Jorge Palacios, Consultor especialista en habilidades directivas
CEN continuó, el pasado 9 de mayo, con el ciclo de "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta sesión se centró en "cómo conseguir alto impacto a la hora de negociar", y corrió a cargo de Jorge Palacios, Consultor especialista en habilidades directivas.
Luis Urcola, consultor y formador de Urcola Formación y Consultoría
La Confederación de Empresarios de Navarra continuó, el pasado 16 de mayo, con el curso: "Las 7 habilidades profesionales y directivas: un impulso a la competitividad". Esta sesión se centró en "la dirección de personas: funciones", y corrió a cargo de Luis Urcola, Consultor y formador de Urcola Formación y Consultoría.
Habilidades directivas Hay demasiados jefes, y pocos líderes Luis Urcola
Urcola comenzó la sesión subrayando que dirigir personas no es otra cosa que “aplicar el sentido común”. El ponente, además, comentó que para aprender (y, sobre todo, para aprehender) cualquier cosa en la vida es necesario que se den cuatro elementos: actitud positiva (muchas ganas), conocimiento-teoría (la gente confunde experiencia con conocimiento), práctica (lo que no se practica se olvida), hábito (hay que practicar lo aprendido hasta que se convierta en hábito).
Con respecto a este último elemento, Urcola, recalcó que “todas las personas estamos llenos de hábitos, buenos y malos, independientemente que conozcamos la teoría o no. Cuanto más tiempo realicemos una cosa, más cuesta cambiar esos hábitos. Lo importante es descubrir aquello que hacemos mal inconscientemente para cambiar los hábitos. De esta manera conseguiremos hacer las cosas bien conscientemente”. No obstante, el ponente, matizó que “hay personas que hacen las cosas mal conscientemente”.
Así pues, para Urcola “la única forma de cambiar es reflexionar sobre cómo hacemos las cosas, tomar consciencia de ello, asumir la responsabilidad y, por último, convertir aquello que hacemos en un hábito”. En la misma línea, el consultor aclaró que “la dirección de personas no es una ciencia exacta” y por lo tanto “no es justo tratar a todo el mundo igual. No debemos pretender cambiar a nadie, tenemos que cambiar nosotros”.
El formador distinguió entre dirigir y liderar. El concepto “dirigir” está ligado directamente con la palabra “jefe/a” (y sus diferentes sinónimos), mientras que al concepto “liderar” va unido al de “líder”. No son conceptos opuestos y, pese a que sean distintos, son complementarios.
Urcola explicó que hay dos errores frecuentes a la hora de dirigir. El primero (no por ello más grave) es no asumir que se es jefe/a. El consultor advirtió que “el concepto jefe/a es un concepto socialmente rechazado, poseedor de connotaciones negativas. Nadie quiere ser jefe, prefieren ser coordinadores (u otros sinónimos que suenan mejor). Simplemente se trata de una cuestión de terminología. Sin embargo, para que una empresa (y cualquier cosa en la vida) funcione es necesario que haya un jefe. Cuando hay personas que dependen de ti, eres jefe (tienes que asumir ese rol, tomar consciencia) y tienes que dirigir a esa gente”. El ponente señaló que “donde manda más de uno lio seguro ya que el trabajador acaba haciendo lo que le da la gana”. Lo que está claro es que “siempre manda alguien. Si no es el jefe, acabará siendo otro el que mande por él”.
El segundo error a la hora de dirigir es “no cambiar el chip, no limitarse al papel técnico”. Urcola explicó que “un jefe tiene que ser consciente de que, además de dominar la parte técnica, tiene que dominar la parte humana. Hay que ser conscientes que la vida cambia cuando te haces jefe. Muchos jefes se siguen sintiendo técnicos porque es lo que les gusta y descuidan el mando (porque no saben o no quieren). Por ello, se suele decir que buenos técnicos, malos jefes (no siempre ni en todos los casos)”.
Aspectos que cambian en la vida cuando se es jefe
El ponente matizó la idea de que “ser jefe cambia la vida”. Así, enumeró seis aspectos que cambian en la vida de una persona cuando es jefe. Una de las cosas que te cambia cuando pasas a ser jefe es el dinero. El ponente explicó que “obviamente la remuneración es más alta porque tú cargo es mayor, es de justicia que te paguen más. Sin embargo, este aspecto no compensa ya que adquieres más responsabilidad. Merece la pena ser jefe pero no por el dinero.
Precisamente, la responsabilidad es otra de las cosas que te cambian cuando eres jefe ya que eres responsable de una serie de personas que están a tú cargo. Y no solo eres responsable de lo que hacen y de lo que no hacen sino de cómo lo hacen”. La vida de jefe también hace que la persona sufra cambios en sus relaciones laborales (más aún cuando es con sus ex compañeros). Así Urcola especificó que “ahora eres tú el centro de todas las críticas”. Otro cambió significativo es la presión. “Si eres trabajador la presión de que todo salga bien y en hora es del jefe.
Sin embargo, cuando eres jefe es tú responsabilidad y la de nadie más”. El quinto aspecto que se ve modificado cuando una persona pasa a ser jefe es la dedicación. “Si eres jefe trabajas 24 horas al día. No solo trabajas físicamente (en el lugar de trabajo) sino también mentalmente (te llevas el trabajo a casa)”. El último cambio que experimenta todo jefe son las funciones. “Cambia el papel que tiene en la empresa. Él, y solo él, debe asignar y diferenciar las diferentes funciones para conseguir los objetivos. Trabajar con tus amigos o familiares es especialmente difícil y duro ya que muchas veces tienes que decirles cosas que no les gustan”.
La necesidad de la figura del jefe
Urcola también explicó por qué es necesario que haya un jefe en todas las organizaciones. En primer lugar el ponente advirtió que “alguien tiene que marcar la dirección y el rumbo de las cosas, asumir el mando”. Del mismo modo, “los resultados de que las cosas funcionen bien o mal depende de los jefes. Todo lo demás es demagogia. Un mal jefe destroza buenos trabajadores. Cada jefe tiene la gente que se merece. Los trabajadores saben perfectamente cuando tienen un jefe incompetente.
La gente quiere tener buenos jefes porque las cosas funcionan bien cuando se dirigen bien”. Por otro lado, el consultor señaló que “el rendimiento de los trabajadores también depende de los jefes. Los trabajadores según en qué ámbitos caigan cambian para bien o para mal en función de cómo estén dirigidos. La labor del jefe es que lo hagan para bien. Hay que tener en cuenta que hacemos lo que vemos y que trabajamos por semejanza así que el jefe tiene que cumplir con el ejemplo y supervisar que los demás también lo hagan”. Es responsabilidad del jefe retener a los buenos trabajadores. “La gente buena hay que hacerla, no son por casualidad. La gente no se marcha de una empresa por marchar. En muchas ocasiones se marcha por el jefe”. El jefe también debe velar por las mejoras continuas de la empresa. “Pocos son los que tiran del carro. Se debe asumir que el jefe es una figura importante”.
Urcola explicó que dirigir es “conducir a unas personas al logro de uno o varios objetivos, resultados”. Así, “los que hacen el trabajo son los empleados y la misión del jefe es que lo hagan bien, de manera eficiente. El jefe depende de sus trabajadores y no a la inversa para cumplir los objetivos”. El ponente aclaró que “para que un objetivo sea un objetivo realmente y no un deseo debe ser medible, alcanzable, retador, temporal y específico-claro”. “Hay muchos jefes que no definen bien los objetivos y los trabajadores trabajan sin rumbo. Perdidos los objetivos hay que redoblar los esfuerzos. No todas las personas tienen los mismos objetivos. Sólo seremos un equipo si perseguimos el mismo objetivo común”.
Para el ponente trabajar son tres cosas: cumplir con las tareas o funciones, cumplir con los objetivos y cumplir con las normas. Urcola dijo que “el jefe debe ajustar las funciones y las tareas constantemente. Así, el jefe debe explicar a los trabajadores las tareas, sus funciones y las normas. Debe cumplir con el ejemplo, echar la bronca si lo hacen mal y felicitarles si lo hacen bien. El jefe debe hacer que su gente sepa (formación), pueda (adaptación) y quiera (motivación) trabajar. Si un trabajador mete la pata el jefe es el único responsable. Así, el jefe debe optimizar los recursos y las personas que le da la empresa con el fin de sacar el máximo rendimiento”.
Dirigir es “hacer haciendo” ya que el jefe también tiene sus funciones y tareas. “Al jefe no se le paga tanto por hacer como por hacer hacer. El jefe es responsable de los éxitos y lo fracasos de sus trabajadores. Dirigir es servir, facilitar que todo funciones bien. Por ello, el jefe debe supervisar e intervenir cuando haya una pieza mal para que no arruine al resto”.
Por último, Urcola explicó que “lo más importante de una empresa son los clientes rentables porque de lo contrario las empresas no tendrían sentido. Por ello, debemos dar buen servicio a nuestros clientes”.