La exposición a demandas emocionales durante largos períodos de tiempo pueden llevar a la persona a un deterioro de su salud psicosocial y a sufrir daños psicosociales específicos. Cada día más personas se ven inmersas en interacciones personales en su actividad laboral, interacciones para las que han de poseer unas competencias emocionales determinadas.
La Organización Mundial de la Salud estima que, a escala mundial, hasta el 30% de los edificios de oficinas pueden tener problemas significativos, y que entre el 10 y el 30% de los ocupantes sufren daños en la salud que están, o se percibe que están, relacionados con una calidad de aire interior deficiente.
El concepto de calidad del aire interior hace referencia a la naturaleza del aire desde el punto de vista de sus efectos sobre la salud y el bienestar de los ocupantes de un edificio o vivienda. El tiempo de realización de trabajos en espacios interiores debe tenerse muy en cuenta, ya que algunos estudios han revelado que los niveles interiores de contaminación pueden llegar a ser de diez a cien veces más elevados que los exteriores.
La calidad del aire interior es actualmente una causa de preocupación para un creciente número de personas que permanece en sus horarios de trabajo en edificios sellados (sin ventanas) con sistemas centrales de aire acondicionado. El aire dentro de estos edificios es recirculado y, por tanto, los contaminantes se van acumulando si no se filtran adecuadamente.
Cada vez existen más pruebas de que la calidad del ambiente interior puede tener efectos considerables en la salud de los ocupantes de los edificios. La Organización Mundial de la Salud estima que, a escala mundial, hasta el 30% de los edificios de oficinas pueden tener problemas significativos, y que entre el 10 y el 30% de los ocupantes sufren daños en la salud que están, o se percibe que están, relacionados con una calidad de aire interior deficiente.
En el Anexo III del R.D. 486/997 sobre lugares de trabajo indica que la renovación mínima del aire de los locales de trabajo será de:
• 30 metros cúbicos de aire limpio por hora y trabajador, en el caso de trabajos sedentarios en ambientes no calurosos ni contaminados por humo de tabaco.
• 50 metros cúbicos, en los casos restantes.
El sistema de ventilación empleado y, en particular, la distribución de las entradas de aire limpio y salidas de aire viciado, deberán asegurar una efectiva renovación del aire del local de trabajo.
Factores que influyen en la calidad del aire interior
El aire del interior de un edificio no debe contener contaminantes en concentraciones superiores a aquellas que pueden perjudicar la salud o causar disconfort a sus ocupantes. Estos contaminantes incluyen los que pueden estar presentes en el aire exterior que se introduce en el edificio y los originados por las actividades interiores, el mobiliario, los materiales de construcción, los recubrimientos de superficies y los tratamientos del aire. Las situaciones de riesgo más frecuentes para sus ocupantes son la exposición a sustancias tóxicas, radiactivas e irritantes, la inducción de infecciones o alergias, las condiciones termohigrométricas no confortables y los olores molestos.
Las deficiencias más frecuentemente encontradas son consecuencia de alguno de los factores siguientes:
1. Una ventilación inadecuada, generalmente debida a:
• Un insuficiente suministro de aire fresco, como consecuencia de una elevada recirculación del aire o de un bajo caudal de impulsión.
• Una mala distribución y, consecuentemente, una mezcla incompleta con el aire exterior, que provoca estratificaciones del aire y diferencias de presión entre los distintos espacios y zonas del edificio.
• Una incorrecta filtración del aire debido a un mantenimiento incorrecto o a un inadecuado diseño del sistema de filtración.
• Una temperatura del aire y humedad relativa extremas o fluctuantes.
2. La contaminación interior. Puede tener como origen el individuo, el trabajo, la utilización inadecuada de productos (pesticidas, desinfectantes, productos de limpieza y abrillantado), los gases de combustión (humo de tabaco, de cocinas, laboratorios) y la contaminación cruzada procedente de otras zonas poco ventiladas que se difunden hacia lugares próximos y los afectan.
3. La contaminación exterior. Entrada en el edificio de humos de escape de vehículos, gases de calderas, productos utilizados en trabajos de construcción y mantenimiento (asfalto, pinturas) y aire contaminado previamente desechado al exterior, que vuelve a entrar a través de las tomas de aire acondicionado. Otro origen puede ser las infiltraciones a través del basamento (vapores de gasolinas, emanaciones de cloacas, fertilizantes, insecticidas, incluso dioxinas y radón).
4. La contaminación biológica. No suele ser frecuente en los edificios de oficinas, pero en determinados casos puede provocar una situación sanitaria delicada. Las enfermedades infecciosas se transmiten más fácilmente en los ambientes cerrados que en el exterior, ya que el volumen de aire en el cual se diluyen los microorganismos es más bajo, el contacto directo es mayor y las personas pasan más tiempo en ambientes cerrados que en el exterior. También hay que considerar que muchas enfermedades contagiosas requieren el contacto directo entre huéspedes humanos para su transmisión, mientras que otras, tales como gripe, sarampión, viruela, tuberculosis y algunos resfriados comunes, se transmiten fácilmente por el aire y pueden sobrevivir los microorganismos causantes durante su paso a través del sistema de ventilación, si no se toman medidas específicas al respecto.
5. La contaminación debida a materiales empleados en la construcción. Entre los materiales de construcción se hallan los empleados en aislamiento tanto general del edificio como térmico de las instalaciones de aire acondicionado. La utilización de materiales de construcción inadecuados o con defectos técnicos puede ser una causa habitual de la contaminación del aire interior.
Control de la calidad en el aire interior
• La ventilación debe cumplir con la normativa vigente.
• Los factores de comodidad (temperatura, humedad, movimiento de aire) serán aceptables para la mayoría de los ocupantes y deben seguir los criterios establecidos en el R.D. 486/1997 sobre lugares de trabajo.
• Los equipos mecánicos y las superficies de edificios deben mantenerse en condiciones sanitarias adecuadas.
• Las fuentes de emisión de contaminantes estarán aisladas del espacio ocupado.
• Las fuentes principales de contaminación se deben controlar rápidamente.
• Las actividades laborales, el mantenimiento y la construcción de los edificios se realizarán de manera que minimicen la exposición de los ocupantes a contaminantes transportados por el aire.
Otras medidas fundamentales que reducirán los problemas con la calidad de aire interior son:
• El buen diseño del edificio.
• Un mantenimiento eficaz (sobre todo del sistema de climatización).
• Proyectos de remodelación diseñados y ejecutados inteligentemente.
El mejor método de controlar los contaminantes del aire interior está relacionado con la fuente o fuentes que causan los problemas. El control de las fuentes es normalmente la solución más económica y eficaz del problema.
La modificación del sistema de ventilación también puede ser un método eficaz para resolver las quejas sobre la calidad del aire interior. Los contaminantes pueden ser diluidos en el aire del exterior, o aislados o removidos cambiando las relaciones de presiones de aire entre áreas adyacentes (por ejemplo, con el radón).
También se puede utilizar la limpieza de aire para controlar los contaminantes del aire interior, sobre todo cuando la fuente del contaminante se encuentra fuera del edificio.
Generalmente la limpieza del aire se realiza con un sistema de filtración que es utilizado conjuntamente con el control de fuentes u otros cambios en el sistema de ventilación.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
- Real Decreto 486/997 sobre lugares de trabajo indica que la renovación mínima del aire de los locales de trabajo
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN