Según la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA), cada año, el 35% de la población trabajadora española sufren una depresión o estrés post-vacacional tras incorporarse otra vez a su puesto de trabajo.
Hay muchas razones por las que los empresarios deberían establecer la promoción de la salud mental como una prioridad, una buena salud mental de los empleados es un factor determinante, que puede conducir al éxito empresarial. La promoción de la salud mental consiste en acciones que creen entornos y condiciones de vida que propicien la salud mental y permitan a las personas adoptar y mantener modos de vida saludables.
El objetivo principal de la promoción de la salud mental es centrarse en los factores que mantienen y mejoran el bienestar psíquico. Estos factores que favorecen una buena salud mental son:
• Contar con apoyo social.
• Tener sensación de inclusión y de llevar a cabo un trabajo relevante.
• Encontrar sentido al propio trabajo.
• Ser capaz de tomar decisiones en una línea de acción durante el trabajo.
• Ser capaz de organizar el trabajo según el propio ritmo.
El lugar de trabajo puede proporcionar un entorno mentalmente saludable que beneficie a todos los trabajadores; el entorno laboral y el modo en que el trabajo se organiza y se gestiona pueden influir en la salud mental de los empleados siendo beneficioso para ésta, pues puede proporcionar una mayor sensación de inclusión social, estatus e identidad y aportar una estructura temporal.
Beneficios de invertir en la promoción de la salud mental
Hay muchas razones por las que los empresarios deberían establecer la promoción de la salud mental como una prioridad, una buena salud mental de los empleados es un factor determinante, que puede conducir al éxito empresarial.
• Productividad y rendimiento: la promoción de la salud mental también puede aumentar la productividad y el rendimiento, un buen ambiente de trabajo puede ayudar a subir la moral, fomentar el trabajo en equipo y favorecer la comunicación, la rotación de personal es menor, y así también los costes asociados a la contratación y la formación. Un lugar de trabajo saludable puede ayudar a las personas a afrontar circunstancias difíciles y cambiantes, lo cual es particularmente importante en las condiciones económicas adversas.
• Reputación: desarrollando programas y políticas de promoción de salud mental, ganará mejor reputación pública para su empresa; esta mejor imagen empresarial le servirá frente a los potenciales futuros trabajadores, y aumentará sus posibilidades de ganar contratos públicos. Repercutirá también en el gran público y en los clientes, como organización comprometida con la responsabilidad social corporativa. Una buena reputación empresarial se asocia con un lugar de trabajo saludable, donde se estimula el desarrollo personal como cultura de la organización.
• No hay salud sin salud mental: existe una fuerte evidencia sobre cómo una mala salud mental y el estrés pueden conllevar enfermedades físicas, tales como enfermedades coronarias, accidente cerebrovascular y diabetes, esto puede suceder directamente por agotamiento mental, que afecta a la vulnerabilidad fisiológica, o también indirectamente, por el aumento de los factores negativos relacionados con el estilo de vida, como el consumo de tabaco y alcohol. Aunque son sobre todo temas más sociales, influyen en la empresa y es una buena oportunidad para intervenir.
Medidas de mejora de la promoción de la salud mental
• Organizar círculos de prevención para detectar y debatir problemas y encontrar soluciones basándose en la participación de los trabajadores.
• Establecer políticas de salud mental o integrar las cuestiones relacionadas con la salud mental en la política general de la empresa en materia de seguridad y salud en el trabajo.
• Formar a los directivos para que aprendan a reconocer los síntomas de estrés en los empleados y a encontrar soluciones adecuadas para disminuir dicho estrés.
• Llevar a cabo una encuesta entre el personal, mediante cuestionarios anónimos, para averiguar qué preocupa a los empleados en relación con el trabajo.
• Evaluar las medidas aplicadas y los programas ejecutados mediante la información de los empleados.
• Informar a todos los miembros del personal de todas las medidas y programas que se estén llevando a cabo en el lugar de trabajo con el fin de mejorar el bienestar mental.
• Organizar cursillos y formación para que los trabajadores aprendan a enfrentarse a situaciones de estrés.
• Asesorar gratuitamente sobre diversas cuestiones relativas a la vida personal y la actividad profesional de todos los trabajadores, preferiblemente en el curso de la jornada laboral.
Principios generales para promover la salud mental en el trabajo
• Libertad: los trabajadores deben tenerla a la hora de organizar su trabajo cotidiano, el orden, el ritmo y la forma de hacer las tareas. Es importante también, estimular su participación en la toma de decisiones que les afectan.
• Trabajo en equipo: no fomentar ni consentir la competitividad entre compañeros, ni el trabajo aislado, hay que potenciar el trabajo en equipo y la colaboración entre trabajadores.
• Líderes democráticos: entrenar a tus mandos intermedios para que lo sean, que respeten a las personas a su cargo, fomenten el apoyo, generen confianza y ofrezcan reconocimiento.
• Clarifica: las funciones y responsabilidades de cada cual en su trabajo deben ser inequívocas.
• Da sentido al trabajo: organízalo de modo que se eviten las tareas estrictamente pautadas, los puestos donde no es necesario pensar, las tareas monótonas y repetitivas. Enriquecer y ampliar el contenido del trabajo.
• Transparencia: hacer de ella una política de tu organización, en los sistemas de información y comunicación, en los programas de reciclaje y promoción, en los procesos de toma de decisiones.
• Autonomía temporal: cada cual debe tener la máxima posible sobre su trabajo. Facilitar la flexibilidad de horarios y el teletrabajo, reducir a lo imprescindible el trabajo a turnos y nocturno, los horarios variables.
• Estabilidad: apostar por políticas de estabilidad en el empleo, reducir la imprevisibilidad y la incertidumbre e informar a tiempo de los cambios previstos.
• Recursos: proporcionar los necesarios (humanos y materiales) para realizar el trabajo en buenas condiciones.
• Ejercicio físico: ofrecer facilidades para que los trabajadores lo practiquen, mejor si es en grupo.
• Formación práctica: para todas las causas de estrés laboral que no se puedan evitar, enseña a las personas a gestionar su propio estrés: entrenamiento en técnicas de relajación, estrategias de afrontamiento, gestión del tiempo, trato con usuarios. etc.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN