La organización del tiempo de trabajo de manera que permita la realización de pausas es una medida que reduce la probabilidad de aparición de fatiga laboral y permite la recuperación del trabajador.
La fatiga ocasionada por el trabajo es un aspecto que se encuentra presente en la actividad laboral siendo consecuencia de cualquier tipo de esfuerzo requerido ya sea mental, psicológico, emocional o físico que requiere el desempeño normal de las tareas. Sin embargo cuando esta es excesiva puede da lugar a situaciones que podrían afectar al bienestar de los trabajadores.
Para la persona, la sensación de fatiga supone una reacción psíquica que le indica la adaptación al tiempo y contenido de las tareas a realizar así como la existencia o no de un nivel adecuado de descanso. Trabajo y descanso están unidos de forma consustancial, la realización de pausas benefician el desarrollo de una actividad de forma eficiente y sin riesgos para la salud. Una de principales causas de la acumulación de fatiga es la falta de pausas. A este respecto la Ley 31/1995 no establece criterios cuantitativos concretos: “adaptar el trabajo a la persona, en particular a lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de trabajo y producción, con miras en particular, a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud”, en todo caso, lo deja al marco general del Estatuto de los Trabajadores y la legislación y convenios colectivos de cada sector.
Características de la fatiga laboral
Es un mecanismo regulador del organismo que nos avisa cuando debemos realizar un descanso y/o qué elementos hay que revisar, bien en las condiciones de trabajo o en la propia organización.
Afecta en general a todo el organismo y en diferentes grados ya que depende de las características de la persona.
Puede afectar a todos los niveles profesionales.
Reduce la capacidad de estar alerta y la calidad del desempeño laboral. La persona fatigada ve disminuida su capacidad de concentración, sufre alteraciones en las percepciones de distancia y velocidad, disminuye sus tiempos de respuesta y sus habilidades comunicativas. A largo plazo aumenta el riesgo de sufrir consecuencias para la salud como son el sobrepeso, hipertensión arterial, trastornos musculoesqueléticos, estrés.
Se realizan movimientos más lentos e inseguros.
Aparecen sensaciones de malestar e insatisfacción.
Fatiga Física
Las exigencias físicas de trabajo que sobrepasen las capacidades del individuo o la realización de un esfuerzo excesivo pueden venir determinados por factores dependientes de la organización del trabajo, ergonómicos o del propio trabajador.
Podemos distinguir la fatiga muscular, causada por factores de una inadecuada organización del trabajo, el estado de salud del trabajador y las condiciones de trabajo, la fatiga visual que se da en tareas que exigen altos niveles de concentración en los que se trabaja sobre todo con pantallas de ordenador. Y por último la fatiga auditiva, en aquellas actividades que requieren un nivel de sonido alto y constante que puede dar lugar a síntomas de irritabilidad, falta de concentración, cefaleas…
Fatiga Mental
Surge en tareas de concentración, solución de problemas… es decir en trabajos en los que predomina el esfuerzo mental o cognoscitivo. Cuando las exigencias cognitivas no se adaptan en el tiempo a la capacidad de respuesta del trabajador surge la carga mental que se define como “conjunto de requerimientos mentales, cognitivos o intelectuales a los que está sometido el trabajador a lo largo de su jornada laboral, es el nivel de actividad mental o de esfuerzo intelectual para desarrollar el trabajo” (INSHT 2002).
Medidas de prevención
En relación a la empresa:
Hacer partícipes a todos los miembros de la empresa de una cultura preventiva.
Realizar revisiones de la evaluación de riesgos laborales cuando se hayan detectado daños a la salud o las medidas preventivas sean insuficientes.
Diseñar el puesto de trabajo de acuerdo a las características ergonómicas del trabajador.
Organizar el tiempo de trabajo de acuerdo a la naturaleza de la actividad, estableciendo pausas suficientes y lugares de descanso habituales. Dar la posibilidad de que sean los propios grupos de trabajo que gestionen sus descansos.
Crear sistemas de rotación con suficiente consenso y flexibilidad horaria.
Adquirir y mantener de forma adecuada aquellas herramientas, mobiliario, y programas para la ejecución de las tareas.
Favorecer el estilo de mando que promueva la motivación, la autonomía y la participación de los trabajadores.
Formar e informar en técnicas de gestión de la fatiga e intervención organizacional.
Organizar la distribución de carga de trabajo ajustándola a la capacidad del trabajador. Evitar el aislamiento.
Fomentar un clima de apoyo social y la participación de los trabadores.
Investigar las causas de absentismo y realizar una vigilancia periódica de la salud.
Establecer un mapa determinando claramente los niveles y funciones de cada persona evitando situaciones de ambigüedad o conflicto de rol
En relación al trabajador:
· Debe existir un compromiso de respetar y cuidar su propio descanso.
· Identificar las señales de una posible fatiga evitando así futuras lesiones.
· Llevar una vida sana y realizar ejercicio de manera habitual.
· Desarrollar actividades sociales.
· Es preciso recordar que no todas las personas actúan de la misma forma ante situaciones de presión depende de :
- capacidades, conocimientos y experiencia
- edad, constitución física, alimentación
- motivación, objetivos, aspiraciones, aptitudes y actitudes.
Fuentes
- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.
- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, www.insht.es.
- NTP: El descanso en el trabajo (I): pausas. Año 2011
El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN de prevención de riesgos laborales.