Este modelo ha salvado en torno a un millón de empleos en Alemania
El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, reabrió este fin de semana el debate acerca de la aplicación en nuestro país de la "fórmula alemana", como una herramienta de flexibilidad interna que evitaría los despidos en las empresas. Concretamente, el líder de la oposición propuso que, durante este año y los dos siguientes, las empresas que entren en pérdidas pacten con los trabajadores la reducción de jornada en lugar de despedir a sus excedentes de plantilla.
Entre 1991 y 2012 la economía alemana ha creado alrededor de 3 millones de puestos de trabajo hasta alcanzar los 41,6 millones
El mercado de trabajo alemán ha sufrido una notable transformación desde el proceso de reunificación que tuvo lugar en octubre de 1990. Ésta evolución ha estado caracterizada por la introducción de una mayor flexibilidad de su mercado laboral, unida a una continua ganancia de productividad, y a una notable moderación salarial. En consecuencia, la mejora de competitividad ha sido muy destacada. Esta es una de las principales tesis que destaca el informe "El mercado laboral en Alemania: las reformas y su impacto en el empleo", elaborado por el Servicio de Estudios de CEOE.
El mercado laboral en Alemania: las reformas y su impacto en el empleo Servicio de Estudios (Departamento de Economía) de CEOE
Este dinamismo de la economía alemana, le ha llevado a crear alrededor de 3 millones de puestos de trabajo hasta alcanzar los 41,6 millones entre 1991 y 2012 (la tasa de desempleo del país germánico se sitúa en el 5,5% en 2012). Sin embargo, tal y como pone de relieve el informe CEOE, el número de horas trabajadas se ha reducido en 1.967 millones de horas, lo que equivaldría a una reducción de 1,16 millones de empleos a tiempo completo equivalente.
Para el Servicio de Estudios de CEOE, las claves de la introducción de una mayor flexibilidad en el mercado de trabajo alemán se encuentran en el aumento de los trabajadores a tiempo parcial (que pasaron de concentrar el 14,4% de los ocupados en 1992 hasta el 26,8% del año 2012) concentrándose en las mujeres y en los sectores de servicios (domésticos, artísticos, sociales y los relacionados con las AA.PP), y en menor medida de la temporalidad, que ha aumentado moderadamente, desde el 10,5% de 1992 hasta el 13,8% de 2012.
Analizando por sectores, el informe señala que desde la reunificación, se perdió empleo en términos netos en agricultura, industria y construcción, y se ha ganado en servicios, sobre todo, en actividades profesionales y servicios a empresas. Hay que subrayar que en este sector se crea empleo a tiempo completo.
Evolución del mercado laboral alemán: diferentes etapas
Con la crisis de principios de la década de los 90, se produce un deterioro del mercado de trabajo y el número de ocupados se reduce un 2,6%. La tasa de desempleo se eleva desde el 5,3% de 1991 al 9,7% en 1997.
Una segunda etapa, de recuperación, abarca el periodo 1997- 2001. El número de ocupados crece un 4,7%, la tasa de desempleo desciende al 7,9%.
Una nueva fase contractiva del mercado laboral se prolongará hasta el año 2005. Entre esos años el número de ocupados desciende un 1,3%, elevándose la tasa de desempleo hasta el 11,2% de media en 2005.
A partir del año 2005 se inicia una nueva etapa de crecimiento, sólo interrumpida en el año 2009, por la crisis internacional derivada de la crisis financiera de las hipotecas “subprime”. En dicho periodo (2005-2012), el número de ocupados ha aumentado un 6,8%, la tasa de paro se ha reducido hasta el 5,5% y el número de horas trabajadas ha crecido un 4,2%, y todo ello a pesar de la contracción de la economía en el año 2009.
Las reformas del mercado laboral alemán
A partir del año 2002, y en pleno deterioro del mercado laboral, en la economía germana se producen una serie de reformas con el objetivo de ganar flexibilidad en el mismo y dinamizar la creación de empleo.
