"Si te encuentras mal, revuelto, ten cuidado si tienes que tomar una decisión. Antes, céntrate y olvídate de lo que no es importante", ya que las decisiones dependen de nuestro estado emocional. Éste fue uno de los consejos del consultor y presidente de Ibarzabal & Line, Eugenio Ibarzabal, para los directivos que asistieron, el pasado miércoles, 6 de febrero, a la jornada "La pasión por mejorar: un itinerario para ayudar a los profesionales que quieren mejorar", que organizó la Confederación de Empresarios de Navarra, dentro del ciclo "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad".
La pasiķn por mejorar Innovar es ver lo mismo de otra manera Eugenio Ibarzabal
A la hora de tomar decisiones también influye la intuición que, tal y como explicó Ibarzabal, surge de una necesidad y que consiste en “dar una respuesta a una pregunta concreta”, por lo que es importante saber formularse bien la pregunta. De hecho, el ponente recomendó que, frente a un problema a resolver, uno debe hacerse la pregunta concreta y “esperar a que la respuesta le llegue cuando estás relajado” (bien puede ser en la cama o en el cuarto de baño, por ejemplo).
Encontrarse bien con uno mismo
Ibarzabal repasó algunas de las claves para la mejora personal del directivo, que pasan por un “cuidado mental extraordinario”. De hecho, “ser directivo es como ser un atleta de alta competición”, por lo que, no sólo requiere de un cuidado físico, sino de una gran disciplina, tal y como señaló el presidente de Ibarzabal & Line. Éste señaló la importancia de tratar de encontrarse bien, con autoconfianza y en paz consigo mismo. Por el contrario, si el directivo se encuentra mal, le surge la inseguridad, la culpa y se descentra de lo importante. Ante esta situación, el consultor dio algunos consejos para mejorar el estado anímico y pasar del “estoy mal” al “tampoco es así”, por ejemplo, matizando el propio problema y evitando darle una importancia excesiva.
Además, el directivo ha de “tomar conciencia de que estando mal no va a ir a ninguna parte”. En definitiva, el directivo pasa a “agarrarse a lo que sea”, por ejemplo, a recordar lo que sí está bien en su vida o a marcarse objetivos para solucionar su problema. Otro de los principales consejos aportados por Ibarzabal fue el de que “hacer lo que toca”, aunque no guste, sirve de una gran ayuda de cara a superarse a uno mismo.
De hecho, Ibarzabal recordó la importancia de que el directivo reflexione y se pregunte por sus propias capacidades. Es decir, el “yo, ¿para qué valgo?”, una pregunta que el experto llamó a que las personas se la hagan desde niños. A este respecto el consultor recordó que todas las personas “lo único que tienen son fortalezas”. Es decir, no se da una ausencia de fortalezas, sino que hay gente que tiene más de unas y menos de otras.
Por otra parte, el consultor recordó que las personas, como las propias organizaciones, pueden mejorar. Sin embargo, la evolución, tal y como señaló éste, no llega a través de “cambios espectaculares”, sino que es un proceso gradual, y que, aunque, al principio cuesta corregir los distintos hábitos, se va avanzando poco a poco.
Eugenio Ibarzabal
Eugenio Ibarzabal (San Sebastián, 1951) estudió Ciencias Económicas en Bilbao y trabajó durante ocho años en medios de comunicación, hasta pasar a la administración, donde ocupó el cargo de secretario general de la Presidencia y Portavoz del Gobierno Vasco. Con posterioridad, trabajó en ETB y TVE.
En 1989 creó su propia empresa y se volcó en la mejora de las organizaciones a través de la formación, la facilitación de equipos de mejora y el asesoramiento personalizado. Lo que más le gusta es poner de acuerdo a las personas. Ha sido pionero en el área educativa y ha trasladado su experiencia a todo tipo de organizaciones: empresas, administración y no lucrativas, hasta el punto de haber facilitado más de ochocientos equipos en todo tipo de ámbitos. Es autor, entre otros, de los libros “La pasión de mejorar” y “Piensa bien y acertarás”.