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Violencia en el lugar de trabajo
Dpto. de Prevención de CEN
Normalmente existe la tendencia a asociar la violencia con la agresión física, sin embargo, y a pesar de no existir una definición única de violencia en el lugar de trabajo, sí existe un elemento común a la hora de enfocar y plantear la cuestión, el concepto de violencia debe ser más amplio.

 
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Exposición al frío en el lugar de trabajo
 
Dpto. Prevención de CEN
 
La exposición al frío en el lugar de trabajo ya sea interior o al aire libre puede tener efectos adversos sobre la salud humana.

 

Los problemas de salud disminuyen la productividad y aumentan los riesgos de accidentes y lesiones llegando en los casos más extremos a causar muertes.

La exposición laboral a ambientes fríos en la realización de trabajos al aire libre, construcción, agricultura, trabajos de mantenimiento de edificios, etc., o en determinados ambientes industriales cómo cámaras frigoríficas, almacenes fríos, etc. puede provocar riesgos de tipo térmico, dependiendo de la temperatura y la velocidad del aire.

Esta exposición al frío puede producir desde incomodidad, deterioro de la ejecución física y manual de las tareas, o enfriamiento local como congelaciones en los dedos de las manos y los pies, mejillas, nariz y orejas, aunque la más grave consecuencia de ello es la hipotermia o enfriamiento general del cuerpo, que consiste en una pérdida de calor corporal. Por lo general, con un ajuste apropiado de la vestimenta, se consigue controlar y regular la pérdida de calor corporal para equilibrar los cambios termohigrométricos en el ambiente.

El cuerpo humano reacciona fisiológicamente, poniendo en funcionamiento los mecanismos de producción interna de calor: los escalofríos y la vasoconstricción. Los escalofríos generan el calor necesario para compensar la pérdida de calor hacia el ambiente; y la vasoconstricción, trata de disminuir el flujo de sangre a la superficie del cuerpo dificultando así la disipación de calor al ambiente.

Además de la respuesta fisiológica, nuestra conducta desempeña un papel muy importante ante este tipo de riesgos ya que el uso de prendas de vestir adecuadas  y la adopción de posturas que reduzcan la superficie disponible para la pérdida de calor pueden aumentar nuestra resistencia al frío considerablemente. De hecho, por lo general con un ajuste adecuado de la vestimenta se consigue regular y controlar la pérdida de calor.

Otra conducta que puede mejorar nuestra capacidad de resistencia ante el frío es la conducta alimentaria, ya que la ingesta de alimentos ricos en grasas y de líquidos calientes favorece nuestra producción calorífica.

Evaluación la exposición al frío

Cuando el proceso de trabajo o las condiciones meteorológicas hacen imposible la eliminación de los riesgos por frío, es necesario evaluarlos para saber si se pueden considerar aceptables para la salud o si, por el contrario, es preciso aplicar medidas para reducirlos hasta niveles aceptables.

Las condiciones térmicas en ambientes interiores, si el proceso no implica bajas temperaturas, son relativamente fáciles de modificar mediante técnicas de ingeniería, mientras que el ambiente exterior depende del tiempo y del clima, por lo que las medidas de protección que se deben aplicar son, principalmente, llevar una ropa de protección adecuada o el control de la exposición. Cuando las temperaturas son muy bajas, puede ser necesario usar protección respiratoria y ocular.

Para la evaluación del riesgo por enfriamiento general, existe el índice térmico IREQ (aislamiento requerido de la vestimenta) (norma UNE ENV ISO 11079: 98), que cuantifica el aislamiento térmico que debe proporcionar la vestimenta, tanto en trabajos en espacios interiores como en exteriores, para evitar una pérdida neta de calor del cuerpo, y que podría tener como consecuencia el enfriamiento general.

Los datos de partida para dicha evaluación son las medidas ambientales de temperatura, velocidad del aire, humedad, radiación y la estimación de la carga metabólica. Con este método se puede evaluar el estrés por frío tanto en términos de enfriamiento general del cuerpo como de enfriamiento local de ciertas partes del cuerpo, por ejemplo, de las extremidades y la cara.

La evaluación de los riesgos debidos al enfriamiento localizado se puede llevar a cabo a través del índice experimental WCI (Índice de enfriamiento por el viento), especialmente indicado para exposición al frío en exteriores, basado en el poder de enfriamiento del viento. Complementariamente, se usan mediciones de la temperatura cutánea de las manos.

Medidas preventivas

• Proporcionar ropa de protección frente al frío, teniendo en cuenta tres factores muy importantes: esa ropa debe aislar frente al frío, el viento y la humedad; debe permitir la transpiración y disipación de parte del calor que se genera al trabajar; y debe permitir la cómoda realización del trabajo (peso y volumen). En períodos de descanso la ropa sudada supone un riesgo potencial puesto que al secarse reduce el calor corporal.

• Reducir o eliminar las tareas de mera vigilancia que impliquen una escasa actividad física.

• Incrementar el esfuerzo en aquellas tareas que supongan la realización de un trabajo ligero, pero sin llegar a un ritmo que genere sudoración excesiva.

• Limitar la duración de la exposición aumentando la frecuencia y duración de los tiempos de descanso y recuperación o permitiendo la autolimitación de la exposición.

• En aquellos casos que sea posible, utilizar pantallas cortaviento.

• Ingerir líquidos calientes pero limitando el consumo de café. El consumo excesivo de bebidas con cafeína es también nocivo, puesto que esta sustancia tiene un efecto vasoconstrictor periférico (mayor riesgo de congelación) y un efecto diurético.

• No ingerir bebidas alcohólicas. El consumo de alcohol produce una sensación agradable de calor y en general se piensa que inhibe la vasoconstricción inducida por el frío. Se ha demostrado que el alcohol no interfiere con el equilibrio térmico de manera importante. No obstante, la capacidad de provocar escalofríos se reduce y, cuando se realiza un esfuerzo extenuante, la pérdida de calor aumenta. Se sabe que el alcohol es la principal causa de mortalidad por hipotermia en las zonas urbanas. Produce vasodilatación cutánea (fuente de pérdida de calor) y aumenta la diuresis (fuente de pérdida de agua), modificando también la sensibilidad de la piel y alterando la capacidad de razonamiento (que son los factores básicos para reconocer los primeros signos de una lesión por frío).

• Realizar controles médicos, ayudarán a detectar disfunciones circulatorias, problemas térmicos, etc.

• Realizar programas de formación al personal para el reconocimiento de los síntomas y signos de la exposición y congelación precoces.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.

- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.

- UNE ENV ISO 11079: 98. Evaluación de ambientes fríos. Determinación del aislamiento requerido para la vestimenta.

Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN

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