Los efectos a corto y a largo plazo sobre la salud humana y el medio ambiente de las nanopartículas pueden ser muy diferentes a los que producen las sustancias originales.
Formando parte del medio ambiente de trabajo están presentes determinados seres vivos no perceptibles a simple vista, que pueden ser conocidos o no por el trabajador; si interaccionan con otros elementos y factores tienen la potencialidad de desarrollar patologías en el organismo, infecciones y neoplasias, las más graves, y sensibilizaciones e intoxicaciones, las menos graves.
En el ámbito laboral los agentes biológicos son un factor de riesgo muy significativo y suponen un reto desde el punto de vista preventivo, tanto por el elevado número de trabajadores y la diversidad de colectivos laborales expuestos, como por las diversas e importantes alteraciones de la salud que pueden provocar.
Los agentes biológicos poseen unas características diferentes a otros tipos de contaminantes presentes en los lugares de trabajo, al contrario de lo que sucede con el ruido, las vibraciones, algunos productos químicos, los fallos de la seguridad, etc., que son captados por el oído, el tacto, el olfato y la vista, los agentes biológicos no son percibidos por nuestros sentidos y, por tanto, no se produce el primer nivel de detección que avise de su presencia.
Los agentes biológicos son seres vivos, microorganismos, con un determinado ciclo de vida, que al penetrar en el organismo pueden ocasionar una enfermedad infecciosa, o bien causar daños en la salud debidos a sus efectos tóxicos, alérgicos e incluso cancerígenos.
La exposición laboral a estos contaminantes es muy variada y puede tener lugar en todas aquellas actividades y circunstancias donde el agente biológico esté presente, por ejemplo, en el medio de trabajo (suelo, agua, superficies), en las personas con las que nos relacionamos (relaciones interpersonales, relaciones sociales), en los animales (zoonosis). Además, en determinadas actividades profesionales se trabaja con este tipo de agentes, como son los laboratorios microbiológicos y la industria biotecnológica (alimentaria, farmacéutica).
La evaluación y valoración de los contaminantes biológicos presenta dificultades, pero es posible establecer métodos específicos que analicen las condiciones de trabajo y que permitan el desarrollo de niveles de control adecuados para la prevención de los daños a la salud.
Vías de entrada de los contaminantes biológicos
Los contaminantes biológicos pueden penetrar en el organismo humano a través de las mismas vías de acceso que los contaminantes químicos, aunque se debe tener en cuenta que la importancia relativa de las diferentes vías de penetración está condicionada por el sector de actividad, el tipo de tareas y las operaciones que se realicen en el puesto de trabajo.
Las principales vías de entrada de los diferentes agentes biológicos en el organismo humano son las siguientes:
• Vía respiratoria: la vía respiratoria es la vía de entrada más importante debido a la necesidad que tenemos los seres vivos de respirar y a la producción de aerosoles altamente contaminantes durante algunos procesos de trabajo. Los agentes contaminantes penetran en el organismo por la inhalación de gérmenes presentes en el aire, por presencia de aerosoles que contengan microorganismos o por estornudos o tos de personas o animales enfermos. Ejemplos de enfermedades transmitidas por vía respiratoria: tuberculosis, fiebre Q, sarampión, ornitosis, varicela, psitacosis, parotiditis.
• Vía digestiva: en general se produce por la ingestión de alimentos o bebidas contaminadas y por el contacto mano-boca. Por la vía digestiva penetran los agentes infecciosos a través del agua o alimentos contaminados. También debido a la inadecuada limpieza de manos, comer, beber o fumar en los lugares de trabajo, por mala práctica de pipeteo en el laboratorio,etc. Ejemplos de enfermedades transmitidas por vía digestiva: brucelosis, toxoplasmosis, teniasis.
• Vía dérmica o cutánea: el agente infeccioso o el material que lo contiene entra en contacto, ya sea directa o indirectamente, con la piel o las mucosas de la persona susceptible. A través de un contacto directo con personas infectadas o sus heridas, o también por el contacto con objetos contaminados, ropa, objetos o instrumentos, sangre u otros fluidos biológicos. Dicho contacto se produce por la falta de protección y de medidas higiénicas. Ejemplos de enfermedades transmitidas por contacto: tétanos, tularemia, tiña, carbunco, leptospirosis, rickettsiosis, candidiasis.
• Vía parenteral: la entrada del agente en las capas profundas de la piel se produce mediante pinchazos, cortes, heridas... Es el caso del personal de enfermería que se pincha con una aguja o de un trabajador agrícola que se corta con un apero de labranza. En otras ocasiones se produce la inoculación del agente biológico por la picadura de insectos (paludismo) o la agresión de un animal (arañazos, mordiscos).
Medidas preventivas
• Organizar el trabajo de modo que se reduzca el número de trabajadores expuestos. Es especialmente interesante introducir modificaciones en los métodos de trabajo que den protección a todo el colectivo de trabajadores.
• Adoptar medidas seguras de manipulación y transporte.
• Medios seguros de recogida, almacenamiento y evacuación de residuos y/o muestras.
• Adoptar las medidas de control y protección apropiadas, por ejemplo, según e caso, medidas de contención de los agentes.
• Señalizar las zonas de riesgo.
• Diseñar planes de emergencia, cuando sea necesario, en función de los riesgos previstos, desarrollando protocolos específicos para distintas contingencias, y según la peligrosidad del agente.
• Ordenar y hacer aplicar las medidas de higiénicas generales según sean necesarias.
• Proporcionar información acerca de las medidas preventivas adoptadas, con instrucciones precisas y por escrito.
• Organizar e impartir formación y las actividades de sensibilización de los trabajadores, repitiéndola con la periodicidad necesaria.
• Diseñar y aplicar las medidas necesarias para la protección de personal especialmente sensible.
• Cuando no se pueda lograr una protección con las medidas colectivas y sin embargo no se pueda evitar la exposición, se recurrirá a los métodos de protección personal, individuales, tomando en estos casos en cuenta:
- Los trajes de protección que seleccione y proporcione el empresario deben ser normalizados (es decir, deben cumplir una norma UNE específica). Se ha de protocolizar su almacenamiento, limpieza, descontaminación, destrucción, manutención, reparación y sustitución.
- Los trabajadores que deban utilizar estos equipos deberán disponer de tiempo, computable como de trabajo efectivo, para la limpieza y aseo, cada vez que abandonen el puesto y antes de las pausas para comer.
- Cuando sea necesario, se aplicarán medidas de contención para los agentes. Estas vienen detalladas en el Anexo 4 del RD 664/1997, que indica los niveles de contención necesarios según el grupo al que pertenece el agente.
• Se organizará la forma de cumplir con las obligaciones empresariales de documentación y notificación, según se explica en el RD.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN