El teletrabajo altera una importante cantidad de aspectos de la vida laboral, familiar y cotidiana e introduce novedades en los modos tradicionales de gestión y organización del trabajo que pueden derivar en problemas de salud como estrés, adicción al trabajo, problemas musculares, aislamiento social, etc.
El desarrollo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (ordenadores, fax, telefonía móvil, internet, etc.) ha facilitado nuevas formas de trabajo en las que ya no es necesaria la presencia del individuo en la empresa, identificado como teletrabajo, cuya definición es: “una nueva forma de trabajo remunerado, que se efectúa a distancia y usando tecnologías de la comunicación”.
El teletrabajo introduce novedades en el campo de la organización y ofrece ventajas tanto a las personas que lo ejercen como a las empresas: flexibilidad de horario (adaptado a las necesidades de cada individuo), reducción del tiempo empleado en desplazamientos, mayor libertad en el vestuario, ahorro en gastos de imagen y transporte, etc.
De acorde con esta definición las posibilidades de teletrabajar son muchas y variadas y en función de cómo sea el modelo organizativo se pueden distinguir tres tipos de teletrabajo:
• Teletrabajo desde su propio domicilio: el empleado realiza su trabajo en su domicilio, puede ser a tiempo parcial o completo.
• Teletrabajo en telecentros: son centros, donde existen oficinas, que cuentan con equipos informáticos y de telecomunicaciones, apropiados para el desempeño de actividades de teletrabajo.
• Teletrabajo móvil: se trata de puestos que no tienen un lugar determinado, los teletrabajadores están en movimiento y mantienen comunicación con la empresa a través de medios telemáticos.
Sin embargo, el teletrabajo altera una importante cantidad de aspectos de la vida laboral, familiar y cotidiana e introduce novedades en los modos tradicionales de gestión y organización del trabajo que pueden derivar en problemas de salud como estrés, adicción al trabajo, problemas musculares, aislamiento social, etc.
Riesgos derivados del teletrabajo
• Trastornos músculo-esqueléticos: afectan a los tendones, músculos, nervios y articulaciones, sus manifestaciones más frecuentes, son cervicalgias, dorsalgias, tendinitis o síndrome del túnel carpiano, entre otras. Los factores que causan estos trastornos son debidos a la postura sedente y movimientos repetitivos.
• Fatiga visual: se produce en situaciones que requieren una fijación prolongada de la vista. Los síntomas más destacados de la fatiga visual son: lagrimeo, escozor ocular y cefalea.
• Estrés: el estrés laboral en esta modalidad de trabajo, viene dado por el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en el trabajo (internet, teléfono móvil, correo electrónico, PDA´S, fax, etc. Las reacciones más destacables del estrés laboral: trastornos musculares, trastornos gastrointestinales, trastornos respiratorios, trastornos cardiovasculares, trastornos dermatológicos, trastornos del sueño, ansiedad y depresión.
• Riesgos derivados de la organización del trabajo: el teletrabajo lleva consigo que el empleado trabaje aislado del resto de la plantilla, y tenga contacto con su empresa de forma telemática o telefónica, lo que puede provocar una serie de riesgos laborales de carácter psicosocial, dando lugar a diferentes patologías.
Medidas preventivas
• Destinar un área de la casa que disponga del espacio necesario para el mobiliario de trabajo, de luz natural y que pueda quedar aislada del resto de la vivienda, con el fin de controlar situaciones que puedan interrumpir el trabajo y proteger la información que se usa o la tarea que se realiza.
• Escoger un lugar que también reúna las condiciones suficientes que eviten los ruidos externos y los propios de la casa. Para trabajos que requieran concentración, el nivel sonoro continuo debe ser lo más bajo posible y no exceder de los 55dBA.
• Prestar una especial atención a la iluminación. Las personas que ejercen el teletrabajo pasan mucho tiempo frente a una pantalla y pueden sufrir una importante fatiga visual. Este problema disminuye con una adecuada iluminación de la zona de trabajo. La luz natural es lo más recomendable, pero como sufre muchas variaciones hay que complementarla con iluminación artificial.
• Situar el ordenador de manera que la luz natural, la de los fluorescentes, bombillas o focos del recinto incidan lateralmente en la pantalla y no de frente o por detrás del usuario, de modo que se eviten los reflejos.
• Elegir el mobiliario de trabajo más ergonómico posible y que tenga la superficie mate. Los materiales brillantes reflejan y producen deslumbramientos.
• Pasar los cables eléctricos y líneas telefónicas junto a las paredes y evitar que queden en medio de zonas de paso o colgando en exceso de la mesa de trabajo.
• Seguir un plan establecido que esté adaptado al tiempo y a las necesidades de cada persona, aprovechando las ventajas que ofrece la flexibilidad horaria. Es conveniente planificar horarios, pausas y plazos de entrega porque el autocontrol del ritmo de trabajo también puede implicar un exceso de dedicación y dar lugar a una sobrecarga de actividad o, incluso, crear adicción al trabajo.
• Hacer pausas de 10 a 15 minutos cada dos horas de trabajo para contrarrestar la fatiga física y mental. Este problema es usual entre las personas que trabajan de forma muy continuada con ordenadores. Los descansos cortos y frecuentes son mejores que los largos porque impiden que se llegue a alcanzar la fatiga. Cuando una persona ya está cansada es más difícil que se recupere.
• Establecer reuniones periódicas con personas relacionadas con la propia actividad para reforzar la función social que cumple el trabajo y minimizar el riesgo de aislamiento. Organizar sistemas para obtener respuestas a consultas en un tiempo breve (correo electrónico, fax, etc.).
• Designar unas horas concretas al día o a la semana para atender las demandas de la empresa contratante o de los clientes. De este modo, la persona teletrabajadora puede organizar mejor su tiempo libre y eliminar interrupciones que interfieren en el trabajo.
• Intentar separar el trabajo de la familia. En ocasiones, la familia suele ser objeto de la tensión laboral de la persona teletrabajadora puesto que el ámbito laboral y el familiar están unidos físicamente y no se dispone del apoyo social que se encuentra en una empresa.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN