"Después de todo, aquí en Europa hay una cadencia normativa y política, pero, cuando te internacionalizas a mercados como Latinoamérica, hay más imprevisibilidad, que te enseña a ser una empresa más ágil y a tomar decisiones rápidas". En definitiva, salir fuera es "una fuente de aprendizaje impresionante" que "te adapta al mundo que va a venir", más abierto y global.
José Antonio Sarría, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra
"Hemos de pasar de un modelo de desconfianza a otro de colaboración", tanto a nivel social como en las relaciones laborales. Éste fue uno de los mensajes que trasladó el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), en un encuentro con directivos que organizó Human Management Systems, ayer 20 de diciembre, y que analizó la situación económica del país a cierre de 2012.
Sarría repasó distintos indicadores económicos y consideró que este año el objetivo de déficit del 6,3% no se va a cumplir. Asimismo, señaló que el IPC cerrará 2012 en el entorno del 3%, debido fundamentalmente al incremento del IVA. De hecho, el presidente de CEN aprovechó su intervención para lamentar que las medidas del Gobierno estén ejecutándose más por el lado de los ingresos y la recaudación que por el del gasto público, sobre todo el corriente.
“El Gobierno debe reducir administración” y, en este sentido, evitar duplicidades y no abusar tanto de la regulación. “En España, se publican cada año más de un millón de páginas oficiales de boletines oficiales (tanto estatales como autonómicos), mientras que en países como Francia editan tan sólo 400.000”, tal y como puso como ejemplo Sarría. Al hilo de esto, también denunció que el Gobierno no esté haciendo suficientes esfuerzos por la unidad de mercado.
“Hay mucha legislación que rompe la unidad de mercado. Por ejemplo, en el sector de las máquinas recreativas, los mandos son distintos dependiendo de la comunidad autónoma”. En relación con la legislación autonómica, Sarría también se refirió a los nacionalismos, y afirmó que van en el sentido contrario de la política que se está aplicando en el ámbito comunitario de “ceder la soberanía a Europa y promover la solidaridad entre los socios”.
El presidente de CEN también se refirió a la reforma financiera, que aseguró que “se ha hecho tarde y mal”, porque, “mientras Alemania o el Reino Unido estaban ayudando a sus bancos con dinero público a paladas, nosotros seguíamos presumiendo de contar con el sector financiero más sólido del mundo”. Sin embargo, Sarría reconoció que gran parte de la ayuda europea que van a recibir los bancos va a ir amortizar sus activos incobrables y que el crédito seguirá estando restringido durante 2013.
Precisamente, debido a la falta de financiación, “están desapareciendo muchas empresas rentables”, denunció Sarría, que también reconoció que España ha sido un país excesivamente endeudado (llegando a alcanzar un 363% del PIB en deuda, tanto pública, como privada). Sin embargo, precisó que esta adicción al crédito se ha restringido de un modo muy drástico, sin que “al enfermo se le haya administrado metadona para abandonar paulatinamente la dependencia”, alegorizó el presidente de los empresarios navarros. A esto se le añade, según advirtió Sarría, que las administraciones están volviendo a retraer los pagos de las deudas que tienen con sus proveedores.
Sin embargo, Sarría también aportó algún dato positivo de la economía, como es el del aumento de las exportaciones españolas. Por ejemplo, de enero a septiembre, las exportaciones españolas a Alemania han aumentado un 7%, mientras que las importaciones se han reducido un 12%, lo que ha reducido notablemente el déficit comercial que todavía tenemos con el país germano (-3.000 millones de euros en lo que va de año).
En cuanto al plano laboral, Sarría incidió en generar ese clima de colaboración entre trabajadores y empresarios por el bien de la empresa, ya que “cuando las empresas van mal, todo va mal”. Sin embargo, el presidente de los empresarios navarros reconoció que la desconfianza se ha extendido a todos los niveles, lo que también se ha reflejado, por ejemplo, en la mayor desafección de los ciudadanos con su clase política.