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Asociación Española de Mantenimiento (AEM)
Un grupo de expertos y profesionales del mantenimiento tomó la iniciativa de constituir y estructurar una Asociación que se dedicase, sin carácter mercantil y sin ánimo de lucro, al estudio, fomento y difusión de la función del mantenimiento en la industria y en la sociedad en general. Fue así como en mayo de 1977 nació la Asociación Española de Mantenimiento, AEM, de la que actualmente forman parte más de trescientos socios y que cuenta con representación en el Consejo de Gobierno de la Federación Europea de Asociaciones Nacionales de Mantenimiento, EFNMS.
Una inversión estratégica que garantiza la rentabilidad a largo plazo
Asociación Española de Mantenimiento (AEM)
Las modernas instalaciones se hacen cada vez más complejas, así como el marco legal y social. Por tanto, considerar al mantenimiento industrial como un simple coste supone cometer un error.
 

La Asociación Española de Mantenimiento, AEM, organizó en estos útimos tiempos una jornada sobre los principales retos a los que se enfrentan las empresas encargadas de evitar la obsolescencia de los medios y las instalaciones productivas de las compañías para las que trabajan.

Los expertos que tomaron parte de este encuentro debatieron aspectos tan importantes como la incidencia en los costes, la subcontratación y su control o la seguridad en su sector, entre otros. No obstante, todos ellos vinieron a coincidir en un análisis general de la situación y en una única solución viable para enfrentarse a dicho contexto. En lo que se refiere al primer aspecto, los asistentes a la reunión de la Asociación Española de Mantenimiento consideraron que las modernas instalaciones industriales son cada vez más complejas ya que presentan un creciente grado de automatización y control que exigen importantes inversiones de dinero. A este estado de cosas, hay que unir unas normativas vigentes en materia de seguridad, excelencia y respeto y protección del medio ambiente que han obligado de un tiempo a esta parte a las organizaciones empresariales a diseñar y poner en práctica medios y sistemas de producción más y más precisos y cuidadosos.

Frente a esa realidad, por lo tanto, “no se puede mantener la visión tradicional del mantenimiento como un simple coste”, consideraron en la AEM. En ese sentido, para los miembros de la citada Asociación, aquel gestor que analice la actualización y cuidado de sus equipos de producción solamente desde un punto de vista de ahorro económico “está cometiendo un grave error”. Por todo ello, una política adecuada que permita mantener al día los sistemas e instalaciones productivas garantizará, en opinión de los ponentes, “la rentabilidad de la empresa a largo plazo”. Con el fin de justificar esta aseveración, recogemos seguidamente, y de forma más detallada, algunas de las declaraciones que se produjeron en la cita de la AEM así como una pequeña enumeración de los elementos que, en aquella reunión, se mencionaron como los que deben tenerse en cuenta a la hora de implantar en la empresa una política de mantenimiento adecuada.

Mantenimiento como ventaja

Antes se ha mencionado una visión “tradicional” que valora las políticas de mantenimiento en una empresa de acuerdo con la repercusión económica que éstas tienen en sus cuentas de resultados. Por el contrario, la última tendencia considera a las acciones que deben evitar la obsolescencia de equipos e instalaciones como una “ventaja competitiva” de la organización.

Ésta es la línea que defendió el presidente de Dow Chemical, Antonio Valero para quien el mantenimiento debe estar presente “desde la concepción del centro productivo hasta su desmantelamiento final”. De esta manera, la actualización de medios e instalaciones se convierte en una especie de “seguro médico”, en opinión de Valero, que posee la empresa frente “a las exigencias normativas y de producción que debe atender”.

La contratación

Una vez que se ha considerado el importante papel que el mantenimiento desempeña en el devenir de la empresa, el siguiente paso que debe tenerse en cuenta es el sistema de contratación y las diferencias que existen entre una política de mantenimento propia y otra contratada así como sus ventajas e inconvenientes. En el caso de un mantenimiento propio, las ventajas son numerosas:

- permite un mayor control del proceso.
- la formación entre los empleados resulta mucho más sencilla.
- la motivación por el trabajo es mucho mayor.
- existe una mayor facilidad para afrontar mejoras sobre la marcha.
- el conocimiento particular de los equipos, medios e instalaciones es mayor.
- la calidad del trabajo no entra en conflicto con el tiempo.

Por su parte, dos son las principales desventajas que presenta una política de mantenimiento propia, a saber:

- la formación de los especialistas puede resultar especialmente costosa para la empresa.
- la práctica puede ser menor sobre todo en aquellos trabajos que sean poco repetitivos.

