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CEN organiza una jornada acerca de cómo abordar el manejo de conflictos

La Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) organizó, el pasado miércoles, 20 de marzo, una nueva sesión de su ciclo "las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad".

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En esta ocasión, el seminario estuvo impartido por la consultora de Human Management Systems, Yolanda Esteban, que aportó algunas claves para abordar el manejo de conflictos en una empresa.

“Los conflictos son peligrosos”, aseguró Esteban. Entre otros motivos, porque pueden ampliarse a demás áreas de las empresa y, si no se resuelven, provoca resentimiento, pérdida de cohesión en la empresa y, en definitiva, la disminución de la eficacia del equipo. De hecho, la consultora aseguró que, cuando un trabajador abandona voluntariamente la empresa, la mayoría de las ocasiones se debe a conflictos con sus compañeros o sus propios jefes.

Sin embargo, Esteban reconoció que también “el conflicto es un proceso natural y necesario y que puede ser un factor positivo en el cambio y en las relaciones, o destructivo según la manera de regularlo”. Por lo tanto, “el conflicto también es una oportunidad” y, de hecho, “generalmente, los cambios son precedidos por conflictos y todo cambio no es necesariamente malo”. En definitiva, el problema del conflicto no es que exista, sino que no se resuelva bien.

Según explicó Esteban, un conflicto puede tener diversas fuentes. Es decir, “surge de que confluyen diferentes necesidades, enfoques, objetivos”, pero, además, hay otros elementos que pueden ser un caldo de cultivo para que exploten, como la falta de claridad en las funciones, un clima social con conflictos encubiertos o con una concepción perversa de la competitividad en la que no haya suficiente reconocimiento profesional.

Antes de abordar un conflicto, la consultora llamó a analizarlo, a través de un mapa en el que se reflejen los aspectos relativos a las personas implicadas, a los procesos de la empresa en los que se ha generado el conflicto y a los problemas en torno a él. Así, “recurriendo al mapa del conflicto se debe identificar los elementos que intervienen en él y frente a ellos asumir una actitud diferenciadora”. Por ejemplo, una estrategia a abordar podría ser la de “ser sensible con las personas afectadas y actuar duro contra el problema en cuestión”, tal y como explicó Esteban.

Ésta distinguió hasta tres métodos a llevar a cabo para resolver un conflicto: reducir el conflicto, resolverlo o, en su caso, incluso estimularlo. Este último supuesto sería el de “que el conflicto salga a relucir”, así todas las partes esclarecen sus posturas y puede abordarse mejor. Según Esteban, “sacar trapos sucios” puede ayudar, porque evitan que el conflicto se quede latente. Para esto, también ayuda “acudir a terceros que diagnostiquen  desde una perspectiva más imparcial”.

“Todas las empresas tienen conflictos”, señaló Esteban, que remarcó que la diferencia es cómo los aborde cada organización. La consultora recomendó que un conflicto se aborde con disposición a cooperar, de modo que una parte trate de satisfacer los intereses de otra parte, así como con la defensa de los propios intereses. “La combinación de ambas dimensiones da lugar a distintas formas de abordar un conflicto”, apuntó la experta de Human.