¿Qué ocurriría si Internet desapareciese? El blogger Alistair Croll publicó en GigaOM.com un artículo que recoge diez posibilidades de que desaparezca la red de redes.
¿Qué ocurriría si Internet desapareciese? El pasado domingo, 6 de abril, el blogger Alistair Croll publicaba en el portal GigaOM.com un artículo titulado 10 ways the Internet (as we known it) will die, que recoge diez posibilidades de que desaparezca la red de redes, o bien de que evolucione hacia algo distinto.
Estas hipótesis recogen problemas y vulnerabilidades que van desde un ataque de “ordenadores zombies” debido a un virus hasta que los gobiernos decidiesen poner barreras al uso de Internet. Frecuentemente, “pensamos en Internet como una plataforma de libre comunicación global, donde la información fluye libremente, los innovadores pueden lanzar nuevas aplicaciones a su voluntad, y todo el mundo tiene su propia voz”, pero es posible que nuestros hijos no lo vean así, tal y como señala Croll.
Así, el autor advierte de la vulnerabilidad del sistema de DNS (Servicio de Nombres de Dominio), en el que se basa Internet. “Si alguien rompe, o, pero aún, subvierte, la vía fundamental en la que encontramos los sitios web, no podríamos confiar en las direcciones URL más”. Como subraya, “aprópiate de el DNS y te apropiarás de Internet”. Croll también alerta del peligro de un ataque de “redes zombies”, es decir, el asalto de un “incalculable número de PC´s esclavos”, que según Matt Sergeant, de MessageLabs, tendría una dimensión de entre cinco y diez millones de máquinas infectadas.
Otra de las amenazas detectadas es la de un fallo masivo de la infraestructura física de la red: “si un accidente con un par de cables en el Mediterráneo puede inutilizar Internet para cientos de millones de personas, imaginad lo que podría causar un ataque intencionado”, considera el blogger. En un aspecto más social, éste también hace hincapié en la aparición de grupos autárquicos y balcanizados de opinión que sólo se comunican con sí mismos. Creándose una red de comunidades, a modo de “islas de gente que piensa igual”, donde la gente esta cada vez más segura de que “solo existe una respuesta correcta y de que están en posesión de ella”. Esto supondría, según Croll, “el fin de los sueños de comunidad global que visionaron los creadores de Internet”.
Alistair Croll, además, sostiene la hipótesis de que un virus podría afectar directamente a los routers, a través del ataque al BGP (Border Gateway Protocol), un protocolo mediante el que se intercambia información de encaminamiento entre Sistemas Autónomos (conjunto de routers dirigidos por la misma autoridad y que usan un mismo protocolo interno de distribución y actualización de información de encaminamiento). Otra corrupción que podría tener lugar, según el autor, es la del sistema de actualizaciones, que apunta cómo, el 16 de agosto de 2007, Skype, el popular servicio de telefonía por internet, dejó a sus usuarios sin servicio, “lo que la compañía responsabilizó a un efecto colateral de una actualización automática masiva de Windows”.
Otra de las posibles “muertes” de Internet se encontraría en que la red deje de ser neutral. “Si los portadores comienzan a cobrarnos por el acceso a los sitios, como las compañías de cable cobran por televisión premium, pronto tendríamos una tasa de Google en nuestra factura mensual”. Para el autor, ésta podría ser la muerte más insidiosa, porque significaría “el fin de la innovación”. “Nadie sería capaz de lanzar los próximos Skype, Twitter o Youtube, sin la aprobación tácita de los portadores de Internet”. De las vías de extinción de Internet, también se maneja la posibilidad de que los abogados traten de poner fin a la libertad de expresión de Internet. A este respecto, el ejemplo que pone Croll como precedente es el de la clausura judicial del sitio Wikileaks por publicar información confidencial sobre el banco de inversión Julios Baer.
Las restricciones del gobierno sobre el uso de Internet serían otra de las amenazas. De este modo, Alistair Croll se refiere al “cortafuegos” de China, “que incluye a 30.000 personas encargadas de encontrar a usuarios impropios”, informa éste. En el supuesto de que esta práctica se generalizara, “en vez de un Internet global, habríamos vuelto a las normas localizadas de decencia impuestas por los legisladores”, remarca el blogger. Finalmente, la previsión más catastrofista de este autor contemplaría la mismísima extinción de la raza humana, algo que podría ocurrir de “abundantes maneras”, como, por ejemplo, a causa de las armas nucleares, cayendo a “un agujero negro de nuestra propia creación”.