En el caso opuesto, si la decisión que toma la compañía es a favor de un mantenimiento ajeno, la principal ventaja que obtiene es que sus responsables podrán centrar sus esfuerzos en la formación de sus trabajadores en otros ámbitos más relacionados con la tecnología y la I+D.

Por el contrario, los inconvenientes que puede presenta un tipo de mantenimiento contratado son:

- menor motivación del trabajador que la realiza.
- un nivel de formación que difícilmente podrá ser contrastado por la empresa a priori.
- un conocimiento particular más limitado de los equipos, medios e instalaciones.
- así como un mayor límite del mantenimiento a cuenta de factores como el coste y el tiempo disponibles.

El director de fabricación de Petresa, Antonio Lorente, incidió, a su vez, en otros términos que también deben tenerse en cuenta a la hora de elegir entre un tipo de actualización propia o contratada. Así, mencionó la disponibilidad, el coste y, sobre todo, el tipo. En este último aspecto, Lorente recordó las diferentes categorías de mantenimiento que existen: preventivo y/o predictivo, correctivo, rutina diaria, grandes reparaciones, mantenimiento en paradas programadas y, mejoras en planta.

Al mismo tiempo, se dan formas de contrato diversas como precio cerrado, precio cerrado con una componente variable, tope máximo, precio unitario o, por administración, entre otros...

La seguridad

El tercer escalón que se citó como esencial en una política de mantenimiento adecuada fue el tema de la seguridad. A ella dedicó su intervención el director de fábricas de Unión Española de Explosivos, Servando Vázquez para quien los accidentes o incidencias en un centro productivo siempre ocurren por tres motivos, fundamentalmente. El primero tiene que ver con fallos en el producto referido a:

- diseño inadecuado.
- construcción incorrecta.
- presencia de piezas defectuosas.
- uso o mantenimiento inapropiados.

En segundo lugar, se sitúan los fallos del sistema que están vinculados con aspectos tales como la falta de formación, motivación, etc..., del empleado con respecto a la máquina con la que trabaja.

Por último, estarían los errores de las personas desde operadores pasando por supervisores y mandos. Para solventar todos los problemas que se acaban de comentar, Vázquez señaló que existen en el mercado herramientas de control así como programas de gestión y sistemas de formación y capacitación bien conocidos y cuyo empleo es cada vez mayor precisamente para evitar la presencia de imprevistos durante el desarrollo de la actividad productiva de la empresa.

Los resultados

Finalmente, César Gallo, director de refino de Repsol YPF, explicó uno de los temas de mayor actualidad en el mantenimiento: su incidencia en los resultados de la empresa.

En concreto, Gallo afirmó que el mantenimiento es una “actividad crítica” para la rentabilidad, “sobre todo a largo plazo de cualquier organización" porque afecta tanto a la duración de la vida útil de las instalaciones como a la calidad de los procesos y al cumplimiento de los estándares de seguridad y medio ambiente. De ahí que, para el director de refino de Repsol YPF, el objetivo prioritario de la actualización debe ser que las instalaciones productivas alcancen el grado de disponibilidad necesario a los planes de producción que los propietarios han establecido para sus empresas. En otras palabras, “en aquellas unidades con altos niveles de utilización es donde el mantenimiento está obligado a invertir en recursos para obtener altos niveles de disponibilidad", explicó. Por el contrario, en unidades accesorias o con bajos niveles de utilización, la inversión será menor dado que los niveles de disponibilidad son más bajos. No obstante, el ponente insistió en que las labores de seguimiento de los equipos y las instalaciones generan unos costes que no pueden resultar ajenos a la gestión de la compañía ya que afectan de lleno tanto al esquema productivo de la empresa. "De ahí que un segundo objetivo básico del mantenimiento sea optimizar el balance entre la disponibilidad que produce tener al día los equipos e instalaciones y los costes que genera dicha actualización", señaló este experto.

Por todo ello, continuó, “una mejor gestión de las actividades de mantenimiento incide de forma directa en el margen del negocio ya que permite reducir los costes así como incrementar el margen bruto de la compañía”. Es por este motivo fundamental por el que César Gallo concluyó afirmando que para poner en práctica una política de mantenimiento eficaz "es vital contar con el apoyo de la alta dirección y, sobre todo, es preciso saber transmitir el impacto del mismo sobre los resultados de la compañía".

Asociación Española de Mantenimiento (AEM)

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