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El envejecimiento de la población se traslada a la población activa
Extracto del Informe Trimestral de CEOE
 
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El envejecimiento de la pirámide demográfica se traslada a la población activa
 
La población entre 16 y 24 años se ha reducido en más de un millón de personas desde 2002, según CEOE
 
"Saber que vamos a vivir más años es una magnífica noticia", pero "exige una preparación de la que estamos muy lejos todavía. Que no nos pille por sorpresa", así se refería el ex ministro Jordi Sevilla al efecto del envejecimiento de la población sobre el sistema de bienestar, en un artículo de opinión publicado el pasado domingo 13 de julio, en el diario El Mundo.

Evolución de la población desde 2002

A este respecto, cabe destacar que el informe económico trimestral, que publicó CEOE, el pasado 15 de julio, también se hacía eco de cómo los últimos datos de evolución de la población reflejan este fenómeno. Según la patronal, la demografía de los últimos años se puede distinguir en varias etapas. Un primer periodo entre 2002 y 2008 marcado por un crecimiento muy dinámico de la misma, con avances promedio del 1,7% anual, impulsado por flujos muy positivos de los saldos migratorios. A partir de 2009, cuando los efectos de la crisis son más apreciables, los crecimientos de población son cada vez menores, se invierten las tendencias de los saldos migratorios y en 2013 se produce una pérdida neta de población. Así, entre 2002 y 2008, la población aumentó en 4,4 millones de personas, mientras que, entre 2012, lo hizo en 735.000 personas, y en 2013 se ha producido un descenso de 178.000 personas.

Por otra parte, el documento también muestra cómo, a pesar del descenso en el último año, entre 2002 y 2013, la población en España aumentó en casi cinco millones de personas, si bien de manera muy desigual. En concreto, la población entre 16 y 30 años se redujo en 1,8 millones de personas, mientras que se produjo un notable incremento en las cohortes de más edad, casi un millón más entre las personas de 45 a 49 años y casi otro millón adicional entre las de 70 años y más. En conjunto, la población mayor de 35 años aumentó en 5,6 millones.

Incidencia del envejecimiento en la población activa

Conforme a los datos expuestos en el informe de CEOE, el envejecimiento de la población se hace más visible en la población en edad de trabajar (entre 16 y 64 años, principalmente). La población entre 16 y 24 años ha tenido una tendencia a la baja durante todo el periodo analizado, en el que se ha reducido en más de un millón de personas. Se observa también que la población entre 25 y 34 es creciente hasta 2008, y a partir de dicho año comienza un pronunciado descenso, perdiendo casi 1,4 millones de personas en los últimos cinco años.

Por su parte, el siguiente tramo de edad, el comprendido entre 35 y 44 años, crece entre 2002 y 2012, pero se observa como invierte este comportamiento en dicho año y ya decrece en 2013. En cambio, los únicos tramos que ganan población durante todo el periodo son los de más edad, el de 45 a 54 años y el de 55 a 64 años. Es decir, el descenso de la población joven se va trasladando paulatinamente a otros grupos de edad a medida que va pasando el tiempo. A modo de ejemplo, que en 2002 la población entre 16 y 24 años era prácticamente igual a la población entre 45 y 54 años. Once años más tarde, hay cerca de 2,9 millones de personas más en el segundo grupo que en el primero.

España envejece cien días cada año

El pasado 13 de julio, el diario El Mundo ponía de relieve los últimos datos relativos a la demografía y también comprobaba cómo ésta se ve afectada por el envejecimiento de la población.  Tal y como ponía de relieve el rotativo, “España ha perdido en dos años 310.456 habitantes y ganado 313.849 mayores de 65 años”, y, según los expertos, “el sistema no puede soportar esta tendencia a largo plazo”.

Los datos del INE ponen de manifiesto que el número de personas mayores de 100 años se duplicará en los diez próximos años, según las proyecciones de población realizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este colectivo pasará de 12.033 personas en 2013 a 23.428 en 2023. Tal y como explica el profesor de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, Ramón Mahía, “en 1975 la edad mediana era de 30 años y hoy es de 41: cada año que pasa, la población, en promedio, ha envejecido 100 días”.

Con todos estos datos, “una de las amenazas a largo plazo más preocupantes para los expertos consultados pende sobre el sistema de pensiones”, reza el artículo, ya que, por ejemplo, “la salida de extranjeros ha ido emparejada a una fuerte reducción del número de afiliados a la Seguridad Social. Esta cifra se ha reducido un 16% entre los años 2009 y 2013, equivalente a 309.001 personas”. Frente a estas magnitudes, el responsable de Infraestructuras, Transporte, Gobierno y Sanidad de KPMG, Cándido Pérez, advierte de que “el envejecimiento de la población va a tensar la sostenibilidad de las cuentas públicas”. Por su parte, Mahía señala que “retrasar la edad de jubilación es obviamente una solución rápida y sencilla, aunque hay otras tantas medidas que deberán ir aplicándose progresivamente sin alternativa alguna”. En este sentido, “las medidas de estímulo para prolongar voluntariamente la edad de jubilación son las más adecuadas”.

España, en camino a convertirse en el tercer país más viejo del mundo

Tal y como explicaba Sevilla en su artículo, “ambas tendencias, menores nacimientos y vivir más años, alterará de manera sustancial la pirámide poblacional: entre 2012 y 2052, se perderán 12 millones de personas en el tramo ‘menores de 65 años’, mientras que subirá en más de siete millones aquellos que tengan más de 64 años”. De esta forma, los mayores de 64 años representarán el 37% de la población total española, frente al actual 17%. “Este acelerado proceso de envejecimiento, que nos llevará a ser el tercer país más viejo del mundo tras Japón y Corea del Sur, tendrá importantes efectos sobre nuestro desempeño económico que conviene ir desgranando para anticiparlos”, afirmaba el ex ministro socialista.

Por ejemplo, el experto advertía de que, con el modelo actual, “este crecimiento de los jubilados frente a los activos haría que, si todo lo demás se mantiene igual, el sistema no genere los ingresos suficientes para pagar las pensiones, en las condiciones contractuales pactadas”. Por eso, tal y como recomienda Sevilla, “son necesarias reformas paramétricas como las ya realizadas que, en el fondo, están orientadas a reducir esa relación existente entre pensión recibida y contribución realizada”.

“Dicho de otra manera, los pensionistas del futuro, de acuerdo con las reformas emprendidas, cobrarán menos que los actuales por cada euro constante aportado. Sin embargo, otros factores pueden incidir también sobre esta realidad: aplazar la edad de jubilación, mejora en la productividad de los activos del futuro, incorporación de ingresos adicionales al sistema y no solo de las cotizaciones sociales, etc.”.

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