificial, aunque solo sea a la luz de los vehículos de otras personas.
Aparte de las fuentes permanentes, como la iluminación y las pantallas de los ordenadores, las radiaciones ópticas artificiales pueden ser producidas de forma intencionada, como parte necesaria de algún proceso, o fortuitamente, es decir, como subproducto no deseado. Por ejemplo, para producir fluorescencia en un tinte penetrante es necesario producir radiaciones ultravioletas y exponer el tinte a estas.
Tipos de radiaciones ópticas artificiales
• Visible: se hace referencia fundamentalmente a la radiación visible procedente de la luz solar o bien de elementos incandescentes como lámparas, fuego, tubos de neón y los fluorescentes.
• Ultravioleta (UV): forma de radiación óptica de longitudes de onda corta y fotones más energéticos que los de la luz visible, se sitúan en el espectro electromagnético entre los rayos X y la luz visible. La radiación ultravioleta al incidir en el organismo puede ser reflejada, transmitida o absorbida, y producir reacciones fotoquímicas debido a cambios en la configuración de la materia viva. Estas radiaciones están presentes en la luz del sol, y también son emitidas por un gran número de fuentes utilizadas en la industria y en la medicina, en la soldadura de arco y plasma, en lámparas de mercurio y germicidas, en fotocopiadoras y máquinas de impresión, en trabajos en el exterior y en alumbrado en general.
• Infrarrojos (IR): son casi invisibles para el ojo humano pero aportan gran poder calorífico, dentro del espectro electromagnético se ubican entre las microondas y la luz visible. Al igual que la radiación visible, este tipo es moderadamente peligroso, produciendo exclusivamente efectos térmicos. Como fuentes de exposición se pueden citar: luz solar, cuerpos incandescentes o superficies muy calientes, lámparas incandescentes de filamento de tungsteno, diodos fotoemisores, lámparas de xenon, cualquier metal en fusión, lámparas de infrarrojos, radares, hornos de secado y de fusión...
• Láser: este tipo de radiación puede alcanzar un gran nivel destructor sobre la materia y los tejidos orgánicos debido a la concentración de gran cantidad de energía en una pequeña superficie. Las aplicaciones en el ámbito laboral se centran en tres campos: telecomunicaciones y artes gráficas (fibra óptica, escáneres, impresoras y fotocopiadoras...), interacción con materiales en operaciones de soldadura y tareas de precisión, como las de cirugía.
Lugares de trabajo dónde están presentes las radiaciones ópticas artificiales
Las radiaciones ópticas generadas por medios artificiales están presentes en la mayoría de los lugares de trabajo, pero, sobre todo, en los siguientes tipos de industrias:
• Industrias térmicas, como la del vidrio o la de los metales, en las que los hornos emiten radiaciones infrarrojas.
• Las artes gráficas, donde las tintas y pinturas a menudo se aplican mediante el proceso de polimerización fotoinducida.
• Las artes y los espectáculos, en los que los intérpretes y modelos pueden ser iluminados directamente por reflectores, efectos luminosos, luces de modelado y flashes.
• Los espectáculos, donde los trabajadores situados en la zona de los espectadores pueden ser iluminados por el alumbrado general y efectos luminosos.
• Las pruebas no destructivas, en las que pueden utilizar radiaciones ultravioletas para revelar tintes fluorescentes.
• Los tratamientos médicos, en los que los profesionales y pacientes pueden quedar expuestos a los reflectores de los quirófanos y al uso terapéutico de las radiaciones ópticas.
• Los tratamientos cosméticos, que hacen uso de rayos láser y flashes, así como de fuentes de radiaciones ultravioletas e infrarrojas.
• Las tiendas y almacenes, en los que grandes edificios abiertos son iluminados con potentes reflectores.
• La industria farmacéutica y la investigación, en las que es posible que se emplee la esterilización mediante radiaciones ultravioletas.
• El tratamiento de aguas residuales, en el que puede utilizarse la esterilización mediante radiaciones ultravioletas.
• La investigación, donde los rayos láser y la fluorescencia generada por radiaciones ultravioletas pueden constituir una herramienta útil.
• La soldadura de metales.
• La fabricación de plásticos que utiliza la unión con rayos láser
Efectos para la salud
• Visible: el estar expuesto a la radiación visible puede producir quemaduras, irritación de tejidos exteriores, pérdida de agudeza visual, fatiga ocular, deslumbramiento debido a contrastes muy acusados en el campo visual o a brillos excesivos de fuente luminosa.
• Ultravioleta (UV): pueden ocasionar efectos biológicos dañinos en los trabajadores expuestos. Dichos daños se localizan en:
- Piel: a corto plazo puede producir eritemas por exposiciones a dosis muy elevadas, lesión caracterizada por enrojecimiento de la piel, limitado o extenso y, a largo plazo, produce envejecimiento prematuro y aumenta el riesgo de cáncer de piel.
- Ojos: la quemadura en la córnea, es el resultado de una exposición intensa a los rayos ultravioletas que puede provocar la pérdida temporal de la visión, desprendimiento de retina, conjuntivitis y, a largo plazo, cataratas.
• Infrarrojos (IR): los efectos biológicos que puede ocasionar son:
- Daño térmico a la retina y al cristalino.
- Quemaduras en piel y córnea.
- Daños en la piel fotosensibilizada.
• Láser: las lesiones producidas por el láser proceden bien de su efecto térmico, bien de su efecto termoquímico. El grado de contribución de cada mecanismo a una lesión dada depende del tipo de láser y de las características de cada tejido:
- Daños oculares en visión directa del láser e incluso por reflexiones difusas peligrosas.
- Lesiones cutáneas e incluso peligro de incendios.
Acciones preventivas que se pueden llevar a cabo para reducir la exposición:
• Como norma general se tendrá en cuenta que la exposición a radiaciones disminuye rápidamente a medida que aumenta la distancia entre el foco emisor y el individuo. El aumento de la distancia es la única medida preventiva efectiva para disminuir la exposición a campos magnéticos estáticos.
• Una de las técnicas de protección frente a las radiaciones electromagnéticas consiste en apantallar convenientemente dicha radiación. Las pantallas deben estar conformadas con material apropiado.
• Las radiaciones correspondientes a las bandas del infrarrojo y ultravioleta pueden ser apantalladas fácilmente, incluso con pantallas cuya transparencia permite acceder visualmente a la zona confinada.
• La intensidad del campo eléctrico puede disminuirse encerrando el foco o el receptor en una construcción metálica convenientemente puesta a tierra.
• El blindaje del foco emisor en el momento de su fabricación es la medida preventiva necesaria en el caso de ciertos tipos de láser.
• La reducción del tiempo de exposición disminuye, así mismo, la dosis recibida durante el trabajo.
• La señalización de las zonas de exposición es una medida de control de tipo informativo, muy conveniente cuando la exposición a radiaciones tiene cierta importancia.
• El uso de protecciones individuales (pantalla facial, gafas, ropa de trabajo, etc.) se limita al caso de radiaciones Infrarrojas o Ultravioletas.
• Los empresarios deberían asegurar que los trabajadores expuestos a campos eléctricos y magnéticos reciban formación, instrucciones e información.
• Vigilancia periódica de la salud a las personas expuestas.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
- REAL DECRETO 486/2010, de 23 de abril, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a radiaciones ópticas artificiales.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN