La Confederación de Empresarios de Navarra continuó, el pasado seis de junio, con el curso: "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta sesión se centró en el "liderazgo", y, nuevamente, corrió a cargo de José Luis Urcola, consultor y formador de Urcola Formación y Consultoría.
CEN concluyó, el pasado 13 de junio, el curso: "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta última sesión se centró en la "gestión y motivación de equipos de trabajo", y corrió a cargo de Óscar Coduras, director del Instituto de Formación Directiva Barcelona.
Habilidades directivas Antes de aplicar alguna técnica de motivación es necesario ver si existe algún elemento desmotivador Óscar Coduras
Coduras comenzó la sesión matizando que “en las organizaciones tratamos tanto con personas como con máquinas. Las máquinas ni sienten ni padecen y, por ello, es mucho más fácil gestionarla”. En cambio, “todas las personas buscan ser felices”. Si durante el tiempo que pasan en el trabajo (las personas pasan una parte importante de sus vidas en el trabajo) no se sienten felices, acabarán por rechazar dicho trabajo, tal y como explicó Coduras.
“Hay que tener en cuenta que cada persona es diferente y lo que a una persona le hace sentirse feliz puede que a otra no, y viceversa. Así, conocer y reconocer con sinceridad qué es lo que realmente tiene influencia en nuestro comportamiento, nos ayudará a comprender el comportamiento de las personas con las que compartimos la parte de nuestra vida que dedicamos al trabajo, y a decidir si queremos seguir o no compartiendo objetivos, tareas, esfuerzos, sacrificios y éxitos con ellas”, aseguró el experto.
Cuando gestionamos personas debemos saber que los demás, al igual que nosotros, tienen sus necesidades y buscan su propia felicidad. Darse cuenta de ello es primordial para gestionar bien una organización y, por ende, para mantener motivados a los diferentes equipos de trabajo. Coduras aclaró que una necesidad es toda “sensación física o anímica de vacío que nos incomoda y que queremos eliminarla cuanto antes para sentirnos mejor ya que, de lo contrario, nos puede llevar a la ansiedad, e incluso a la desesperación. Las necesidades mueven/orientan comportamientos. Al contrario de lo que se suele pensar, las necesidades no se pueden crear. Si esto fuese posible todos compraríamos de todo y no habría productos fracaso. Por ello, el arte de la venta reside en hacer coincidir los atributos de un producto (y saberlos explicar) con las necesidades de los clientes”.
El ponente definió (según la RAE) la motivación como “acción y efecto de motivar” o como “ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”. Por otro lado, motivar hace referencia a “dar causa o motivo para algo; explicar la razón o motivo que se ha tenido para hacer algo” o “disponer del ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo (del modo en que a mí me conviene)”. Coduras aclaró que “siempre hay un motivo o una causa que nos motiva a hacer las cosas. Rechazamos la imposición por naturaleza. Esto nos genera múltiples conflictos en numerosos aspectos de la vida”.
Coduras explicó que “en las empresas trabajamos en realidad, más que para un jefe (que también), para un cliente, que es quién manda y de quien dependemos para subsistir y tener beneficios. Así, en las organizaciones el auténtico jefe es el cliente. Muy poca gente es consciente de esta realidad dentro de las empresas y, por ello, hay que formarles e informarles”.
El cliente cada vez demanda más calidad en los productos, lo que obliga a las empresas a una serie de cambios organizacionales. Así, el ponente aclaró que “esta nueva cultura que impera en la era de la información y las comunicaciones obliga a las empresas a tener que pasar de la eficacia a la eficiencia con el objetivo de optimizar lo máximo posible la relación calidad-precio. Ya no es suficiente con hacer las cosas bien, sino que, además, hay que emplear para ello el menor número de recursos posible”.
Es importante hacer hincapié en algunas de las dimensiones de la organización cuyas transformaciones serán clave para afrontar el futuro de la eficiencia con garantías y orientado hacia la calidad. El sistema de dirección es una de esas dimensiones que deberá ser transformada para ser competitivos en pleno siglo XXI. Así, Coduras enfatizó que “las empresas deben pasar de un sistema de dirección directivo a uno participativo donde, entre otras cosas, se deleguen responsabilidades, se fomente el trabajo en equipo y se favorezca la consulta y la participación. Del mismo modo, las empresas deben pasar de la dirección por instrucciones a la gestión por competencias y la orientación de resultados (una estrategia para mejorar el rendimiento de los equipos humanos en un entorno más exigente)”.
El director del IFD explicó que “de esta manera, se consigue configurar equipos de trabajo eficaces y eficientes; se pasa de atraer y retener talento profesional a gestionarlo y desarrollarlo en la propia organización. Identificar y desarrollar en las personas las competencias claves que demanda la actividad debe ser la prioridad de las organizaciones. No existe una correlación satisfactoria entre inteligencia o aptitudes intelectuales y el rendimiento profesional. Por ello, hay que seleccionar, evaluar y formar por la competencia y no por la inteligencia. Dicho de otro modo, en la medida en que exista un ajuste entre las competencias de la persona y las requeridas por su puesto de trabajo, se tenderá al alcance de la excelencia en el desempeño”.
Según Coduras, existen 8 elementos que pueden utilizarse como impulsores de la motivación en los grupos de trabajo pero que es necesario sopesar en el contexto, circunstancias y características del grupo en el que se aplican:
El ponente aclaró que “esto no son fórmulas o técnicas de motivación empíricas. El éxito de las mismas depende, entre otras muchas cuestiones, de la cultura. Puede ser que una de estas técnicas funcione perfectamente con una cultura latina y sea un autentico desastre en una cultura anglosajona y viceversa.”