La Confederación de Empresarios de Navarra arrancó, el pasado 1 de febrero, su seminario "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad".
Alberto Pardo, Responsable del Departamento de Formación y Consultoría de Human Management Systems
La Confederación de Empresarios de Navarra continuó, el pasado 8 de febrero, con la segunda sesión (de un total de 16 repartidas a lo largo del año) del seminario "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta sesión se centró en la "organización y gestión eficaz del tiempo", y corrió a cargo de Alberto Pardo Fernández, responsable del Área de Desarrollo de Personas de Human Management Systems.
Seminario en CEN La mala gestiķn del tiempo por parte de los directivos conlleva la mala gestiķn del tiempo de los colaboradores Alberto Pardo
Pardo inició la sesión diciendo que lo más importantes para ser feliz es la Paciencia, la Inteligencia y la Sabiduría (método PIS). Para Pardo, “lo primero que hay que ejercitar es la paciencia para poner solución a aquello que está en nuestras manos pero, sobre todo, para salir indemnes de aquello que no lo está”. La inteligencia, nos es útil para “determinar y hacer frente a los problemas cuya solución sí está a nuestro alcance si usamos los recursos adecuados disponibles”. La sabiduría es la “capacidad para discernir cuándo hay que tener paciencia y cuándo inteligencia” a la hora de enfrentarnos a una situación.
El ponente aclaró que tenemos tres cerebros: el reptiliano, el límbico o mamífero y el neocortical. El cerebro reptiliano es el más instintivo, el más primario. Responde a cualquier estímulo relacionado con la supervivencia. En él se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar. Este cerebro no piensa, no siente, sólo reacciona. Es pura impulsividad. Activa energéticamente y es atemporal, momentáneo. Nos carga de energía y nos permite responder a estímulos de temor o de reto. El cerebro límbico se encarga de controlar la vida emotiva, los sentimientos. Regula el dolor y el placer y nos motiva para lograr nuestras metas. Lo podemos considerar el cerebro afectivo ya que es el que nos permite desear y sentir. Tiene la capacidad de poner el pasado en el presente. El cerebro neocortical es el específicamente humano. Es el lugar donde se llevan a efecto los procesos superiores.
El consultor de Human también quiso abordar el estrés antes de centrarse en el tema principal ya que muchas situaciones de estrés se generan por nuestra mala gestión del tiempo. Lo primero que hizo es desmitificar la idea errónea de que “el estrés es negativo y hay que procurar evitarlo”. El estrés nos permite estar alerta. “Es una fuerza que se pone en marcha ante cualquier peligro, amenaza o situación de incertidumbre”. Así, el estrés “es una mezcla de hormonas que mantienen nuestro interés y nuestra sensación de vitalidad, y que nos invita a explorar, mejorar nuestra concentración y evitar distracciones”.
Esto es el “estrés positivo” (eustrés) que “nos lleva a hacer las cosas, nos motiva, y nos da energía para conseguir aquello que queremos”. Otra cosa es la manera de encauzar o de llevar ese estrés. Si gestionamos mal el estrés, conseguimos un “estrés negativo” (distrés) que produce “agotamiento, irritabilidad, pérdida de concentración y memoria. Además, despierta emociones como el miedo y la desesperanza”. De esta manera, hace “que nos ofusquemos, que tengamos la sensación de pérdida de tiempo” y, en definitiva, “que nuestra autoestima personal esté en menoscabo”. Cada cierto tiempo (90 minutos aproximadamente) hay que descansar, desconectar del trabajo para bajar el nivel de distrés y, por ende, recargar el nivel de eustrés. De lo contrario nos estresaremos y no rendiremos de la misma manera. Además, debemos disponer de nuestro tiempo de desconexión al finalizar nuestra jornada laboral. “Ante una situación de estrés debemos incorporar estímulos externos positivos en detrimento de los negativos que no harán más que agudizar el problema”. “una mala gestión de la energía ante una situación de estrés puede generar una desgracia”.
Hay cuatro causas fundamentales que generan estrés:
- La falta de habilidad para decir no sin sentirnos culpables.
- No tenemos claras nuestras prioridades, son otros los que deciden por nosotros.
- La falta de coraje para dar la cara por nuestros valores.
- Nos cuesta mucho hablar con honestidad de nuestros sentimientos. Dilatar en vano el momento, esperar “la ocasión idónea” que nunca llega.
Organización y gestión eficaz del tiempo
Pardo habló sobre lo que él llama “ideas irracionales sobre el tiempo”. Son una serie de clichés que, por regla general, son irracionales o falsos. Citó algunos como que “trabajar más deprisa y más horas permite tener más tiempo” o “a mayor número de tareas, mayor productividad (estás en el proceso pero puede que no en el resultado)” o “cuanto más tiempo se dedica a una tarea, mejores son los resultados (parálisis por análisis)”. Como vemos, estas son ideas generales (y generalizadas) que ni se dan siempre, ni tienen ni pies ni cabeza.
¿Por qué es necesario gestionar bien el tiempo? Según Pardo, “para evitar el distrés en el trabajo; para hacer eficiente y eficaz la relación coste/resultado; para administrar mejor el tiempo disponible (planificar disponibilidades y usos); para eliminar-reducir-suavizar las pérdidas de tiempo (suprimir obstáculos); y, sobre todo, para ser un poco más feliz”.
El ponente explicó que hay dos razones para no ejecutar una tarea, internas y externas. Las razones internas son “el miedo al cambio, el miedo al fracaso (abordar las cosas no para ganar, sino para no perder), dejarlo todo para el último momento y la tendencia a abordar demasiados compromisos”. Las externas son que puede tratarse de “tareas desagradables, demasiado complicadas o difusas”, o que las “metas” en si mismas sean “difusas”.
El objetivo de gestionar bien el tiempo es “pasar de una situación dirigida por otros, decidida desde el exterior y sin planificar (reactiva) a una situación orientada por unos objetivos y planificada por nosotros mismos (proactiva)”.
Para ello, es clave tener un método (una estrategia) de trabajo para conseguir mejores resultados. Debemos “conocer lo que pasa (analizar el uso del tiempo), tomar la iniciativa (definir objetivos), prepararse para que ocurra (planificar) y seguir el plan establecido (ejecutar y controlar)”.
Hay una relación clara entre trabajo y tiempo. “El trabajo no se mide ni se valora por las horas a él dedicadas. Tampoco se mide ni se valora por el esfuerzo personal, sino por los resultados. No eres lo que haces con tu tiempo, sino lo que consigues en ese tiempo”.
El ponente también abordó algunas técnicas para hacer frente a los archiconocidos y polémicos “ladrones de tiempo” como son los correos electrónicos, los móviles, “las reuniones pesadas y poco efectivas, las interrupciones, los objetivos confusos, la delegación insuficiente o el perfeccionismo”. Algunas de las técnicas que facilitó Pardo son: “hacer listas de tareas, establecer prioridades, acortar las tareas abrumadoras, pedir las cosas por escrito, evitar rellamadas, delegar gradualmente o ser exigente con el tiempo, pero amable con las personas”.
Pardo aclaró que “una buena gestión del tiempo depende de cada uno, no de los demás. Si es cierto que hay cosas que no depende de nosotros, pero sí la reacción, la actitud ante las mismas”. En la misma línea subrayó que “si el directivo gestiona bien el tiempo, con su comportamiento, con su ejemplo, ayudará a que los de su alrededor (sus colaboradores principalmente) gestionen bien el suyo”.