Reformas Hartz
Las cuatro leyes Hartz, que se implantaron en Alemania entre 2003 y 2005, consistieron en la creación de Agencias de Servicios Personales en las Oficinas de Empleo y el apoyo a la formación profesional continua (Hartz I); el fomento del autoempleo y los miniempleos con sueldos inferiores a 400 € al mes carentes de contribuciones sociales (Hartz II); las oficinas de empleo se convirtieron en job-centers para proporcionar empleo a los parados (Hartz III). Por último, el sistema de prestaciones por desempleo sufrió una importante reestructuración, reduciéndose los beneficios contributivos y fusionándose el sistema de subsidios para desempleados de larga duración con otras ayudas sociales no contributivas para personas sin ingresos (Hartz IV).
Las claves de estas reformas han sido fundamentalmente incentivar a la población a encontrar un trabajo, imponiendo más restricciones para los subsidios al desempleo. Al mismo tiempo, se liberalizó el trabajo a tiempo parcial, lo que unido a la inexistencia de un salario mínimo, ha supuesto una gran flexibilización de la contratación y ha permitido la existencia de contratos de pocas horas de duración y con salarios bajos.
Despido en Alemania
La ley alemana restringe el despido procedente a tres causas: el comportamiento del trabajador, su incapacidad para trabajar y la situación económica de la empresa. El despido será improcedente fuera de estos tres supuestos.
Las empresas que empleen a menos de 11 personas con horarios de 30 horas semanales cada una quedan excluidas de la norma que protege el despido. Tampoco están protegidos los trabajadores que lleven menos de seis meses contratados.
Cuando el empleado considere que se trata de un despido improcedente puede demandar a la empresa para obligarla a readmitirle. Alrededor de un 10% de las personas despedidas en Alemania recurren a los tribunales laborales. No hay estipuladas cantidades fijas de indemnización por despido improcedente, que sencillamente es ilegal. Si se declara improcedente, la empresa debe readmitir al trabajador, aunque en estos casos se suele llegar a un acuerdo económico o indemnización que, en general y de forma aproximada, suele estar en torno a los 15 días por año trabajado.
En caso de despido por causas procedentes, este no podrá ser inmediato. El empresario debe cumplir unos plazos fijos: un empleado que lleve seis meses en la empresa, por ejemplo, puede ser despedido con un mes de plazo. El que lleve 12 años en la empresa tiene derecho a un plazo de seis meses. El plazo máximo son siete meses, para los que llevan 20 años empleados.
Además, al despedir se debe hacer una “selección social” regulada por ley, en la que se prescinde de los trabajadores a los que menos afecte socialmente ese despido. Si la selección es fraudulenta el despido se considera ilegal.
Elementos de flexibilidad del mercado alemán frente a la crisis
Excepto en las pequeñas empresas, los rigurosos requisitos y justificaciones que se requieren al empresario para proceder al despido, junto con la selección social que hay que hacer al despedir (que puede suponer perder personal competente, cualificado e integrado en la empresa), hace que sean otro tipo de herramientas las utilizadas para ajustar sus plantillas y sus costes laborales. Las más destacables son las siguientes:
Trabajadores de empresas de trabajo temporal
En situación de crisis, lo más fácil es prescindir de los trabajadores que estén prestando sus servicios a través de empresas de trabajo temporal. Se deben respetar los plazos de despido, pero no hay más requisitos, ni costes, ni es necesario ninguna justificación.
Bolsas de tiempo de trabajo
Supone la apertura de una cuenta de tiempo de trabajo, de manera que la distribución del tiempo de trabajo acordado en el contrato de trabajo no se va a hacer sobre una base semanal o mensual sino que, en general, la prestación se va a referir al año entero. Así, en épocas de más actividad el empresario puede hacer que los empleados trabajen durante más horas de las habituales y en épocas de escasa actividad los trabajadores trabajarían menos horas, recibiendo siempre el mismo salario.
Reducción del salario por despido modificativo
Se puede reducir el salario a través del despido modificativo cuando existan los requisitos para el despido socialmente justificado (razones económicas urgentes), si el empresario ofrece al trabajador la opción de continuar trabajando pero modificando sus condiciones de trabajo.
