La economía mundial se ha visto afectada por dos tendencias. Por un lado, la globalización, ya que "ahora tenemos que competir con todo el mundo", y, por otro lado, una "nueva revolución tecnológica". De hecho, así como en el siglo XIX, la revolución industrial hizo que el capital desplazara a la tierra como principal factor de riqueza, ahora están creándose importantes empresas tecnológicas, que en su origen no cuentan con gran capital, pero que cuentan con el talento como su principal fuente productiva. Por ejemplo, es el caso de Steve Jobs con Apple.
Transforma Talento Los políticos tienen que ponerse de acuerdo en cuanto a la Educaciķn y el talento Eduardo Serra
Así lo manifestó el presidente de la Fundación Everis, Eduardo Serra, en la conferencia organizada el pasado lunes, 10 de junio, por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), en colaboración con la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), Institución Futuro, Diario de Navarra y la propia Everis, y en la que Serra presentó el Informe “Transforma Talento”, un documento en el que un centenar de representantes de la sociedad civil reclaman un pacto nacional por la mejor utilización del talento.
Según Serra, que fue también ministro de Defensa, “hoy todas las economías pueden ser desarrolladas”, pero “la excelencia en el mundo ya no es tener una economía industrial, sino una economía del talento”. De hecho, el presidente de la Fundación Everis incidió en que “el talento es la palanca, no sólo para alcanzar ventajas competitivas en el mundo, sino para mantener nuestro nivel de vida”.
Sin embargo, Serra reconoció que “la situación del talento en España es más que preocupante”. De hecho, apuntó que tres de cada diez niños no terminan sus estudios y uno de cada dos jóvenes que buscan trabajo no lo encuentra. A pesar de estos datos, “España no es un país falto de talento”, subrayó el ponente, que aseguró que “sí hay un talento latente, pero que no se ve finalmente realizado”. En concreto, se refirió a cómo el sistema educativo y el propio mercado laboral reducen ese talento potencial.
“Todo el mundo tiene algún talento, pero no se le permite desarrollarlo”, afirmó Serra, que consideró que “hay grandes oportunidades de mejora”. Por ejemplo, en el sistema educativo, el experto recomendó que “el sistema conozca cual es la materia prima del alumno”. Según él, “el talento es una cualidad personal e intransferible” y, por lo tanto, la solución no es impartir “una materia estandarizada a todos los alumnos”, sino “que se permita la especialización”.
Asimismo, se refirió a fomentar determinadas “competencias transversales” desde el propio sistema educativo, como las habilidades para “hablar en público, trabajar en equipo o ejercer el liderazgo”. Otra “riqueza” que Serra llamó a fomentar fue la del idioma: “tenemos la segunda lengua más importante del mundo y no la explotamos lo suficiente”.
En definitiva, se trata de una reforma del sistema educativo, “en la que nuestros políticos tienen que ponerse de acuerdo”. Por eso, Serra llamó a que, desde la sociedad civil, se reclame un pacto en esta materia. “Si la educación no está pactada, y cada nuevo Gobierno cambia la ley, nos adelantarán aquellos países que sí vienen desarrollando un marco educativo a lo largo de décadas”.
La jornada también contó con la intervención del rector de la Universidad de Navarra, Alfonso Sánchez-Tabernero, para el que “la aportación de valor a una sociedad no sólo tiene que ver con el talento, sino con la relación de éste con el compromiso”. Según el rector, cultivar el talento pasa por estas cinco claves:
1. Crear entornos de libertad. Frente al control, “hay que confiar en la persona”, señaló Sánchez-Tabernero.
2. Que la gente acepte mejor el riesgo y el fracaso. En este sentido, recomendó “fomentar la capacidad de atrevimiento” y que, por ejemplo, sean las propias empresas las que confíen más en alguien que, aunque fracase, se haya arriesgado.
3. Huir del victimismo. No basta que la culpa siempre sea de otro, sino que se deben asumir responsabilidades y tener así “algo que aprender”.
4. Necesitamos gente que sueñe. Para Sánchez-Tabernero, “parte de la formación es la de aprender a soñar”.
5. Enseñar a la gente a encontrar fuentes de inspiración. Como puede ser, a través de la cultura, “leyendo cosas interesantes o viajando”.