La Ley de Prevención de Riesgos Laborales considera que la organización del trabajo forma parte de las condiciones de trabajo que influyen en la salud y seguridad de los trabajadores, entre otros mecanismos a través de la exposición nociva a los riesgos psicosociales. Por ello, las características de la organización del trabajo deben ser evaluadas, controladas y modificadas si generan riesgos, dado que la exposición a riesgos psicosociales puede empeorar la salud de los trabajadores.
La sesión estuvo impartida por el consultor en habilidades directivas, Jorge Palacios
La Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) organizó, el pasado lunes, 19 de noviembre, el seminario de "Cómo tratar con personas difíciles", impartido por el consultor en habilidades directivas Jorge Palacios, que explicó algunas claves para la resolución de conflictos.
Personas difíciles Buena parte de la responsabilidad de un conflicto en una empresa la tiene la política organizativa Jorge Palacios
Ante una situación de conflicto, Palacios llamó a regular las tensiones propias con “conciencia emocional”. Ante estas situaciones, debemos actuar con asertividad y “llegar a entender la intención positiva de la otra parte”, aseguró el experto. De hecho, defendió que todas las personas, aunque su conducta sea negativa, tienen intención positiva: “la armonía es lo que todos necesitamos”, aseguró éste.
Por este motivo, y aunque puede ser fuente potencial de violencia, Palacios llamó a considerar los aspectos positivos de un conflicto, cómo el de que éste funciona a modo de “válvula de presión”. Es decir, un conflicto, saca a la luz diferentes ideas y muestra los intereses de las distintas partes.
Además, sirve de agente motivador para el cambio. “Las circunstancias después de un conflicto pueden cambiar a peor o a mejor, pero siempre van a ser diferentes”. La clave no está en evitar el conflicto, “sino a verlo como algo inevitable e intrínseco a la naturaleza humana”, y, de esta forma, enfrentarse a él con mentalidad positiva. Sin embargo, Palacios lamentó que “somos una cultura huidiza”, que le cuesta responsabilizarse de sus problemas.
Una forma de afrontar un conflicto con madurez es, por ejemplo, si alguien tiene un enfrentamiento con un individuo agresivo, ser comprensivo y plantearse “qué es lo que le asusta a esa persona”. En concreto, “el cerebro, que busca la supervivencia, muestra agresividad porque está asustado”. Del mismo modo, por lo general, una persona que manifiesta odio suele tener una carencia de autoestima y, para cubrirla, necesita menospreciar al otro. Por lo tanto, y aunque pueda resultar difícil en muchas ocasiones, Palacios llamó a comprender “el mapa del mundo” de la otra parte.
Palacios también recomendó afrontar un conflicto con más de una alternativa para llegar a un acuerdo, y recordó que “de mi predisposición y actitud dependerá buena parte de la resolución del conflicto”. Del mismo modo, no se debe dejar de lado que la otra parte también tiene su propia predisposición, y que, para llegar a un punto en común, debe haber empatía.
A su vez, un conflicto puede tener distintas fuentes de origen, como la subjetividad en las distintas percepciones o las conductas inapropiadas de alguna de las partes. A su vez, los conflictos pueden ser de distintos tipos: interpersonales (en la familia o en el trabajo), sociales (guerras) o interiores. Estos últimos son los que tiene una persona frente a sus propias afecciones, como puede ser el estrés o sus malos hábitos.