Reducción de la jornada (Kurzarbeit)
El Kurzarbeit alemán es una reducción temporal de la jornada de trabajo normal, justificada por una disminución de la producción. La reducción puede ser parcial o completa y va acompañada de una reducción proporcional del salario. Los trabajadores afectados tienen derecho a un subsidio estatal cuyo objetivo es compensar la pérdida de salario y evitar despidos por causas económicas. La función del Kurzarbeit es estabilizar el empleo en situaciones de crisis de la empresa.
Salvo en el caso de que el convenio aplicado en la empresa regule exhaustivamente las condiciones del Kurzarbeit, la reducción de la jornada dependerá de la cogestión con los representantes de trabajadores (el comité de empresa participa de manera plena en la decisión, hasta tal punto que si no se llega a un acuerdo no se puede aplicar la medida).
Por tanto, hay que destacar que los efectos de la crisis sí se notan en el mercado de trabajo, a través del número de horas trabajadas, que sí se reducen (en 2009 el número de horas trabajadas desciende un 2,7% con respecto a 2008), y no tanto en el número de ocupados (que no se reduce en 2009 a pesar de la caída del PIB), debido, por un lado, a las medidas adoptadas y, por otro, a la propia flexibilidad de la que ya disponía el mercado laboral.
No obstante, es conveniente señalar que las medidas adoptadas han tenido éxito debido a la coyuntura expansiva de la economía alemana. En concreto, las reducciones de jornada son medidas con una duración determinada, que se ampliaron específicamente para la crisis, pero que se sustentan en que, una vez superada la misma, la situación se normalizaría y volvería a unos niveles similares a los previos a la crisis, como así ha sido. En 2010, el número de horas trabajadas creció un 2,2% mientras que el número de ocupados sólo lo hizo un 0,6%, produciéndose así una normalización de las jornadas de trabajo.
La importancia del empleo a tiempo parcial
La diferencia entre el incremento del empleo (ocupados) y el incremento del número de horas se explica por la ganancia de peso del empleo a tiempo parcial, que se ha duplicado en las dos últimas décadas.
Con datos de la Labour Force Survey4 (LFS) se obtiene que el empleo aumentó en 3,1 millones de ocupados entre 1991 y 2012 (en línea con los 2,9 millones que recoge la Contabilidad Nacional). En dicho periodo, el empleo a tiempo completo se redujo en 2,4 millones de personas, mientras que el empleo a tiempo parcial se duplicó, aumentando en 5,5 millones de personas. El mínimo de empleo a tiempo completo se alcanzó en niveles de 27,5 millones de personas en 2004 y en 2012 se ha recuperado hasta 29,4 millones, muy similares a los del año 2000.
El crecimiento del empleo a tiempo parcial es más intenso entre los años 2004 a 2006, coincidiendo con las mayores tasas de desempleo de las últimas dos décadas y con la liberalización del trabajo a tiempo parcial. De hecho, en ese periodo, entre 2004 y 2006, el empleo a tiempo completo apenas se modificó, mientras que en términos netos se crearon 1,7 millones de empleo a tiempo parcial.
En los últimos tres años, de 2009 a 2012, el empleo ha crecido intensamente, aprovechando la fortaleza de la economía alemana en estos años. Pero incluso en este periodo de bonanza, el empleo a tiempo parcial sigue creciendo más rápidamente (6,5% frente a 3,3%) que el empleo a tiempo completo, y concentra el 40,9% del total de los empleos creados. En la distribución por sectores puede verse como este fenómeno se produce prácticamente en todos los sectores, salvo en el de actividades profesionales y servicios de apoyo, donde el empleo a tiempo completo crece vigorosamente. En el lado opuesto se encuentran la agricultura; las actividades artísticas, servicio doméstico y otras actividades; las actividades financieras y de seguros y las actividades inmobiliarias, que destruyen empleo a tiempo completo para crearlo a tiempo parcial.