La Organización Mundial de la Salud estima que, a escala mundial, hasta el 30% de los edificios de oficinas pueden tener problemas significativos, y que entre el 10 y el 30% de los ocupantes sufren daños en la salud que están, o se percibe que están, relacionados con una calidad de aire interior deficiente.
Los cambios tecnológicos, internet, telefonía móvil, robots industriales, teletrabajo sociedad de la información..., ponen de manifiesto problemas técnicos, pero también problemas humanos y sociales debido a sus consecuencias tanto para los trabajadores como para las empresas y organizaciones.
El concepto de tecnoestrés está directamente relacionado con los efectos psicosociales negativos del uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y hace referencia a los problemas de adaptación a las nuevas herramientas y sistemas tecnológicos.
Se entiende el tecnoestrés como: "un estado psicológico negativo relacionado con el uso de TIC o amenaza de su uso en un futuro. Ese estado viene condicionado por la percepción de un desajuste entre las demandas y los recursos relacionados con el uso de las TIC que lleva a un alto nivel de activación psicofisiológica no placentera y al desarrollo de actitudes negativas hacia las TIC".
En esta definición queda reflejado que el tecnoestrés es resultado de un proceso perceptivo de desajuste entre demandas y recursos disponibles, y está caracterizado por dos dimensiones centrales:
1. Síntomas afectivos o ansiedad relacionada con el alto nivel de activación psicofisiológica del organismo.
2. El desarrollo de actitudes negativas hacia la TIC.
Tipos de tecnoestrés
• Tecnoansiedad: es el tipo de tecnoestrés más conocido, en donde la persona experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera, y siente tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de TIC. La misma ansiedad lleva a tener actitudes escépticas respecto al uso de tecnologías, a la vez que pensamientos negativos sobre la propia capacidad y competencia con las TICs. Un tipo específico de tecnoansiedad es la tecnofobia que se focaliza en la dimensión afectiva de miedo y ansiedad hacia la TIC definida en base a tres dimensiones:
1. Resistencia a hablar sobre tecnología o incluso pensar en ella
2. Miedo o ansiedad hacia la tecnología
3. Pensamientos hostiles y agresivos hacia la tecnología.
• Tecnofatiga: se caracteriza por sentimientos de cansancio y agotamiento mental y cognitivo debidos al uso de tecnologías, complementados también con actitudes escépticas y creencias de ineficacia con el uso de TICs. Un tipo específico de tecnofatiga es el llamado: síndrome de la "fatiga informativa" derivado de los actuales requisitos de la Sociedad de la Información y que se concreta en la sobrecarga informativa cuando se utiliza Internet. La sintomatología es: falta de competencia para estructurar y asimilar la nueva información derivada del uso de Internet, con la consiguiente aparición del cansancio mental.
• Tecnoadicción: es el tecnoestrés específico debido a la incontrolable compulsión a utilizar TIC en "todo momento y en todo lugar", y utilizarlas durante largos períodos de tiempo. Los tecnoadictos son aquellas personas que quieren estar al día de los últimos avances tecnológicos y acaban siendo "dependientes" de la tecnología, siendo el eje sobre el cual se estructuran sus vidas.
Estrategias de intervención psicosocial
Al igual que ocurre con otras problemáticas en el trabajo en general, o relacionadas con el estrés en particular, las estrategias de intervención pueden aplicarse desde un nivel más individual a un nivel organizacional.
• Estrategias de prevención primaria orientadas al sistema social (personas)
- Información y comunicación: son estrategias consistentes en hacer saber a todas las personas implicadas de los cambios que van a suceder en la organización en relación con la introducción de tecnologías específicas que influirán en su trabajo, así como las consecuencias esperadas. El objetivo es que los potenciales usuarios de la tecnología acepten el sistema antes de implantarlo y evitar así las posibles resistencias al cambio por miedo a no controlar la nueva situación. Una de las técnicas más empleada para cubrir esta estrategia es la retroalimentación o feedback.
- Formación organizacional: la asistencia a cursos específicos de formación hacia el uso de tecnologías constituye una de las estrategias de prevención por excelencia. Cuando se introduce una tecnología en el puesto de trabajo, los empresarios deben proporcionar la formación adecuada a los potenciales usuarios de la tecnología que se va a implantar. Esto es así porque la formación es una de las estrategias más potente para afrontar el cambio tecnológico, cuyo objetivo principal es aumentar los recursos de los usuarios potenciales de la tecnología previniendo así tanto la tecnofatiga como la tecnoansiedad.
- Participación en la toma de decisiones: la participación en la implantación de tecnología, así como en la selección de sus características concretas, tiene un efecto reductor de los efectos estresantes (ansiedad o fatiga mental) del cambio tecnológico, aumentando así los niveles de vinculación psicológica con la tecnología y su mayor uso futuro.
• Estrategias de prevención primaria orientadas al sistema técnico (tecnología)
- Diseño puesto: se trata de diseñar o rediseñar los puestos de trabajo en los que se va a implantar/innovar en tecnología, generando de este modo puestos `sanos', y tratando que la tecnología se convierta en un recurso y no tanto en un tecnoestresor.
- Diseño tecnológico: la tecnología debe diseñarse teniendo en cuenta al menos tres puntos básicos: que tenga un diseño ergonómico y sea fácil el interface entre usuario-tecnología; "usabilidad", es decir que se utilice por el usuario de forma adecuada y aprovechando el 100% de su potencialidad, y "amigabilidad" o sencillez de uso para los no-técnicos.
• Estrategias de prevención secundaria orientadas al sistema social (personas)
- Desarrollo equipos de trabajo: se trata de crear equipos de trabajo que trabajen sobre los problemas específicos que pueda estar generando la introducción de la tecnología o sus innovaciones continúas.
- Cambio del clima y la cultura organizacional: esta es una estrategia de más largo alcance, puesto que implica un cambio tanto de la cultura organizacional en general, como del clima en el momento de la implantación de apoyo a la introducción de innovaciones tecnológicas en la empresa, creando de este modo un sentimiento de apoyo de toda la empresa. En este sentido, es importante el apoyo de la dirección de la empresa en todo el proyecto de implantación, generando una cultura de innovación y clima de cambio tecnológico que propiciarán la asimilación y uso de las nuevas tecnologías por parte de los trabajadores.
• Estrategias de prevención secundaria orientadas al sistema técnico (tecnologías)
Las estrategias de prevención secundaria orientadas al sistema técnico consisten en la sustitución o reemplazo de tecnologías que por diversas circunstancias (poco amigables, útiles o usables, o ergonómicamente mal diseñadas) se han convertido en tecnoestresores. Por todo ello, sea cual sea la estrategia que se utilice se trata de que en la medida de lo posible se actúe antes de que el tecnoestrés aparezca o, en caso de que ya esté presente, se detecte a tiempo y se actúe antes de que llegue a niveles peligrosos por las consecuencias desagradables y operativas.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
- Real Decreto 486/997 sobre lugares de trabajo indica que la renovación mínima del aire de los locales de trabajo
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN