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Prevención
 
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Contaminación acústica: ruido
 
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales
 
La existencia de niveles de ruido elevados en nuestra vida cotidiana y en nuestro medio ambiente de trabajo expone a muchas personas a niveles de ruido que pueden llegar a dificultar su actividad y también a causar daños irreversibles para su salud.

El ruido es uno de los agentes contaminantes más frecuente en los puestos de trabajo y un riesgo permanente para la salud de los trabajadores. En la extensión y la importancia de este riesgo inciden, entre otras, el incremento de la potencia y las dimensiones de las máquinas, los volúmenes de materias primas manipulados, los tamaños de los productos acabados, la aceleración de los ritmos de trabajo y la introducción de nuevas tecnologías.

Se considera ruido todo ’sonido no deseado y molesto que representa un riesgo laboral para la salud, pudiendo provocar una pérdida de sensibilidad auditiva y además una sensación irritante y desagradable’.

Por su parte, el sonido es un fenómeno físico que se define como ’una vibración mecánica transmitida por el aire por medio de ondas y capaz de producir una sensación auditiva’ y el oído es el órgano sensorial responsable de detectar y analizar sonidos además del mantenimiento del equilibrio. Los sonidos se diferencian en función de dos parámetros:

  • Presión sonora: se mide en decibelios (dB).
  • Frecuencia: se mide en hercios (Hz). El rango de frecuencias en que el oído humano puede ser excitado se encuentra entre 20 y 20.000 Hz.

El ruido es un estímulo sonoro indeseable que puede tener efectos traumáticos (lesiones en los órganos receptores del sonido) y no traumáticos y, todos ellos tendrán consecuencias en el trabajo en lo referente al rendimiento y a la producción de errores.

Factores de riesgo de la contaminación acústica

El nivel de riesgo del ruido depende de los siguientes factores:

  • Presión acústica y frecuencia del ruido: afectan más al oído las altas frecuencias y, a mayor presión, mayor nivel de riesgo.
  • Tiempo de exposición: cuanto mayor, más grave es el riesgo.
  • Tipo de ruido: puede ser de impacto o continuo; y este a su vez, estable o variable. El de impacto puede producir trauma sonoro.
  • Distancia de la fuente emisora: cuanto menor, mayor es el riesgo.
  • Sensibilidad individual: varía con la edad, la resistencia física de cada persona y la existencia de daños previos en el oído.

Efectos del ruido sobre el organismo

  •  Efectos auditivos:

Trauma sonoro: efectos auditivos ocasionados por exposiciones cortas a altos niveles de ruido. En el traumatismo agudo el ruido es de tal intensidad que supera los límites fisiológicos del oído originando generalmente una lesión permanente.

Sordera profesional: se origina por la exposición a ruido elevado de una forma continua. Entre la sintomatología, podemos destacar: pérdida auditiva, zumbido en los oídos, dolores de oído, vértigo y otras alteraciones.

Fatiga auditiva o pérdida temporal: elevación pasajera del umbral auditivo inducida por la exposición a ruido y que se va recuperando gradualmente una vez que ha cesado la exposición. La variación del umbral puede ir desde insignificantes decibelios hasta dejar el oído temporalmente sordo. Está producida principalmente por los ruidos de alta frecuencia.

Dificultad en la comprensión del lenguaje y en la detección de señales: Niveles elevados de ruido influyen en estos dos aspectos, y pueden tener como consecuencia la comisión de errores y provocar accidentes, así como dificultar la comunicación hablada. Todo ello se traduce en malestar del trabajador y en deterioro del trabajo.

  • Efectos extra-auditivos: son los efectos sobre la salud y el bienestar provocados por la exposición al ruido, exceptuando los efectos sobre el órgano auditivo y los efectos de enmascaramiento de la información auditiva.

Efectos fisiológicos: aparato circulatorio, aumento de la presión arterial, aumento ritmo cardiaco, vasoconstricción en la piel, metabolismo (aceleración por elevación de los niveles en sangre de hormonas tiroideas), aparato locomotor (aumento de la tensión muscular), aparato digestivo, lentitud en la digestión, úlceras duodenales, aparato respiratorio, aceleración del ritmo respiratorio y alteraciones del sueño

Efectos psicológicos: alteraciones del comportamiento, agresividad, ansiedad, disminución de la atención y de la memoria inmediata (disminución del rendimiento) y sensación de insatisfacción (disconfort).

Actuaciones de control del ruido

  •  En general, hay que evitar los ruidos innecesarios; si esto no es posible se debe evaluar el nivel de ruido que se produce en el entorno laboral durante el tiempo de trabajo (tiempo de exposición).

 

  • Si el ruido supera los 80dB (A) de nivel diario equivalente, se debe informar y formar al trabajador sobre los riesgos relacionados con la exposición al ruido y sobre el modo de prevenirlos (métodos de trabajo, protecciones, etc.), hacer un reconocimiento inicial de la función auditiva y controles periódicos, informar sobre los resultados, así como proporcionar protectores auditivos a quienes lo soliciten.

 

  •  Si el ruido supera los 85dB (A) de nivel diario equivalente, se debe realizar, además de las medidas del apartado anterior, un control periódico de la función auditiva, cada tres años, y suministrar protectores a los trabajadores.

 

  • Si el ruido supera los 90dB (A) de nivel diario equivalente y 140dB pico, además de las medidas de los dos puntos anteriores, se deben buscar las causas por las que se superan estos límites, implantar medidas técnicas para disminuir la propagación del ruido, realizar controles anuales de la función auditiva y restringir el acceso a los puestos de trabajo afectados; todos los trabajadores deben usar protectores auditivos.

 

  • Reducir el origen. Se debe evaluar y conocer dónde se produce e intentar disminuirlo adoptando medidas preventivas como cambiar el tipo de tarea, reducir las superficies vibrantes, evitar escapes de aire comprimido, etc.

 

  • Encerrar la máquina ruidosa en un recinto insonorizado recubriendo las paredes rígidas con materiales acústicos, instalando puertas de cierre hermético, entradas y salidas de aire insonorizado, etc.

 

  • Instalar los puestos de control en una cabina insonorizada para reducir el ruido que proviene del resto del recinto. De esta forma, el trabajador de este puesto únicamente se verá expuesto al ruido en las rondas de inspección que haga al recinto, durante las cuales deberá usar los equipos de protección individual.

 

  • Encerrar parcialmente la máquina, empleando pantallas para conseguir la reducción del ruido.

 

  • Cuando los niveles de ruido no puedan disminuirse por debajo de los límites admisibles, debe reducirse el tiempo de exposición mediante rotación de puestos, reorganización del trabajo, pausas, etc.

 

  • Distribuir la maquinaria o instalaciones generadoras de ruido, de forma que vea afectado el mínimo número de trabajadores posible.

 

  • No usar walkman / discman (o similar) mientras se usan equipos de protección individual contra el ruido.

 

  • No tener en funcionamiento aparatos de radio, sistema con hilo musical, etc. en puestos de trabajo ruidosos.

 

  •  La última medida que se debe considerar, y siempre con carácter complementario y temporal, es utilizar los equipos de protección personal: orejeras o tapones. Estos deben ser suministrados por el empresario, que debe formar a los trabajadores en su uso. Siempre se debe dar prioridad a la protección colectiva frente a la individual.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es

- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es

- REAL DECRETO 286/2006, de 10 de marzo, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido.


Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN

 

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