La patología alérgica laboral es un tipo de enfermedad profesional difícil de detectar. "Los casos más frecuentes son la dermatitis y el asma laboral", tal y como afirmó la doctora, especialista en alergias, Elena Ordoqui, en la jornada "Cómo detectar, prevenir y evitar la enfermedad alérgica profesional", organizada por la Confederación de Empresarios de Navarra, Mutua Navarra y Prevención Navarra, el pasado martes, 9 de octubre.
La mayoría de los casos de enfermedad profesional no son comunicados por los pacientes, ya que cuesta detectarlos, diagnosticarlos y relacionarlos con cuestiones laborales. Estas patologías suelen ser generadas en multitud de sectores como el de las empresas manufactureras o la industria conservera. De hecho, alrededor del 15% de todos los casos de asma en adultos tiene un origen laboral. En Navarra, según un estudio realizado entre 2004 y 2006, el 7,1% del total de enfermedades profesionales fueron de afectación cutánea y patología respiratoria.
En total, se han identificado 350 agentes en asma laboral. De ellos, los factores de riesgo más frecuentes derivan de la exposición a isocianatos o a animales. Otros elementos que pueden afectar son la harina de cereales, los vegetales o los metales y humos. Por otra parte, algunos elementos de riesgo que pueden causar dermatitis en las manos y antebrazos son los guantes de látex o las resinas epoxi.
Por lo tanto, “las empresas tienen que estar alerta y tomar medidas preventivas para detectar la sensibilidad” recomendó Ordoqui. Además, la doctora también comentó que “la dermatitis y el asma de origen laboral pueden provocar efectos sobre la productividad y el gasto de una empresa”. De hecho, los trabajadores afectados de patología alérgica presentan un absentismo laboral prolongado, además de que sufren restricciones en sus actividades domésticas y sociales.
La alergia patológica es una enfermedad, por lo tanto, cuando un trabajador la sufre, en la empresa se tienen que tomar ciertas medidas, como la reubicación de la persona sensible, la reevaluación de las condiciones de trabajo, los cambios en determinados procedimientos y el estudio de los puestos con mayor riesgo. Todo esto con el fin de prevenir futuros casos y facilitar las cosas al trabajador.
La doctora reiteró que estas enfermedades surgidas en el trabajo existen y hay que tenerlas en cuenta. Para ello, fijó unas pautas a tener en cuenta:
- Informar sobre la existencia de estas patologías laborales a los trabajadores
- Informar y orientar sobre cómo afrontar los casos que se detecten en la empresa
- Mejorar la detección del riesgo y las condiciones de exposición a los productos más sensibilizantes
- Dar a conocer la posibilidad de diseñar a medida la Vigilancia de la Salud en las empresas de mayor riesgo
- Animar a las empresas a prevenir y frenar la aparición de la enfermedad alérgica en el medio laboral