Aunque las empresas cuentan con numerosas medidas preventivas eficaces frente al ruido, los trabajadores pueden verse expuestos a niveles elevados de ruido en lugares de trabajo.
La adaptación a las condiciones de los cambios de ritmo trae como consecuencia una serie de problemas que suelen afectar a las personas sometidas a trabajos a turnos.
Se ha visto que en el trabajador a turnos rotatorios con noche incluida se da una desincronización de sus ritmos biológicos, ya que, parámetros biológicos, como la temperatura corporal, frecuencia cardiaca, consumo de oxígeno, etc., difieren ente el día y la noche, es decir, durante el día se alcanza la máxima intensidad de estos parámetros y durante la noche se ralentizan, provocando la alteración del equilibrio del organismo.
También se da una distorsión del sueño, así como un deterioro tanto en la calidad como en su cantidad, lo que conduce necesariamente a una mayor predisposición a la fatiga. Otro aspecto importante a tener en cuenta, es la desincronización horaria con su familia y otras relaciones sociales.
Este continuo intento de adaptación a las condiciones de los cambios de ritmo, con desfases en los hábitos de comer y las irregularidades en la dieta, así como con desajustes en los horarios con los miembros de la familia y amigos, trae como consecuencia una serie de problemas que suelen afectar a las personas sometidas a turnos.
Riesgos derivados del trabajo a turnos
• Riesgos para la salud:
- Trastornos del sueño: el trabajador de noche está sometido a una doble tensión; por un lado al efectuar las tareas en período de desactivación nocturna de su sistema nervioso central, exigiendo un esfuerzo adicional; por otro, por dormir en período de activación diurna, en un entorno en plena actividad, con los problemas derivados de afectación al sueño y sus efectos reparadores. Los trastornos del sueño están relacionados por lo general con una reducción de su cantidad y su calidad, por lo que afectará a la fatiga y funciones cognitivas, somnolencia, reducción de la capacidad de atención, así como alteraciones en el estado de ánimo, irritabilidad y hostilidad, que afectarán a las relaciones sociales en general.
- Trastornos digestivos y gastrointestinales: este tipo de trastornos son los más frecuentes en los trabajadores por turnos, se disminuye la calidad de las comidas, suelen ser de preparación rápida, se acortan los tiempos dedicados a la ingesta, el equilibrio nutricional es menos correcto que en jornadas normales y se reparten de manera irregular a lo largo del día. El resultado es la aparición de úlceras y otros trastornos del aparato digestivo, como por ejemplo, colitis, gastritis, ardor de estómago, etc., así como alteraciones del sistema nervioso como consecuencia del reparto inadecuado de las comidas y su alto poder calórico. Esto puede verse agravado por la ingesta de somníferos para conseguir dormir durante el día y el excesivo consumo de café y tabaco, hábito frecuente entre estos trabajadores para mejorar el estado de vigilia en la noche.
• Consecuencias sobre la vida familiar y social:
- Sobre la vida familiar: queda perturbada la organización doméstica de la vida familiar cotidiana debido a los desfases horarios que tiene respecto a los miembros de su familia. Su descanso durante el día resulta difícil como consecuencia de la actividad de los otros miembros y la necesidad de intentar respetar su descanso, y no interferir en su sueño suele entrañar molestias en los otros. Como consecuencia de ello se da una mayor probabilidad de perturbaciones en la atmósfera familiar, pudiendo desembocar en afecciones más o menos serias en la relación familiar. También crea problemas en el ejercicio de otras importantes responsabilidades familiares, como la educación de los hijos, factor de mucha influencia en la valoración negativa del propio trabajador y los demás miembros familiares.
- Sobre la vida social: estos efectos negativos están relacionados con la dificultad de poder participar de manera activa y completa en actividades sociales formales, de tipo cultural, educativo o deportivo, ya que no puede practicarlas de forma regular y no puede asumir las responsabilidades normales, siendo habitualmente excluidos de ellas o bien se autoexcluye, manifestando sentimientos de malestar y aislamiento por el desfase horario respecto a los demás.
• Otras consecuencias:
- El rendimiento es menor en los trabajadores que realizan sus tareas durante la noche que durante el día.
- Se da una reducción de la vigilia mental como consecuencia de los desfases en los ritmos biológicos; la carencia de sueño y el insomnio provocan una disposición mayor a la fatiga, lentitud en los reflejos y la desatención, siendo inferiores los márgenes de seguridad y mayor la propensión a los accidentes.
Medidas preventivas
• Traslados de puestos de los trabajadores mayores al turno de día y limitar los años de trabajo en este sistema de turnos de noche.
• Introducción de mejoras en el ambiente laboral, como servicios de comedor, transporte, asistencia sanitaria, etc.
• No sobrepasar los límites establecidos por ley en cuanto a duración de la jornada de trabajo, así como los descansos en la jornada, entre jornadas y el descanso semanal.
• Intentar que el grado de flexibilidad se equipare al que se tiene en los turnos de día, en cuanto a la organización y adaptación del tiempo de trabajo a la persona. Es importante aquí la participación de los trabajadores para conseguir un ajuste óptimo.
• Estudio de mejora en redefinición de tareas y calificaciones, reorganización, automatización de puestos, mejora del entorno físico, etc.
• Estudio de las horas de comienzo y relevo de los turnos. Desde el punto de vista médico es conveniente el inicio del turno de mañana a partir de las 6 horas, para no perturbar las fases finales del sueño, pero se habrán de tener en cuenta las preferencias de los trabajadores motivadas por factores locales (horario del transporte público, de los colegios, cuidado de los niños, actividades de ocio, etc.). Es muy importante la participación de los trabajadores en las elecciones organizativas y ajustes de tiempos de trabajo.
• Valorar preferencias en cuanto a sistemas de rotación: lenta o rápida. Dos o tres días aconsejan las investigaciones médicas, pero los trabajadores parecen preferir de siete días por afectar menos a su vida social y familiar.
• Valorar las preferencias del sistema de rotación: de mañana/tarde/noche o de noche/tarde/mañana. Es preferible encaminar el sistema hacia el turno de mañana/tarde/noche, ya que es más fácil pasar de un turno de día a uno de tarde que a uno de noche.
• Establecer un sistema de vigilancia médica que detecte la falta de adaptación de los trabajadores al trabajo a turnos y que pueda prevenir problemas irreversibles de salud.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN de prevención de riesgos laborales.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN